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conflicto por la venta de su sede

El Círculo de Bellas Artes ante su posible desaparición: Cultura le exige 1,8 millones

10/01/2019 - 

VALÈNCIA. La pesadilla del Círculo de Bellas Artes de València parecía haber acabado en julio de 2016. La entidad privada, ahogada por las deudas, vendía su sede, un palacio gótico situado en la calle Cadirers, al Grupo de Idiomas Enforex-Don Quijote, que a la postre convirtió el espacio en una escuela. La compra, fijada en 1,2 millones de euros, supuso la cancelación de la totalidad de la deuda económica de la asociación, que recaía principalmente en la hipoteca del edificio, una operación que ponía fin a meses de incertidumbre en torno al futuro de la entidad. Sus socios ponían rumbo a una nueva sede, con un nuevo proyecto, una nueva junta directiva y, en definitiva, un nuevo horizonte con el que buscaban dar carpetazo a los problemas del pasado. Sin embargo, el presente pinta más bien tirando a negruzco. La venta del inmueble estaba condicionada a una autorización de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte que nunca se efectuó, siendo esta una de las condiciones vinculadas a una subvención concedida a las asociación en el año 2001 –a través de un convenio modificado en 2003 y 2006- para la rehabilitación y equipamiento del inmueble.

De acuerdo con lo establecido en dicho documento, tal y como ha podido saber este diario, la Generalitat Valenciana exigió el pasado mes de mayo mediante resolución el reintegro de la subvención, un importe que asciende a 1.255.000 euros, más 581.690,61 euros en concepto de intereses de demora, con lo que la cifra asciende a 1,836.690,61 euros. La elevada cantidad pone en jaque la supervivencia de la asociación artística, que a duras penas ha navegado estos dos años de nueva etapa sin ayudas públicas, capitaneados por su presidente Gerardo Stübing. La cuenta atrás está en marcha desde entonces. Si bien, en junio, dentro del plazo establecido, la asociación recurrió la resolución de conselleria a través de un escrito en el que aducían, entre otras cuestiones, que la nueva junta directiva no tenía constancia del contenido de dicha cláusula, del que fueron conocedores una vez la Generalitat pidió el reintegro de la subvención, o que, a pesar de no contar con la autorización de la venta de la sede, la administración era conocedora de la operación previamente a su ejecución.

El recurso, sin embargo, fue desestimado el pasado mes de diciembre, una resolución que pone contra las cuerdas al Círculo de Bellas Artes de València, entidad que se remonta al año 1893 y que, ahora, se enfrenta a su posible desaparición en caso de no hacer frente a los 1,8 millones que debe abonar a la conselleria de Cultura en un plazo que se agotará en apenas una semanas cuando, de no solventarse, pasaría a actuar la Agencia Tributaria. Preguntado por Cultur Plaza al respecto, el propio Stübing reconoce que “no hay ninguna posibilidad de hacer frente a esa deuda”, lo que, de no llegar a un acuerdo con la administración, le abocaría al “cierre” del Círculo. El presidente de la asociación cultural, precisamente, lamenta la “falta de voluntad política”, tras haberse reunido en los últimos meses con distintos interlocutores de la conselleria y haber elevado sus quejas al propio President de la Generalitat, Ximo Puig

En la documentación a la que ha podido tener acceso este diario se refleja el frustrado intento de llegar a un acuerdo entre unos y otros, un conflicto que parece tener un solo fin. En este sentido, la asociación planteó a la administración la entrega del patrimonio artístico del Círculo en concepto de pago, una colección de arte conformada durante décadas que incluye, entre sus aproximadamente 150 piezas, autores como Joaquín Sorolla o Ignacio Pinazo. Actualmente, desde el cambio de sede, la colección permanece en un almacén sin ser expuesta, un conjunto de obras que han quedado congeladas desde la mudanza. Fue durante la presentación a prensa de su nueva sede en la calle Maldonado, en septiembre de 2017, que el presidente de la entidad confirmó su decisión de “blindar” la colección para evitar la “tentación de vender el Sorolla” para salvar sus problemas financieros. La venta del patrimonio artístico, en cualquier caso, no los salvaría de los 1,8 millones de euros que deberán abonar a la conselleria, pues el valor de la misma no alcanza esta cantidad, de acuerdo con la tasación de la Junta de Valoración Autonómica.

Por el momento, desde la Conselleria de Cultura ni se ha planteado alcanzar un acuerdo, con lo que el proceso sigue adelante tras haber sido desestimado el recurso, que considera que el conocimiento de varios miembros de la conselleria de la venta de la sede no supone que hubiera un consentimiento explícito para la ejecución de la operación, conversaciones a las que no otorga valor jurídico. A pesar de que todavía quedan algunos días para que la asociación pueda efectuar el pago, es poco probable que esto suceda, lo que abocaría a la desaparición de la misma o al inicio de un litigio, en el caso de que se decidiera llevar la causa por esta vía. Por su parte, el Ayuntamiento de València, con quien el Círculo de Bellas Artes ha mantenido contacto en los últimos años, nunca llegó a concretar su relación con la asociación, que en su etapa más reciente ha desarrollado su actividad desvinculada de la administración pública.

El Círculo de Bellas Artes de València se encuentra ante su presente más complejo, con una deuda, confiesan, inasumible, un presente que llega tras dos años de aparente reinicio de la entidad, una nueva etapa en la que, además del aspecto financiero, se quiso remozar la institución ampliando su oferta de actividades o aliándose con otros eventos y sectores de la ciudad. Lo hizo en el ámbito fallero, organizando una exposición en torno a El xicotet Príncep de Miguel Hache autor de la falla municipal infantil; sirviendo de sede para el encuentro ‘Patrimoni, museus i turisme cultural’, organizado por el grupo municipal socialista; o en colaboración con el festival urbano Ciutat Vellas Oberta. De igual forma, algunos de los artistas que han expuesto en su nueva sede han sido Fernando Jiménez o Lluís Masià.

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