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El cortometraje afianza su nuevo punto de encuentro en València

19/07/2022 - 

VALÈNCIA. Me sorprendió mucho el cortometraje Espantacriaturas cuando lo vi en el Festival Maniatic de Manises. Me gustó mucho ver como un director joven, Javier Guillot, indagaba en el folclore valenciano y rescataba la figura de Butoni, nuestro particular “hombre del saco”. Charlé con él un rato y al poco tiempo apareció el Festival Butoni de cortometrajes, también en Manises. Ahora Butoni aterriza en València, concretamente en el Muvim, del 21 al 24 de julio. Un evento veraniego perfecto para disfrutar de los mejores cortometrajes de la temporada. 

Me interesa saber más del Butoni, ese ser mitológico valenciano. “El Butoni, ese demonio valenciano, era una de las espantacriaturas valencianas que aparecían en la historia y, en mayor parte, tal vez por su perfil protagonista, de las que más nos cautivó a todos”, señala Guillot. “Cuando formamos la asociación cultural Butoni Films, la mayoría nos conocíamos por ese rodaje y le pusimos el nombre en homenaje. Posteriormente, como el festival nace a través de la asociación pues mantuvimos el nombre del Butoni”.

Butoni no es solo un festival que proyecta cortometrajes, es mucho más, algo que siempre es bueno para un evento debido a que sirve de catalizador de ideas y debates. “El objetivo principal de Butoni Fest es ser un festival para todos, un festival de sinergias, un lugar de encuentro donde jóvenes realizadores proyectan sus obras junto a realizadores consagrados de la industria e intercambian inquietudes, donde músicos emergentes comparten su música amparados por ilustraciones de jóvenes artistas, donde niños que sueñan con ser actores aprendan como se hace una película. Un lugar donde presente y futuro se dan la mano. Eso es Butoni Fest”, remarca el director.

Sin duda, uno de los mejores motores que dinamizan el sector son los festivales. Esas ventanas que ayudan a la difusión de los trabajos. “La idea, nació un poco de los estatutos de la asociación, pues nuestro objetivo aparte de realizar y generar contenido audiovisual, trata de servir de apoyo y de mostrar y lanzar el audiovisual, sobre todo a los profesionales nóveles, que tan importante es empujarles en sus primeros pasos y es ahí donde entramos nosotros y donde se nos ocurrió la idea de hacer un festival donde se reunieran jóvenes con profesionales”, apunta.

Butoni cuenta con secciones que sorprenden, y animan a pasarte por el Muvim esos días para disfrutar de cortometrajes en su sección oficial; pero también adentrarte en otras secciones como Ànima, dedicada a la animación o, por fin, una sección de los fan films, esos trabajos audiovisuales que homenajean una serie, película, cómic… 

“Tenemos más de 6 horas de cortometrajes solo con la sección oficial”, comenta. “En la sección oficial y oficial de estudiantes vais a encontrar muchos cortos de calidad altísima, algunos de ellos con una larga trayectoria donde han sido nominados a los Oscar o a los Goya, pero también tenemos muchos estrenos en el festival, desde a nivel mundial y nacional como a nivel de la comunidad o provincia de valencia”, apunta Guillot.

Además de las secciones que he comentado, también Butoni apuesta por otros géneros poco vistos en los festivales. “Una sección de cine de aventuras”, apunta. “Que consideramos que es un género muy concreto, escaso y poco valorado en festivales pero a la vez es el género germen de mucho de los blockbusters actuales y una sección de cine de bajo presupuesto o fan films. La idea de la sección de bajo presupuesto y fan films, entra dentro de nuestra idea de apoyar al cine sobre todo en los comienzos, porque el cine sigue siendo cine aunque el presupuesto sea escaso y en el caso de los fan films”. 

Seguro que algunas de las mayores sorpresas las encontraremos en la sección de Fan Films; primero porque puede ser un género algo más desconocido y vinculado a Youtube, y segundo por ver algunas historias y personajes famosos desde otra perspectiva. “Creo que no vamos a encontrar producciones que, a veces con muy bajo presupuesto, consiguen crear historias con tanto mimo y cariño hacia las figuras homenajeadas que sus propios fans. En esta primera edición de esta sección encontramos en competición un fan film de Star Wars y otro de Indiana Jones”, avanza  el director.

Como ya hemos dicho, un festival no puede vivir solo de proyectar cortometrajes, sino que ha de convertirse en ese espacio de encuentro, como muy bien comentaba Javier Guillot, y es por ello que Butoni tiene diferentes secciones que aportan valor al evento. “Este año lo hemos agrupado todo en tres bloques: Butoni Music Experience, diferentes grupos emergentes valencianos y DJs de diferentes estilos que nos amenizarán mañanas, tardes y noches entre tanto cine. Butoni Industry, un conjunto de charlas y masterclass entre las que contamos una sobre la evolución de la música en el cine por Eduardo Casanova, un taller de creación Cow Lost (si, está bien escrito) por Alejandro Portaz, una masterclass de interpretación por Throught the lens, diferentes sesiones de VE Cinema e incluso un podcast de La Batcueva en directo”, comenta sobre las secciones paralelas

Y algo que es vital para la industria: conocerse, explicar proyectos, presentarlos… “Por último, nuestro tercer bloque y otra de las novedades este año, el Butoni Market & Networking, moderado por Ángel Castillo, nuestra idea es crear una zona de encuentro entre profesionales de la industria donde presentar y promocionar proyectos y/o conocer a otros profesionales en un ambiente distendido”, explica Guillot.

Uno de los cortometrajes que se presentan a concurso, y que indudablemente te dejará con la boca abierta, es Miedo de Angelo Moreno. Miedo hará que tus palpitaciones suban y que casi sientas en la piel el olor a gasolina y la rabia de sus protagonistas. “La historia surge de la necesidad de grabar un videoclip para un cantante valenciano. El director de foto, Yousef Daoud, me llamó para pedirme si quería dirigir una historia de barrio. Al aceptar, me pidió que escribiera algo y al enseñárselo, me dijo que no le gustaba, que buscaba algo más "real", así que un poco despechado, y molesto por su respuesta me decidí a meter muchas cosas de mi vida en la historia de barrio que queríamos contar, así que en ese momento, fue cuando Miedo pasó a ser casi la historia de mi vida”, recuerda Moreno. 

Contar una historia personal, y más si es una que ha marcado tu vida, debe ser un ejercicio difícil y a la vez valiente por la exposición. “Se lo enseñé y le dije: ¿Qué tal ahora? y me respondió: Ahora sí. Ficcioné casi un 25% de mi vida y otro tanto la adorné, pero al final esta historia cuenta casi el momento más importante de mi juventud, aquella que me definió en gran parte”, comenta al director.  

Una historia sin la energía expresiva e interpretativa de unos buenos actores, puede mandar al traste un buen guion. Por suerte Angelo tiene un reparto que engrandece más la historia. “El gran descubrimiento fue Isabel Valero, la actriz protagonista”, señala. “Me salió una foto suya por Instagram a través de un fotógrafo que teníamos en común. Cuando vi su fuerza, me decidí a contactar con ella. Le propuse un casting, aceptó y fue ahí cuando encontré a la intérprete más grande que jamás he conocido”, comenta. 

Es ella el eje central de una historia complicada y cruda. “Ella trabaja en un estanco aquí en Valencia y apenas había hecho este tipo de cosas, pero lo lleva dentro y eso, costó muy poco verlo”, recuerda. “A cuatro días del rodaje, siendo el niño el protagonista de la historia, decidí cambiarlo todo para que el papel de la madre (Isabel) fuera la que llevara la batuta. Teníamos un plan de rodaje para esos tres días, un storyboard y todo atado para comenzar. Tuvimos que readaptarlo todo en tiempo record”, comenta. 

No solo Isabel Valero está enorme, sino que el niño también demuestra una veracidad sorprendente. "El actor que hace de niño, Jose Luis, lo conocí gracias a la Fundación Altius Valencia. Un centro que trabaja con familias y menores en riesgo de exclusión social a través de programas educativos. Busqué la máxima realidad en todos mis personajes. Y para el papel del novio de la madre, conté con el Actor Jon López, ahora, en la película Live is life”, dice. 

Algunos nombres míticos del cine español actual te vienen a la mente al ver Miedo; Alberto Rodríguez, Sorogoyen. La verdad que rezuma el corto en cada imagen atrapa, sus localizaciones te introducen en el filme hasta ahogarte en la historia. “El corto de Miedo llevó semanas de localización”, recuerda. “Siempre quise que esta historia te la pudieras creer y meter de lleno desde el primer fotograma. Al igual que busqué gente lo más real posible, también tuve intención de que los escenarios causaran el mismo efecto”.

Si eres de València te sonarán los lugares por donde transcurre la acción. “Se rodó en la antigua Fe de Valencia, el barrio de Tres Forques, Massamagrell, una hípica en Alboraia y el cauce de Pinedo. Grabar en ciertos lugares fue complicado porque había zonas algo delicadas. Las cámaras llamaban mucho la atención y atraían a todo el mundo. Tuvimos que tener en cuenta estas condiciones a la hora de rodar”, apunta Moreno.

Si antes he mencionado a Rodrigo Sorogoyen es porque tampoco podría entender su cine si la banda sonora de Olivier Arson, y en este trabajo sucede algo similar.  “Para mí la música, mayormente, es el pilar de una historia”, conviene conmigo. “En este caso, te coge de la mano y te guía a través de las escenas llevándote por todas las emociones, por las que el personaje de Aina va atravesando. Yo amo la música en el cine. Me ha marcado de por vida y gracias a las películas y trailers que he visto desde niño, tengo una biblioteca muy extensa de todo tipo de canciones”, comenta.

“Si la música es buena, la película me tiene ganado”, sentencia. Y lo comparto con él al 100%. Miedo tiene esa parte ganada, pues la banda sonora está a la altura y acompaña a generar las sensaciones que producen las imágenes.  “Yo quería y tenía la necesidad de que el espectador viviera la experiencia de la música de la manera más cercana posible”, comenta. “Por eso el corto arranca poco a poco hasta que entra el primer golpe, y a partir de ahí apenas frena y todo es intenso. Necesitaba calar dentro de cada persona, y para ello, la música era un elemento clave”.

El compositor siempre es una de las patas imprescindibles en cualquier trabajo cinematográfico. “Para la música he contado con el talento de Farmode (Rafa Tomás)  que captó lo que buscaba desde el primer momento y nos ha regalado una pieza que te pone los pelos de punta. Desde Miedo, sé que siempre voy a querer contar con su arte”, remata.

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