de planta cuadrangular con torre en medio, los restos de chera sorprenden a sus primeros visitantes

El castillo singular en la provincia que "abre por obras" después de seis siglos de abandono

11/02/2024 - 

VALÈNCIA. Chera, municipio con alrededor de medio millar de habitantes, se halla enclavado en la comarca vitivinícola de Utiel-Requena, aunque lindando con La Serranía, y a unos 85 kilómetros de València. Su término -no confundir con el cercano Sot de Chera- destaca por sus rutas senderistas, y su casco urbano lo hace por la denominada Casa del Conde.

No obstante, durante siglos ha estado custodiado por los restos de una fortaleza. Estos últimos han padecido el más triste abandono, hasta ahora. Y desde hace escasos meses han empezado a aportar mucha información. Alguna muy singular en la provincia.

"El castillo data de principios del siglo XII, cuando lo construyeron los almorávides. Después, a finales de esa centuria y principios del XIII, llegaron los almohades, que mejoraron las defensas duplicando las murallas o creando su foso", relata el arqueólogo que investiga los restos, Enrique Díes Cusí.

Información sobre que se mantuviera habitado existe hasta el siglo XV. Desde entonces, nada, sin contar su uso para encerrar ganado. Así se ha mantenido hasta el mes de octubre del pasado 2023, cuando comenzó una actuación basada en asentar sus restos. A partir de ese trabajo han delimitado su base cuadrangular totalmente singular por disponer de una torre en medio.

"Con esta disposición únicamente podría asimilarse en la provincia el castillo de Turís, aunque no es igual", apunta Díes, que destaca, en el caso de Chera, la influencia norteafricana e incluso la reminiscencia romana en su diseño. Sobre esos cimientos resaltaba por su función defensiva de control del territorio del Valle de Chera. La entrada en codo, con doble zigzag, da fe de esa planificación con el objetivo de evitar invasiones. No era residencial, ya que dependía de la fortaleza principal de Chulilla.

Los trabajos iniciados en octubre se mostraron en una jornada titulada "abierto por obras" el pasado enero, y se volverán a exhibir posiblemente a finales de este mes, una vez concluya la primera fase. El arqueólogo ya anticipa la consolidación de los muros, la localización de la puerta principal e incluso del lugar que ocupa una poterna, y la senda de acceso.

El alcalde, Alejandro Portero, se muestra entusiasmado. "Desde 2007 en que llegué al cargo mi ilusión consistía en restaurar el castillo, pero no había podido ni iniciar las actuaciones por falta de fondos", relata. Con esa finalidad acumuló subvenciones hasta atesorar 250.000 euros que le han permitido afrontar en estos meses sobre todo "la consolidación de los muros con una técnica similar a la de la actuación original y saber qué paso allí".

"Había metro y medio de tierra acumulado sobre restos", subraya, para dar un salto mental al pasado, al siglo XII, cuando emergía "esta fortaleza, que era un punto defensivo clave entre los reinos de Castilla y Aragón. Estaba a dos kilómetros del mojón de separación de ambos. Se comunicaba con Chulilla por un puntal de observación. No se edificó para que habitara población, sino para que hubiera una guarnición".

El trabajo arqueológico y arquitectónico -guiado este último por el despacho de Belén Ilarri- está desentrañando una extensa y prolífica historia y una singularidad constructiva. También ha permitido recobrar cerámica, vasijas… que de momento se trasladan a Requena para su exposición aunque el alcalde espera que en breve puedan mostrarse en el museo de Chera.

La culminación de su sueño, en cualquier caso, consistiría en que, más allá del asentamiento de restos para evitar que se derrumben, se llevara a cabo una rehabilitación. "Nos hemos presentado a una importante subvención del Ministerio de Cultura", indica al respecto, para apostillar con convicción que "el castillo ha de ser el principal referente de Chera".

Ha logrado, tras 600 años de abandono, dar el primero paso en esta emblemática construcción de titularidad municipal elevada a unos 800 metros de altura sobre el nivel del mar, a poco más de un kilómetro del casco urbano de esta pequeña población del interior de la provincia.

 

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