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Inteligencia artificial y robótica en la empresa: ¿hacia dónde vamos?

2/10/2018 - 

VALÈNCIA. La inteligencia artificial y la robotización ha llegado a las compañías para quedarse y es necesario abordar la legislación para adaptarla a la realidad actual y a los escenarios que están por llegar. Esta fue una de las conclusiones del desayuno 'Inteligencia artificial y robótica en la empresa' organizado por Valencia Plaza y Ecija este lunes en el Hotel SH Valencia Palace. Al encuentro asistieron Vicente Jara, CIO de Royo Group, Carlos Ledó, fundador y CEO de Idai Nature, Jaime Barba, CEO de GO:AIgua y chief digital y disruptive officer de Global Omnium, Guillermo Fernández, director de Eficiencia Industrial de Importaco, Jeremy Palacio, director general de Fermax y Manuel Bosch, director de Innovación y Calidad del grupo Ribera Salud.

También asistieron Miguel Ángel Almudever, Global Head of IT, business intelligence and performance metrics del grupo Ivirma, Guillermo Meléndez, director del Máster Inteligencia Artificial – BME Inntech, Álex Penadés, North America Brand Director de Jeanologia, Pablo Romá, socio-director de Ecija en València y Salvador Silvestre y Rafael Azpitarte, socios de Ecija. “Hay nuevas formas de organizar el trabajo y de gestionar empresas. Han surgido nuevas compañías disruptivas y hay mucha tecnología pero, entre todas, destaca la inteligencia artificial y el machine learning”, señalaba Salvador Silvestre, socio de Ecija. 

Estos sistemas se basan en algoritmos capaces de realizar tareas que normalmente requieren la inteligencia humana e incluso tienen capacidad de autoaprendizaje. La inminencia del desarrollo de estas tecnologías es tal que la presidenta de Microsoft España, Pilar López, ha apuntado en alguna ocasión que en 2020 el 85% de las empresas estarán trabajando con inteligencia artificial. Para Silvestre, una de las cuestiones más importantes es que en la empresa exista un marco legal transparente y de confianza y que permita no solo el desarrollo de la inteligencia artificial sino que los riesgos de la empresa se vean minimizados. 


Jaime Barba recordaba que hace diez años Global Omnium empezaba a hacer algoritmia y a sensorizar el parque de contadores con el fin de generar nuevos servicios y optimizar costes. Con su infraestructura tecnológica, por ejemplo, analizan casos de posibles fugas de las viviendas y avisan a los clientes, detectan contadores que pueden llegar a estropearse antes de que se estropeen, extraen bombas sumergidas antes de que se rompan o deciden cuánto cloro se aporta en una potabilizadora para poder distribuirlo de forma automática. “El sector del agua es concesional, lo contratan ayuntamientos, y con estos algoritmos damos un valor añadido con el que ganamos concursos”, reconoce. 

Barba sumaba como ejemplo el Acuario que gestionan en Sevilla, donde utilizan la inteligencia artificial para analizar el éxito de las atracciones del parque. “Ellos tienen dos anacondas de más de cuatro metros que pensaban que no visitaba nadie y es lo que más les gusta a los niños”, señalaba. El chief digital y disruptive officer de Global Omnium aseguraba que han aumentado su equipo de tecnólogos hasta las 60 personas. “Somos una empresa que nos hemos volcado tanto en la tecnología que somos casi una mini consultora”.

Jeremy Palacio, de Fermax, reconocía que al final la información es lo que te permite tomar decisiones en tiempo real. “En nuestro caso tenemos fábricas por el mundo conectadas que dan datos en tiempo real. Podemos saber dónde fallan, en qué fallan, mantenimiento predictivo y hemos sensorizado nuestro sistema de producción, buscando en el día a día esa pequeña eficiencia adicional”, asegura. “Cada vez más huimos de los planes estratégicos de tres a cinco años porque vemos que en seis meses está caduco, así que estamos tratando de tomar decisiones que no sean el último vuelo, pero en base a toda la información que estamos recopilando desde todas las áreas”. Palacio también insistió en que desde su compañía no ven estas inversiones como una moda, sino como una necesidad que permitan a la empresa seguir posicionada. 

Miguel Ángel Almudever, de IVI RMA, recordaba la importancia de los datos en la inteligencia artificial. “Nosotros, que recientemente hemos llevado a cabo una fusión con una empresa americana, lo primero que se ha planteado la compañía es crear un data layer, ese espacio común donde podamos unir todos los datos a nivel corporativo para tener a partir de ahí una base sólida y aplicar la algoritmia”, explica. “Por ejemplo, somos capaces de ayudar a nuestras pacientes a encontrar el momento idóneo para la transferencia de embriones, de optimizar costes para los propios pacientes además de conocer mejor la compañía”, reconocía. Almudever insistía en la importancia de la inteligencia artificial para tener acceso a nuevas visiones y perspectivas, teniendo en cuenta que los patrones insólitos que puede aportar un sistema de estas características. 

Manuel Bosch, de Ribera Salud, explicaba como en los hospitales que gestionan tienen reconocimiento facial, saben quién va a entrar en el hospital, cuál es su historial, si tiene cuidador o no o incluso cuánta gente esperan que vaya a Urgencias en un determinado momento. “Nosotros tratamos datos de ciudadanos y de carácter sanitario y cuando hablamos de inteligencia artificial, que son de carácter muy protegido y no podemos tenerlos en la nube. Procesarlo en un sitio local no da para introducir 300.000 registros en tiempo real, para meterle machine learning. Aquí tenemos serios problemas desde el punto sanitario para ser eficientes”, reconocía. 

Por otro lado, apuntaba a lo que está por venir. “Tenemos el reto de cuál va a ser el papel del médico en el futuro”, aseguraba. Bosch apuntaba a un escenario en el que el sistema realiza una preselección de aquellas pruebas que pueden ser patológicas y permite que el profesional médico pueda dedicar más tiempo a las que sí pueden ser enfermedades, por ejemplo. Tanto Almudever como Bosch lamentaban las dificultades para colaborar entre entidades en materia de big data por las dificultades de movilizar esos datos.

Álex Penadés, de Jeanologia, explicaba cómo han desarrollado hardware y software para producciones que no se pueden parar, por lo que todo el análisis y predicciones sobre posibles roturas es muy importante. “Parte del secreto de nuestro éxito actual ha sido conformar una plataforma donde toda la tecnología nos ha servido para prestar nuevos servicios desde la perspectiva de la producción y del mercado, que está cambiando”, señalaba. “Las funciones en un futuro se van a conformar a partir de los datos obtenidos tanto de consumidores como de las ventas de nuestros clientes”, aseguraba. “En vez de la inspiración del diseñador, será ver en tiempo real qué patrones de desgaste se están vendiendo y a partir de ahí determinaremos qué proponerles a las marcas para que hagan en futuras colecciones con nuestros láseres”.

Guillermo Fernández, de Importaco, aseguraba que su máxima preocupación es la monitorización. “Estamos haciendo una transformación digital de la compañía y el principal esfuerzo es conectar las máquinas para saber en tiempo real lo que está ocurriendo”, señalaba. “No va a ser tanto de aplicación de inteligencia artificial sino para visualizar los datos y tomar decisiones. Queremos llegar a la inteligencia artificial pero en nuestra industria no es una prioridad”. 

Sobre la necesidad de incorporar a nuevos profesionales a las empresas, Pablo Romá, socio-director de Ecija en València destacaba el perfiles como los matemáticos. “Nosotros en Ecija no solo tenemos abogados, también hay ingenieros que nos permiten traducir la programación, la tecnología, los datos que necesitamos para poder analizar. Si no conocemos la realidad sobre la que tenemos que aplicar el derecho es muy difícil”, reconocía. Por eso, aseguraba las empresas tendrán captar un talento diferente a lo que están acostumbrados. Barba, de Global Omnium, también apuntaba a los matemáticos, ingenieros y expertos en experiencia de usuario como algunos de los perfiles en su equipo. 

En la búsqueda de nuevos profesionales, Guillermo Meléndez, director del master Inteligencia Artificial BME-Inntech, aseguraba que Bolsa está apostando muy fuerte por la inteligencia artificial. Una de ellas es la formación, con un master de inteligencia artificial aplicada a los mercados financieros y que ha tenido un gran éxito entre los brokers. “El máster se llena con los principales brókers y traders de España porque es una formación en la que aprendes diseño de algoritmos de inversión, inteligencia artificial y big data”, apuntaba. Meléndez aseguraba que no es lo mismo tener a un trader con experiencia mirando seis pantallas con seis activos que tener un algoritmo que busca patrones en 30.000 activos a la vez. “Es como cambiar de una máquina de escribir a un ordenador”. 

El director del master Inteligencia Artificial BME-Inntech aseguraba que en los próximos meses habrá muchas empresas que saquen nuevos productos. En su caso serán sistemas de recomendación de fondos, sistemas de detección de fraude, de información privilegiada o algoritmos de inversión con mejor ejecución. “La formación en nuestro sector está siendo vital porque no hay gente que tenga los conocimientos necesarios. O eres tecnólogo o eres broker, pero el conjunto de ambos no existe”. 

Otro de los debates fue la robotización de las tareas y de quién asume la responsabilidad en el caso de ser autónomas. “Hay un camino para regular esa responsabilidad civil y en la Unión Europea se intentando asentar principios éticos.  El desafío normativo de los países parte de llegar a los consensos, porque si no lo hacen el riesgo es alto”, insistía Salvador Silvestre, socio de Ecija.  

“Existe una corriente que dice que se debe asignar una personalidad electrónica para que responda y la que tiende a que no se llegará a este límite y que será la persona quien la maneje”, apuntaba Rafael Azpitarte, también socio de Ecija. Pero no es la única duda al respecto de la legalidad, ya que también apuntaban al reto que esto va a suponer en materia laboral y fiscal. "La inteligencia artificial es un cambio de las fuerzas de producción. Habrá que ver también si los robots son trabajadores o son herramientas además de modificar los sistemas sociales para que quede compensado. ¿Cómo tributa un robot? ¿Pero en función de qué? Las estructuras legales son antiguas y nos crea una gran inseguridad de cara al futuro".

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