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Sano, veggie, barato y céntrico

El take away Healthy se apodera del centro

Desde las ensaladas más curradas hasta los pokés. No se si será porque soy una moderna, porque soy millenial o por qué mística razón, pero a mi me flipa toda esta comida fresca mezclada. Es ver un bowl lleno de colores y allá que voy 

Por | 21/06/2019 | 5 min, 52 seg

Nunca fui muy fan de las ensaladas como primer plato, pero obviamente eso era porque todavía no conocía este nuevo concepto de ensalada. Y es que la ensalada no es eso que nos enseñaban hace años con unas hojas de lechuga, espárragos y tomate. Algo mustio y que muchos reservaban para períodos de abstinencia y de dieta. Que va, es mucho, mucho más.  Estas ensaladas del siglo XXI sacian más que un buen plato de pasta ( y que yo, como amante de la pasta, diga ésto…).

Bien, pues el centro de la ciudad en el último año ha sido invadido. Han nacido varios locales con este concepto como setas en otoño, y a mi me encanta.

El pionero fue beGreen, que me da en la nariz que todos conocemos. Es un pequeño local en la calle Martínez Cubells, un restaurante de comida sana y rápida que da respuesta a una demanda actual por una comida más sana y nutritiva. Y es cierto que una de las normas estrella de esta ajetreada vida moderna es comer más sano, de proximidad y con conciencia sobre cada alimento que nos metemos en el cuerpo, porque ya lo decían, eres lo que comes. Y eso es algo que saben muy bien los 5 locales de los que te voy a hablar.

una de las normas estrella de esta ajetreada vida moderna es comer más sano, de proximidad y con conciencia sobre cada alimento que nos metemos en el cuerpo

Como te contaba, beGreen tiene tantas posibilidades de ensaladas como tu imaginación se invente. Puedes elegir las ya confeccionadas o puedes montártelo como más te guste. Eliges una base de hidratos, hoja verde, toppings y salsa, es enorme y solo por 6’50€. Tienen infinidad de toppings, como tomate seco, hummus, remolacha, boniato… maravillas. Todo el producto es de temporada y todo el packaging es biodegradable y reciclado, nada de plástico aquí. Y aunque hoy va de bowls la cosa, también preparan wraps por 5’50€, zumos y si pillas un buen día, postres veganos.

Ahora viene la fiebre del poké. Son 3 los locales que basan su oferta en este plato estrella hawaiiano y los 3 están a menos de un kilómetro de distancia el uno del otro.

En la calle Pérez Pujol nos encontramos con Poké Shop, que ya te lo presentábamos hace unos meses. El poké es un plato típico Hawaiano que hace poco tocó las orillas de nuestra península y se ha ido extendiendo sin prisa pero sin pausa por nuestras ciudades. Se basa en mezclar en un bowl un hidrato de carbono, normalmente arroz, una proteína (en mi caso tofu), toppings y salsa. La diferencia con una ensalada común es el tipo de arroces que preparan, el tipo de toppings y de salsas, pues tienen una influencia asiática la mayoría de ellos.

Lo mejor de ese local, para mi gusto, son sus encurtidos. Me flipa pedirme cebolla roja encurtida, pepino encurtido, piña con menta… o wakame. Puedes elegir tanto varios tipos de arroz como de proteína. Mi favorito, casi siempre, es con arroz integral y arroz venere, tofu, mango, aguacate, wakame, encurtidos, furikake, coco rallado, cilantro y salsa ponzu. Boom. Brutal. Además, siguiendo con la conciencia ecológica, sus envases son todos biodegradables, así que si estás concienciado con el tema plásticos, no tengas miedo por pedírtelo para llevar. Puedes elegir entre dos tamaños, el pequeño por 10’95€ y el grande (enorme) por 13’95€.

En la calle Ribera nos encontramos con City Poké, el primer restaurante poké que abrió en Valencia. Cuenta con tres locales, el de Calle Clariano, el primero, otro en Cortes Valencianas y el tercero en la zona del ayuntamiento. La base del poké siempre es la misma, pero los toppings son distintos. Aquí lejos de los encurtidos, tienen otro tipo de toppings y de salsas, por ejemplo la salsa de coco que preparan está buenísima.

Su comida se basa en 100% comida natural, sin azúcares ni procesados, y todas las salsas han sido elaboradas por el chef con Estrella Michelin, Raúl Aleixandre. También preparan zumos, postres y paté de edamame. Aquí puedes elegir un bowl ya preparado o diseñar tu bowl por solo 7’90€ tamaño pequeño o por 9’90€ el tamaño grande (+2€ si añades proteína).

Y sigue la fiebre por este plato. El tercer local de Pokés, Aloha Poké, también ubicado en la calle Martínez Cubells, se trata de una franquicia que cuenta con locales en Madrid, Ibiza, Barcelona y ahora en Valencia. He de reconocer que les seguía la pista desde Madrid y que estaba deseando tenerlos por la ciudad. Entrar en uno de sus locales tanto como en sus redes sociales, es un viaje a Hawái o al menos a mi tan querido verano. Para ellos comer poké es como comer sushi pero en un bowl y además listo para llevar. Se trata de la slow food hecha fast food porque la comida rápida no tiene por qué estar reñida con la salud. Apuestan por producto de proximidad y fresco y ofrecen poké para todos los públicos. Veganos, sin gluten, sin lactosa, bajos en sodio y libres de azúcares simples. Al igual que otros locales que hemos mencionado, sus envases también son biodegradables y compostables.

Terminamos con el último aterrizaje en el centro de la ciudad, Salad Planet, ubicado en la calle Doctor Romagosa. Después del atracón de pokés que nos hemos pegado volvemos al mágico mundo de las ensaladas. Este local lleva menos de un mes entre nosotros y se engancha al concepto de saludable, para llevar y sostenible. Como manda la tradición, puedes elegir tu ensalada (6’95€) ya confeccionada por ellos o te la puedes preparar como más te guste. Además también tiene wraps (6’95€). Todas sus salsas son caseras y el producto es de temporada. Cuando conseguí tomar una decisión entre tanto topping, me pedí una ensalada de arroz integral, garbanzos, espinacas, olivas negras, tomate seco, aguacate, pasas y salsa de limón y jengibre. Esa salsa era espectacular y la mezcla de todo me encantó, tanto que cuando vuelva, igual me vuelvo a pedir lo mismo.

Y hasta aquí puedo leer, por ahora. Queda claro que impera el concepto de “fast good” y que no ha hecho más que empezar. Ya no hay excusas para comer rápido y mal. Ha llegado la nueva era.

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