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limitación de aforo hasta el 9 de diciembre

Las nuevas restricciones vuelven a señalar a la cultura

7/11/2020 - 

VALÈNCIA. La cultura vuelve a pagar el pato. El Consell ha decretado la limitación de aforo en los espacios culturales, que a partir de ahora y hasta el 9 de diciembre contarán con una ocupación máxima del 50%, un anuncio hecho público ayer en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) y ya en vigor. Así, cines, teatros, auditorios, circos de carpa, museos y espacios cerrados similares podrán desarrollar su actividad con el público sentado y siempre que no se supere el 50% del aforo, una limitación que también se extiende a bibliotecas. De igual forma, según se especifica en el DOGV, se prohíbe comer y beber en el interior de las salas, una medida que afecta especialmente a los cines; las entradas han de ser numeradas y los asientos preasignados con identificación de las personas que los ocupen. Esta limitación es el enésimo golpe para unas industrias culturales especialmente tocadas por la crisis sanitaria, una cultura que se reivindica como segura pero cuyo acceso, a partir de hoy, está un poco más limitado, como lo está en terrazas o espacios de hostelería. 

A pesar de haber sido declarada como bien esencial, los espacios asumen ahora nuevas restricciones, un límite que afecta especialmente a los espectáculos en directo. Esta misma semana los teatros de la ciudad presentaban una campaña junto con el Ayuntamiento de València, bajo el lema "Hoy las artes escénicas también necesitan nuestro aplauso”, al tiempo que la Associació d'Empreses d'Arts Escèniques del País Valencià (AVETID) intenta negociar con Sanidad una moratoria de 15 minutos en el toque de queda para las personas que salgan de un espectáculo cultural y tengan una entrada que lo demuestre. Esa demanda llega tras haber detectado una “frenada en seco” de la actividad, especialmente por lo que respecta al público de municipios del área metropolitana. Un problema que va más allá del aforo.

“Entiendo que lo primero es la salud y la responsabilidad personal de cada uno, pero esto solo produce desconfianza. Si el toque de queda ya la produjo, una reducción mayor supone un mayor desconfianza cuando los teatros estamos garantizando la máxima seguridad. Es una mala noticia”, explica María Ángeles Fayos, presidenta de AVETID, en conversación con Culturplaza. De acuerdo con Fayos, un porcentaje asumible para las artes escénicas giraría en torno al 60-65 por ciento, con lo que se asegura dejar la butaca entre espectadores o grupo de espectadores. En cualquier caso, no son pocos los teatros que ya funcionan con aforos limitados, con lo que esta restricción, apuntan, afectará principalmente desde el punto de vista comunicativo, generando temor en el espectador. “Las reducciones de aforo crean más miedo social. No ha habido ningún contagio,  cumplimos con todas las medidas”, defiende Fayos.

Foto: ESTRELLA JOVER.

En el caso de los teatro públicos, como pudiera ser La Mutant o el Teatre el Musical (TEM) en la ciudad de València, operan desde hace meses al 50%, por debajo incluso del aforo permitido, una decisión tomada con el objetivo de no tener que trastocar programación o llegar al punto de devolución de entradas en un contexto cambiante. En el caso de La Rambleta, apuntan a este diario, la mayoría de las funciones previstas para los próximos días no superan la mitad del aforo por lo que respecta a entradas vendidas, lo que facilitará aplicar el límite. En el caso de aquellas funciones que ya lo superen, como por ejemplo uno de los pases de Prostitución, la obra de Andrés Lima con Carmen Machi que llega a la sala la próxima semana, se ofrecerá a los espectadores cambiar la entrada por un pase en el que todavía no se haya alcanzado el 50% de la venta.  

En el caso de las salas de concierto, actualmente en la ciudad de València solo está funcionando Loco Club, que este fin de semana tenía previsto celebrar el concierto de presentación del primer LP de Mausoleo y Finale, con todas las entradas vendidas. Las nuevas restricciones no afectan al aforo previsto porque ya estaban funcionando con un tercio del aforo, además de tener la barra cerrada y encontrarse en un limbo burocrático del que este medio se ha hecho eco a lo largo de las últimas semanas y que ha sido contestado en varias ocasiones por la asociación de salas En Viu!. También en València, aunque al aire libre, se celebra Los Conciertos de la Pérgola de La Marina, que tampoco se verá afectada porque el espacio que ocupa tiene un aforo de más de 800 personas y tan solo venden 400 entradas. Y tampoco tendrá que ajustar su aforo La Casa de La Mar, ubicada en Alboraia, que sí pedirá datos al público para ayudar a un posible rastreo. El equipo está estudiando ahora si las nuevas restricciones afectan al consumo de bar.

Foto: KIKE TABERNER.

En el terreno del cine, más de lo mismo. Prácticamente ningún pase supera ni de lejos el 50% de ocupación, por lo que la limitación resulta, a efectos prácticos, inocua. Las preocupaciones de las salas están más centradas en el por qué no se llega a ese aforo, y la explicación es que las distribuidoras están retrasando sistemáticamente los grandes estrenos. Todos los responsables de los cines de València consultados coinciden: si la película es atractiva, el público acude. Lo han demostrado, hasta ahora, Padre no hay más que uno 2 y Tenet. La limitación del servicio de bebidas y comida, que también limita el decreto, afecta a una fuente de ingresos importante para los cines; pero sin películas que atraigan al público, la ausencia de palomitas es un problema menor. Antonio Such, presidente de la asociaciones de exhibidores de la Comunitat Valenciana, lo tiene claro: “entre restricciones y falta de películas alguien tendría que diseñar un plan de supervivencia ya que esto se alarga y cuando crucemos el río en la otra orilla las ciudades se habrán quedado sin cines”.

La aplicación de la medida toca de lleno a dos festivales, uno de cine y otro de artes escénicas. El primero, el festival de mediometrajes La Cabina, que abre su nueva edición la próxima semana. Explican sus organizadores que ninguna de sus sedes funciona con un aforo superior al 50%, con lo que la limitación no afectará a los pases. De hecho, esta medida supone la confirmación de la celebración física del evento, algo que hasta hace unos días seguía estando en duda ante el rumor de un posible confinamiento. Tanto es así que desde el festival aceleraron la reunión -telemática- del jurado para asegurar que haya un palmarés en cualquiera de los casos y han vuelto a confiar en su convenio con la plataforma de streaming Filmin para la difusión de una selección de mediometrajes. En el caso de Dansa València, que inicia este fin de semana su nueva edición tras haberla retrasado en primavera, también mantendrán toda la programación anunciada, aunque, tal y como ha podido saber este diario, tratarán de sortear la limitación de aforo reduciendo al máximo las invitaciones a profesionales, para asegurar que las entradas disponibles estén a disposición del público.

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