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GRAND PLACE / OPINIÓN

El día que nos robaron la sonrisa

7/04/2020 - 

Hubo un momento en la historia en que no estábamos solos. En aquellos tiempos, incluso la gente viajaba en compañía y no en un dron biplaza. Mi madre aún lo vivió. Pero fue de las primeras en asilarse, especialmente cuando yo nací. Supongo que para protegerme del virus. Se encerró en casa y ni siquiera abrió la puerta a su familia, tampoco a la Tieta.… Y eso que, por entonces, ya se habían tomado medidas de contención para la población. 

Pero, antes de ello, ya nos habían robado la sonrisa. Llegó, como el virus, por Decreto Ley. Al control de movilidad y la paralización económica, le sucedió el control social y la vigilancia tecnológica. Ya se había hecho una prueba piloto con el Alarm State II en la ZonaZero-VLC, casualmente la mía, la que visité con David. 

Fue en abril de 2020, con el Alarm State III, cuando se obligó a los ciudadanos a adoptar determinadas pautas de conducta social nunca antes vistas. Sólo en regímenes autoritarios se habían atrevido los gobiernos a obligar a las mujeres a utilizar determinado tipo de indumentaria, para su protección decían las leyes. Como el Decreto…

Nos robaron la sonrisa cuando impusieron como norma salir a la calle embozados con una mascarilla sanitaria que tapaba nariz y boca, al parecer los dos focos principales de contagio del Covid-19. Aún quedaban cinco años para que se cumpliera el Plan 2025 de LaGranFábrica. El plan consistía en alcanzar la supremacía en el ámbito tecnológico: ELLA y EL.  

Mientras otros se enzarzaban en pequeñas guerras estériles, LaGranFábrica abría nuevas rutas en el campo de la IA -Inteligencia Artificial-. Por eso, la siguiente fase pasaba por el control a través de LasTec. 

En aquellos días del Año Zero de la Era Termidor, LasTec fueron de mucha utilidad. No tardaron ni un mes en poner al servicio de gobiernos y ciudadanos una app para el teléfono móvil llamada Privat Kit Safe Paths (PKSP) -gracias Marc-. Los contagiados activaban un botón en el móvil y, cuando se cruzaban con otra persona por la calle -las calles se abrieron de nuevo durante un corto espacio de tiempo-, el otro viandante recibía una alerta en su teléfono para que se alejara. O para que le denunciara…

 El Alarm State III implantó el PKSP en el territorio-Europa/SW (Sur Occidental). Aquella primavera fue especial. Los gobiernos-Estado aún no se atrevían a dejar salir a la calle a la gente -la gente entonces salía a la calle, y subía y bajaba escaleras, como nuestro héroe Súper Mario Bross-. 

Por ello, comenzaron por instalar en los móviles de la ciudadanía -concepto obsoleto hoy- apps y software que dieran información real sobre la movilidad de las personas. Su fin, dijeron, era "entender los desplazamientos de población, para ver cómo de dimensionadas están las capacidades sanitarias en cada provincia”. En realidad, se trataba de un software de recopilación de datos para evaluar los síntomas médicos de los ciudadanos. 

De ahí nació el movimiento subversivo #MeDejoElMóvilEnCasa, el de la Tieta. Al final tuvo que exiliarse a la capital del territorio-Europa, antes de cruzar al OtroLado. No consiguió su propósito. El Eurogrupo fue el primero en desintegrarse cuando los Estados-Nación del norte impusieron a los del sur unas condiciones draconianas para activar la economía, que llevaron al CaosPrevio. Ya no serviría para nadar convertir Europa en una gran fábrica de mascarillas.

Hoy es todo más fácil, desde que nos instalan el chip al nacer con el PKSL (Private Kit Safe Life). Así estamos seguros de que el NOM  -Nuevo Orden Mundial- velará por nosotros. Por cierto, mi chip sigue descontrolado… Aprovecho para llamar a David.

-Aló… Sí, David, gracias a ELLA* que has llamado. Sigo preocupada por nuestra escapada. Claro que no hicimos nada fuera del NOM, ¡por favor! Ni siquiera traspasamos el metro y medio de distancia. Y llevábamos el protector buco-nasal. Y no nos quitamos los guantes, aunque te confieso que no me hubiera importado… No, no temas, mi chip aún no funciona. 

*(Nota del autor) Antes de que se decretara el cierre de los centros de culto, la gente solía utilizar expresiones como: “gracias a dios” o  “in šāʾ Allāh”…

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