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TRIBUNA LIBRE / OPINIÓN

Esperando a Godot

20/12/2016 - 

Sarajevo es hoy quizá el único lugar del continente europeo que puede hablar de Alepo sin agachar la mirada. Lo es porque hace apenas 20 años, Sarajevo fue Alepo. Una ciudad que sabe lo que es vivir Esperando a Godot y que no llegue un invierno tras otro. Sabe lo que es perder a sus hijos, 11.541 —de estos 1.601 niños—, para ser más precisos, mientras en interminables cumbres Godot discutía con quien debía discutir.

Sarajevo sabe también lo que pasa cuando Godot se retrasa. Lo sabe el mundo también. Escuchó de cerca los gritos desesperados de sus compañeros de destino de Srebrenica, aquellos pobres crédulos que pensaron estar a salvo por encontrarse en una zona protegida en la que Godot estaba pero no se le esperaba.

Srebrenica se convirtió en una herida que supura porque los 8.000 inocentes que perecieron ahí en apenas una semana, siguen esperando justicia pues, a pesar de las condenas que han llegado dos décadas después, la única justicia que tienen es la lágrima y la oración de sus madres tal y como rezan sus sepulcros.

Mientras Sarajevo esperaba y mandaba mensajes desde el infierno para recordarle al mundo que no era su gente la que le había dado la espalda sino más bien lo contrario, Godot decidió que ya era hora de aparecer. Puso una paz sobre el papel y paró la lluvia de mortero.

El hedor de la hecatombe que se había producido en su espera quedó impregnado a modo de una gran lección para que la gente civilizada del S.XXI no se permitiera aquello "nunca más".

Hoy una campaña internacional dice que si Picasso viviera pintaría Alepo. Y cuando Godot le preguntara cómo había hecho aquella obra, él le respondería: "la ha hecho usted".

PD. Esperando a Godot, de Samuel Beckett, fue la obra de teatro que adaptó la escritora Susan Sontag y que se interpretó en Sarajevo durante todo el asedio. Godot representaba la metáfora de la Comunidad Internacional

Susan Sontag en Sarajevo en 1993, retratada por Annie Leibovitz.

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