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LA ATALAYA ECONÓMICA / OPINIÓN

España está llena de turistas. ¿Y ahora qué?

Foto: RAFA MOLINA

Si se cumplen las previsiones, este año volveremos a batir un récord y superar ampliamente los 80 millones de turistas internacionales; 5 millones más que en 2016

27/08/2017 - 

La importancia del turismo para España y para nuestra Comunitat es archiconocida. Según la última Cuenta satélite del turismo, correspondiente a 2015, en dicho año el turismo aportó el 11,1% al PIB nacional y ocupó al 13% del empleo total. Para nuestra Comunitat, el turismo es incluso más relevante: somos la quinta comunidad en el ranking de turistas internacionales y para 2015 se estimaron unas ratios del 13,3% del PIB y del 14,4% sobre el empleo total. A la vista de los sucesivos récords en 2016 y 2017, el peso del turismo, tanto a nivel nacional como autonómico, no ha hecho sino crecer. 

Sin embargo, la estacionalidad y la concentración geográfica que caracterizan la mayor parte de nuestro turismo están dando señales de congestión e incluso de saturación. El alemán Friedrich Joussen (Duisburg, 1963), Fritz para los amigos, lo expresa de la siguiente manera: “España está bastante llena de turistas”. Lo que dice Fritz salta a la vista y lo podríamos haber afirmado cualquiera de nosotros. Pero este Fritz no es un Fritz cualquiera...

Se trata de Herr Friedrich Peter Joussen, Consejero Delegado de TUI Group, el mayor grupo turístico del mundo. Sus palabras adquieren otra dimensión si tenemos en cuenta que TUI atiende en cerca de 1.800 agencias de viaje a más de 30 millones de clientes en 31 países y es propietario de más de 300 hoteles, 140 aviones y 13 cruceros. Ahí es nada. Y hay más: en el Mallorca Magazin (11.08.2017) dejó caer que el éxito actual "podría convertirse en un bumerang" para España. Y un día antes, en el derStandard.at (10.08.2017), manifestó que la fuerte demanda "ha provocado un aumento de los precios, por lo que otros destinos alternativos podrían entrar a competir".

Por tanto, las sin duda premeditadas palabras del Sr. Joussen, pese a ser interesadas y no neutrales, sintetizan una realidad que a todas luces debe hacernos reflexionar: ¿Y ahora qué?

El problema de la congestión y saturación es evidente. Entre 2011 y 2016, el número de turistas aumentó en 18,9 millones (un 33,5 %); en parte gracias a los vientos de cola que han supuesto la inseguridad en los países del norte de África y Turquía. Sin embargo, el ingreso medio por turismo extranjero se redujo en el mismo periodo en 70 euros (un 8,8 %). Más no siempre es más. 

Gran parte del problema de congestión radica en que, al igual que en otras ramas productivas, también en el turismo existen segmentos que se sostienen gracias a la aplicación de un modelo de negocio extractivo y alejado de las buenas prácticas de gestión, calidad, inversión e incluso de la legalidad. 

"el problema de saturación puede y debe abordarse intensificando la apuesta por un mix de turismo más sostenible, desestacionalizado y más diversificado"

Estos segmentos, en claro auge, tienen un efecto depredador sobre todo el sector, así como sobre su entorno. El turismo urbano que se aloja en pisos turísticos no reglados, no sólo entra en competencia desleal con el segmento que cumple con toda la normativa y paga impuestos, sino que también degrada espacios privados y públicos y limita el acceso a la vivienda habitual. El turismo de borrachera, con sus ruidos, broncas, vómitos y orines…, no sólo ahuyenta al turismo familiar y al resto del turismo de calidad, sino que sobreexplota todos los recursos a su alcance. Por añadidura, además de inflar una burbuja, los bajos precios de estos dos segmentos arrastran a la baja los niveles de precios generales y no pueden retribuir convenientemente a los trabajadores del sector. A su vez, esto desmotiva la calidad del servicio y la cualificación del personal ocupado. 

Con estas referencias, el problema de saturación puede y debe abordarse intensificando la apuesta por un mix de turismo más sostenible, desestacionalizado y más diversificado. En paralelo, desde los ámbitos públicos y en colaboración con los agentes económicos, debe lucharse contra el intrusismo, la competencia desleal y la economía sumergida. Siguiendo esta línea y descontando que en algún momento tendremos que devolver los turistas 'prestados' del norte de África y Turquía, nuestra oferta turística, manteniendo la capacidad instalada a niveles competitivos, todavía tiene recorrido en cuanto al número de turistas. 

Foto: MARGA FERRER

Con respecto a los precios hoteleros –no confundir con los ingresos medios por turista–, es cierto que, como dice el Sr. Joussen, los precios han crecido en los últimos años. En 2016 los precios hoteleros subieron un 4,5 % tanto en media nacional como en nuestra Comunitat. En paralelo, la rentabilidad del sector hotelero subió un 8,3%; aunque sólo un 3,3% en nuestra Comunitat. Estos aumentos de precios vienen soportados por un aumento del valor percibido, sustentado en inversiones y mayor calidad ofrecida, y sitúan los niveles españoles un 16,33% por debajo de la media de los precios hoteleros en el Reino Unido, Francia e Italia. Además, sin ser absolutamente comparable, sí es indicativo que el gasto medio por pernoctación de turista internacional en España es, de media, un 46% inferior al realizado en estos mismos tres países. 

Con estas referencias queda claro que, aportando valor, tanto desde el sector privado –mediante inversión, modernización, calidad y profesionalidad…–, como desde el sector público –seguridad, infraestructuras, ordenación urbana, regeneración del litoral …– nuestra oferta turística todavía tiene recorrido en los precios. 

"quizás haya llegado el momento de dejar de sumar turistas y comenzar a fijarse en el gasto medio y velar por la rentabilidad"

Por todo ello, quizás haya llegado el momento de dejar de sumar turistas y comenzar a fijarse en el gasto medio y velar por la rentabilidad económica privada, pública y social de este sector. En ocasiones, menos es más. Quizás haya llegado el momento de apostar verdaderamente por lo que muchos califican “nuestra primera industria” y consensuar una auténtica estrategia sostenible a medio y largo plazo. 

Las competencias sectoriales están delegadas en las Comunidades Autónomas, pero seguimos teniendo un Ministerio que comparte esta especie de subcartera de turismo con la de energía y agenda digital -menudo cajón de sastre-; diputados provinciales en las Diputaciones, Patronatos de Turismo y Concejalías Locales. 

España lidera desde 2015 el ranking mundial de competitividad del turismo del Foro Económico Mundial, gracias a la seguridad, la sanidad, las infraestructuras y su patrimonio cultural. Según la UNESCO, somos el país con más reservas de la bioesfera del mundo y hemos vuelto a confirmar el tercer puesto en el ranking mundial con más Patrimonio de la Humanidad. Nuestro país cuenta con una dilatada experiencia y con unos grandes profesionales que apuestan, defienden e invierten –a pelo– en las soluciones. La problemática está analizada, las soluciones están a nuestro alcance. Tan solo se requiriere criterio y consenso. Los últimos atentados –que desde aquí condenamos– están demostrando que, por encima de colores y territorios, en la unidad reside la fuerza. 

¡Adelante!

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