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Conversación con la nueva vicerrectora de cultura

Ester Alba: "Se nos ha olvidado lo necesaria que fue la cultura durante el confinamiento"

22/01/2021 - 

VALÈNCIA. Hace poco menos de un mes que Ester Alba (València, 1974) fue nombrada vicerrectora de Cultura y Deporte de la Universitat de València (UV), un movimiento que llegaba tras la sorpresiva dimisión de Antonio Ariño, que comunicó a sus compañeros el pasado 24 de diciembre. La hasta entonces directora del Servicio de Cultura Universitaria y codirectora del Arxiu Valencià del Disseny se ponía entonces al frente del área, en un año que está poniendo a prueba a todo el ecosistema cultural, una fotografía que pasa por la precarización o por una transformación digital que se ha demostrado más que urgente. Nos encontramos en el corazón del vicerrectorado, La Nau, un espacio desde el que busca seguir extendiendo sus tentáculos por toda la red de la UV, sumando, además, una alianza cada vez más estrecha con sus museos vecinos. Sobre el presente y futuro de la cultura hablamos con Ester Alba. 

-Es extraño hablar de cultura sin tener en cuenta el contexto tan complejo que estamos viviendo, ¿cómo lo digiere?
-Lo vivimos todos con preocupación, pero desde una actitud de apoyo a ese ecosistema cultural, para seguir programando, para que siga la actividad. En nuestro caso, ese apoyo se va a materializar en un línea de ayudas a través de convocatorias, basadas en los códigos de buenas prácticas. Mi forma de entender la gestión se basará en ellos, en la necesidad de ser transparentes como servicio público. Hay varios frentes importantes en los que trabajar: uno, el de los estudiantes. La Nau es un centro cultural consolidado, pero falta irradiar hacia los centros educativos, a las facultades. Hacer que los estudiantes sean protagonistas de la actividad cultural, que de ellos puedan salir propuestas. 

Una de las primeras convocatorias que queremos generar está pensada precisamente en que los estudiantes puedan emprender proyectos, entendiendo la cultura como algo muy amplio. Desde comisariados juveniles, mediación, artes escénicas, intervenciones, etc. Estamos trabajando ya en este proyecto, creemos que puede ser algo muy útil como complemento a los propios procesos formativos. Preparamos también otra convocatoria en el ámbito musical para, no solo dinamizar, sino también diversificar las propuestas. Desde el vicerrectorado está muy consolidada el Aula de Música, a través de la Orquesta o el Coro, pero queremos también fomentar esa música más de calle, el indie, jazz, pop-rock o trap. También planteamos una convocatoria de ayuda a los festivales urbanos, establecerlo de una manera reglada.

Foto: KIKE TABERNER.

-La Nau colabora de distintas maneras con festivales, con la cesión espacios, por ejemplo. Algunos, por otra parte, se plantean casi como propios, como es el caso del festival de mediometrajes La Cabina.
-Los festivales que se entienden como propios están institucionalizados y es importante que continúe así. Lo que funciona bien no se debe cambiar. Esta línea de largo recorrido se mantendrá. Así como nuestra relación por lo que respecta a cesión de espacios. Pero sí pensamos que tenemos que llegar a más gente, que no se quede en apoyar a unos sí y otros no. Estamos todavía pensando bien la fórmula, pero es un objetivo importante para nosotros vincularlos, no solo con La Nau, sino con la Universitat de València. Una de las cosas que más me preocupa es que a veces hay una cierta desvinculación entre el estudiante y la oferta cultural. 

"crearemos comités asesores para la toma de decisiones"

-Siempre ha sido una gran defensora de aplicar el código de buenas prácticas, de las convocatorias públicas, que ha defendido casi como 'activista cultural', ¿qué análisis hace de su evolución?
-Los códigos están para establecer unas coordenadas básicas de actuación, lo que no significa que sean permanentes. Deben ser revisados, de hecho. Pero me parecen muy interesantes, sobre todo, porque son fruto de un consenso del tejido cultural. Por otra parte, aquellos que estamos gestionando un servicio público debemos ser transparentes, modélicos. En todos los aspectos. Sobre la aplicación del código en el ecosistema cultural valenciano, creo que se ha cambiado mucho. ¿Para nosotros qué supone? Primero, crearemos comités asesores para la toma de decisiones, que tienen que contar con la comunidad universitaria, por supuesto, así como con la sociedad civil. Queremos consolidar esta cuestión. Esto va vinculado también a un objetivo, el de tener una previsión de programación a medio plazo, aunque con esto de la pandemia está siendo difícil. Queremos que la programación generada desde las aulas, musicales o expositivas, tengan cierta coherencia. 

-Asume el cargo de vicerrectora de Cultura en unas circunstancias atípicas, tras la sorpresiva dimisión de Antonio Ariño, ¿cómo ha sido la transición? 
-Fue una sorpresa. Desde septiembre [cuando entró como directora del Servicio de Cultura Universitaria]he estado trabajando con Antonio Ariño en esta línea de abrir la cultura a los campus. La continuaré y consolidaré. Nuestra relación ha sido muy fluida y estos meses han sido muy útiles para aterrizar y conocer cómo funciona La Nau. Esto ha hecho que no sea tan abrupto el cambio.

-El Consejo de Gobierno aprobó hace pocas semanas la constitución de La Nau "como Museo", ¿en qué se notará?
-Somos universidad, pero, además, una universidad histórica, con más de 500 años. Somos patrimonio y, al mismo tiempo, atesoramos patrimonio. No solo desde el punto de vista arquitectónico. La Universitat de València tiene varias colecciones reconocidas como colección museográfica permanente, como el Museo de Ciencias Naturales que tenemos en el campus de Burjassot. Se trata de dar carta de naturaleza a algo que ya se estaba realizando: la conservación, documentación, catalogación o exhibición de bienes. Esto nos ayudará a entrar dentro de las redes museísticas a nivel autonómico y nacional así como dialogar con otras redes de museos universitarios, que existen y algunos son maravillosos, así como poder solicitar ayudas para la conservación de las colecciones.

-Su relación con el ámbito museístico es muy directa. Este mismo año tiene algún proyecto pendiente como comisaria y, entre otras cosas, también ha formado parte del Consejo Rector del IVAM, ¿quiere decir esto que ahondará en la relación con estos espacios?
-Me gusta trabajar en red. De hecho, por ejemplo, el proyecto Relecturas trata precisamente de conectar espacios museísticos de València bajo esa relectura de sus colecciones con perspectiva de género. En el caso de La Nau, como centro cultural y expositivo, no lo entiendo sino es tejiendo lazos estrechísimos con el resto de instituciones culturales valencianas. Desde luego con el IVAM, con el Consorci de Museus, Bellas Artes o el resto de museos, sean de Diputación o del Ayuntamiento. Es una línea en la que quiero trabajar de manera precisa, estableciendo convenios de colaboración. De hecho ya he hablado con Pablo González Tornel, Jaume Coll o José Luis Pérez Pont. Estoy convencida de que si aunamos esfuerzos, pensando en un beneficio para la ciudad, podremos realizar propuestas de gran envergadura que quizá de manera aislada no se podría. Estrechando lazos podremos estructurar políticas que afiancen la cultura en València. 

"LAS HERRAMIENTAS DIGITALES SON MEDIOS, NO UN FIN"

-Tengo la sensación de que este año, con el obligado confinamiento, ha mostrado las costuras de los proyectos online de muchos centros culturales, que se han tenido que poner las pilas para suplir la amenazada presencialidad. En el caso de La Nau, ha impulsado charlas a través de Youtube, proyectos como Docuvir, etc., ¿cuál es su estrategia al respecto? 
-Tenemos que entender la digitalización de los procesos como una necesidad. El mundo de la digitalización puede estar demonizado, pero estamos hablando de hacer la cultura accesible a muchas personas. Siempre entendiendo que las herramientas digitales son medios, no un fin. Es muy importante impulsar esa accesibilidad a los contenidos a través de los medios a nuestra disposición. Nosotros mantenemos la presencialidad, aunque con aforo limitado, pero del mismo modo ofrecemos la actividad en streaming, algo que seguiremos manteniendo. Pienso ahora, por ejemplo, en aquellas personas de riesgo. Aunque recuperemos la presencialidad, es importante mantener un repositorio de todas esas actividades, conferencias e, incluso, exposiciones, sus catálogos. Para los que hacemos cultura, la presencialidad es básica y debemos intentar, cumpliendo todas las normas, mantenerla dentro de nuestras posibilidades, aunque es cierto que hay que hacer una puesta fuerte por la digitalización, por la accesibilidad. Esta es una forma de democratizar el acceso a la cultura.

Foto: KIKE TABERNER.

-Recientemente, en una entrevista con Culturplaza, Remedios Zafra, decía: “Esta crisis está cambiando nuestros modos de vida bajo la sensación de que todo es temporal y que volveremos al lugar donde lo dejamos. Pero esos lugares futuros serán otros y nosotros también”, ¿cómo cree que será el futuro para la cultura?
-Como historiadora del arte, la perspectiva histórica es algo que no olvido. Las pandemias pasan. La Gripe Española duró tres años, por ejemplo. Es cierto que nos enfrentamos al confinamiento como algo efímero, pensando que en 2021 la cosa estaría mejor y ahora ya sabemos que no es así. El momento del confinamiento fue fundamental. Creo que en ese momento todos nos dimos cuenta de que nuestra vida sin cultura no tenía sentido, una de las cosas más emotivas de ese periodo. Después, se nos ha olvidado lo necesaria que fue la cultura durante el confinamiento, la importancia del cine, los libros, las series de televisión, etc. 

Todo eso generó, además, una emergencia de procesos que se han quedado con nosotros y que suponen una importante revolución. Es importante, en este punto, ver a quién estamos dejando fuera. Se ha trabajado en estos años mucho el aspecto social, la inclusión, con personas que no tienen el mismo acceso a la cultura, gente que queda fuera del mensaje. Se han dado pasos muy importantes hacia esa mirada más inclusiva, pero creo que cuando repensamos este cambio vinculado a lo digital en algún momento se repite una mirada elitista, desde el lenguaje visual y verbal. Esto muy importante seguir trabajando en esto.

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