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aniversario de la apertura de la sala

De Sider a Piccadilly: 'Tomasos, 14' cumple 50 años siendo signo de su tiempo

8/03/2019 - 

VALÈNCIA. Esta semana la silent disco de Piccadilly está de celebración. Se cumplen 50 años del local situado en la calle Tomasos, 14, que ha vivido diferentes vidas, todas ellas con un eje que las comunica: sigue tratándose de un negocio familiar que ha estado inminentemente ligado a su tiempo. 

"En este mundo tan frenético en el que todo muta y todo cansa; la gente es capaz de ser fiel a lo que de verdad ama. Y es que cuando hay apego es porque, normalmente, hay una historia detrás digna de contar", según reza el comunicado remitido a los medios.

El principio de la historia se ubica en la sala Sider del barrio de Ruzafa en 1969. Una sala que nació como una opción para salir y divertirse en la Valencia de finales de los 60’, a la que llegaban las influencias americanas de la contracultura, del movimiento hippie y de la música pop y rock. "En aquella época las discotecas abrían de jueves a domingo, de 17:00 a 22:00. Era una opción para la gente que salía de trabajar (entonces los horarios laborales eran diferentes) y quería evadirse bailando", cuenta Nicolás Parra uno de los gerentes de la sala.

El mismo, que sigue saliendo por València, explica cómo añora las fiestas de antes: "entonces lo que había eran salas de baile. Nos tomábamos unas copas, y entonces empezábamos a bailar para poder ligar", explica Parra.

Entonces se paseaba por la Gran Vía Marqués del Turia, donde muy pronto los raíles de los antiguos tranvías desaparecerían; y las chicas jóvenes se atrevían con las minifaldas que había puesto de moda la revista Vogue. La modernidad ya estaba en Valencia, y se palpaba en las canciones más ye-yé.

Desde entonces, cuando los alrededores aún eran campo, la zona ha renovado a sus gentes, se abrieron nuevos comercios y el barrio se transformó. "Una evolución que siempre defendió un ocio inteligente y cívico, sin dañar el entorno y de máximo respeto hacia los vecinos; y que a día de hoy continúa apostando y luchando para que la esencia continúe", afirma el comunicado.

Con la nostalgia como punto de partida, ayer 7 de marzo tuvo lugar el homenaje de la sala Sider; ahora con un nombre más cercano a los clubes londinenses pero no por ello más moderno: Piccadilly Downton Club, que se ha convertida en una de las referencias del ocio nocturno de València donde se concentra mucha parte de la comunidad LGTBi. No siempre fue así: "hace 20 años, recuerdo que dos chicas estaban en medio de la pista de baile y un seguridad les llamó la atención. La gente les miraba fatal, pero yo dije que no eso no podía ser", cuenta Nicolás Parra.

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