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políticos al habla / OPINIÓN

Discursos falsos, intereses inmediatos

12/02/2019 - 

Cuando hace tan solo dos semanas escribía mi artículo de opinión con el título ‘¿Por quién ondean las banderas?’ no creía que se cumpliría tan solo 14 días después. Vaticinaba que íbamos a ver durante la próxima campaña electoral ‘ondear banderas que solo servirán para enfrentarnos. De aquí a mayo no vas a ver ondear ideas, proyectos, ni soluciones a tus problemas. Solo verás ondear banderas teñidas de rabia, de confrontación política. Banderas que tratarán de escupir al resto de españoles con escudos hipócritas que servirán para sus ilegítimos objetivos: engañaros.’ Pues bien, lo hemos podido ver tan pronto como este mismo domingo en Madrid.

En definitiva, vuelve la confrontación política. Mientras por un lado se defiende la concordia vemos como también se convoca a la crispación. Podríamos pensar que todo esto es normal. Que nos encontramos a escasas semanas de una triple convocatoria electoral. Y por consiguiente, siempre sube la temperatura de la cocina.

Ahora la derecha vuelve a salir a la calle. Necesitan, frente a los malos pronósticos electorales, tensionar. Necesitan recuperar un espacio para enfrentar, quieren que vuelvan las dos Españas.

Cuando oyes al líder del PP decir que con menos abortos, se solucionan las pensiones y se financia la sanidad, uno no logra salir de su asombro. Sinceramente parece que estemos retrocediendo en el espacio democrático de manera acelerada. Me pregunto por qué la derecha española, que representa el PP, ha abandonado definitivamente la moderación. También dediqué un artículo al regreso de Aznar y sus políticas de crispación, tampoco imaginé la rapidez de la involución de los conservadores españoles hacia las posiciones más radicales.

Manifestación del domingo. Foto: EFE/VICTOR LERENA

Aunque los populares tengan malos pronósticos electorales nada justifica su actitud. Una actitud de una gran deslealtad institucional y social. Parece que al nuevo PP de Casado no le importe descoser la arquitectura institucional construida en estos cuarenta años de Constitución. La factura política que pueden acabar recogiendo, producto de esta alocada estrategia electoral, es de una magnitud incalculable.

A las personas normales no les gusta el ruido. La moderación no puede ser un espacio aburrido. La moderación es la garantía de progreso, de igualdad, de futuro. Nuestras vidas no caben en un tuit ni en una fake news. El futuro de nuestros hijos nos lo jugamos en este presente. Solo desde gobiernos demócratas y moderados se pueden conducir estos tiempos de fragmentación política y de revolución de la inteligencia artificial. Es la mejor forma para poder dormir tranquilo.

Yo tengo dos hijos gemelos y para resolver los conflictos que a veces se producen entre ellos puedo convertirme en ‘policía’ o en mediador para resolverlos. A veces, incluso les puedo aplicar un 155, y retirarles momentáneamente la wifi de casa, o el acceso a los videojuegos. Pero nunca me he planteado dejar de llevarlos al colegio o al médico cuando lo necesitan.

No podemos permitir que el permanente ruido de las banderas nos aleje de poder valorar bien lo que hemos conseguido en estos cuatro años de cambio en nuestra Comunidad. Los valencianos sabemos bien lo que hay en juego. Sabemos bien lo sufrido con veinte años de gobiernos de la derecha más corrupta de España.

Yo creo que las sociedades divididas no necesitan liderazgos fuertes sino liderazgos inclusivos y visionarios.

El domingo podíamos oír que empezaba ‘la reconquista del corazón’ y se señalaba a ‘los traidores de la patria’. Casado y Abascal intentaban liderar la crispación con una falsa llamada a la unidad de España. Todo esto ocurría , mientras Rivera intentaba evitar una foto inevitable. La foto de la unidad de la derecha. ¿Donde queda la moderación, el diálogo, los demócratas ?.

Dicen que anhelan el espíritu de la transición, pero ¿alguien se imagina que tuviéramos que afrontar una transición con estos actores de la derecha española?.

El líder de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Pablo Casado, juntos en la manifestación. Foto: EFE

Hemos resuelto dificultades gravísimas en este país. Siempre con diálogo. Una transición pacífica que acabó con 40 años de una terrible dictadura. Superamos el terrorismo de ETA. Ahora tenemos que superar con diálogo y moderación el futuro de Cataluña, y no será fácil. Pero sólo es posible desde el diálogo, nunca saldrá bien enviando el ejercito a las calles de Cataluña, que es lo que parece que quiere la derecha ultramontana.

Yo creo que no vivimos un problema de valores. Actualmente los ciudadanos tienen muchísimos valores. El problema es como se conjugan estos valores en un mundo tan global y tan complejo.

Así las cosas: ¿Quién rompe ahora España? ¿Cual es el marco del debate? ¿El miedo a lo que viene? Ese no puede ser el marco. Debemos plantear un presente que garantice el futuro de nuestros hijos.

Un futuro que se ve afectado por la disputa por el trono de la derecha. Ese es el verdadero secreto de la llamada a la unidad de España de la que hablan PP, CS y Vox. Un secreto a voces que se apuntala en discursos falsos y su miedo a que la razón acabe con sus intereses inmediatos.

Alfred Boix es portavoz adjunto del PSPV en Les Corts

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