OPINIÓN

¿Estamos viviendo el principio del fin de la globalización económica?

El proteccionismo ha intervenido con fuerza en los últimos años, reemplazando acuerdos de libre comercio y la promoción de la liberalización económica

27/04/2022 - 

MADRID. Con el final de la 'guerra fría' el mundo se embarcó en un proceso de interconexión de las economías nacionales, para facilitar el movimiento transfronterizo de bienes, servicios, tecnología y capital. Ese proceso se conoció como globalización económica. La globalización permitió el libre comercio entre las naciones, dando acceso a mercados que antes habían permanecido cerrados. El beneficio de ello fue inmediato, especialmente para las industrias de los países en vías de desarrollo, que pasaron de depender de mercados cerrados y locales a poder vender sus productos en todo el mundo. La mejora de la calidad de vida en estos países ha sido evidente y consecuencia directa de la globalización.

Ese proceso, que comenzó siendo comercial y que continuó siendo industrial, terminó siendo tecnológico. Los países implicados y sus empresas, gracias a las mejoras obtenidas, pudieron invertir en tecnología, lo que aumentó su competitividad en los mercados internacionales. Muchas pequeñas empresas vieron crecer su volumen de producción, su volumen de negocio, por lo que el beneficio global fue obvio. Los bienes y servicios que son producidos de manera global, son consumidos de manera global y esto impulsaba el crecimiento de forma exponencial.

La globalización ha generado la aparición de importantes nodos de producción en todo el planeta, implementados por las grandes empresas en diferentes centros, en zonas geográficas distintas, aprovechándose de las ventajas de producir en cada lugar. La transmisión de información y conocimiento entre diferentes países y sus ciudadanos ha sido instantánea y accesible.

Pero la globalización también ha causado problemas muy importantes especialmente en países en vías de desarrollo. Uno de ellos ha sido la desigualdad salarial. Es verdad que en ellos se ha reducido su tasa de desempleo, pero también es verdad que sólo los empleos de los trabajadores bien formados e instruidos están bien remunerados. La diferencia entre trabajadores con formación y los que no la tienen, ha crecido considerablemente. A medio plazo, deberán aumentar la inversión en educación paro hasta que esas inversiones tengan efecto, las diferencias serán notorias.

Automatización

Otro efecto negativo ha sido la reducción de los puestos de trabajo por la automatización y la aplicación de las nuevas tecnologías. La mano de obra menos cualificada no es necesaria. Aunque se invierta en formación, muchos trabajadores no tendrán tiempo de reciclarse. Pero con todo, no serán estas consecuencias negativas las que acaben con la globalización…

El proteccionismo ha intervenido con fuerza en los últimos años, reemplazando acuerdos de libre comercio y la promoción de la liberalización económica. Lo que comenzó como guerras comerciales y establecimiento de aranceles en aumento, ahora comienza a transformarse en un rechazo absoluto a la compleja cadena de suministro multinacional que se ha visto superada, primero con las restricciones provocadas por la pandemia de la covid-19 y, posteriormente, con el estallido de la guerra en Ucrania, comprobándose como la escasez de suministro pone en peligro la seguridad alimentaria y energética a nivel mundial.


Tanto la guerra en Ucrania como las rupturas de las cadenas de producción están impulsando la reorientación de las estrategias de producción y suministro de las empresas. Ya no es tan importante el criterio de minimización pura de costes. Las interrupciones en la cadena de suministros han impulsado a muchas empresas e industrias a diversificar la ubicación de sus instalaciones, a aumentar los inventarios y a acercar la producción a los mercados finales para maximizar la confiabilidad.

La reducción de las exportaciones a nivel global, compensadas en parte por un aumento del consumo interno, provoca que los países tomen medidas proteccionistas para defender mejor sus intereses. Pero el proceso de desglobalización no es de ahora. Una de las principales consecuencias de la crisis económica de 2008 en los países desarrollados fue el empobrecimiento de las clases medias, ya que muchos países, ante la imposibilidad de devaluar efectivamente su moneda, optaron por la devaluación salarial para mantener la competitividad.

Medidas proteccionistas

Pasado lo peor de aquella crisis, muchos ciudadanos perjudicados en ese proceso vienen pidiendo a sus políticos y gobiernos el establecimiento de medidas proteccionistas, para hacer frente a los países emergentes y a sus cada vez mayores exportaciones. Es verdad que la crisis de 2008 les afectó menos que a los países desarrollados, pero ahora mismo tienen problemas para mantener el ritmo de crecimiento económico, ya que son incapaces de solucionar los graves desequilibrios que padecen.

Parece que la desglobalización ha emprendido un proceso que va a continuar, porque empresas y trabajadores están interesados en fomentar medidas proteccionistas a medio plazo y que, por lo tanto, conviene tener en cuenta este escenario para plantear alternativas de inversión en el futuro. Sólo se podrían mantener los efectos de la globalización, si la economía mundial no sufre alguna recesión importante que lleve al cierre de algunos grandes mercados, como el estadounidense o el chino.

Antonio Castelo es analista de iBroker

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