malestar en el pp con arrimadas por su intento de moción en murcia

García Egea contacta a Cantó y abre la veda para fichar a dirigentes de Ciudadanos

13/03/2021 - 

VALÈNCIA. El terremoto político causado por la -en este momento del viernes- fallida moción de censura de PSOE y Ciudadanos en la Región de Murcia sigue afectando con su onda expansiva a otros territorios.

Uno de los dirigentes de la formación naranja que, públicamente, mostró de inmediato su desacuerdo con la maniobra autorizada -o impulsada- por Inés Arrimadas, fue el coordinador en la Comunitat Valenciana, Toni Cantó, quien ha pedido de forma reiterada una reunión de la Ejecutiva del partido -apunta a celebrarse el lunes- en la que se explique las razones para un movimiento que ha terminado partiendo en dos al partido en Murcia y debilitando todavía más la imagen de Ciudadanos, que ya venía deteriorada tras el mal resultado en Cataluña.

El malestar de Cantó y su entorno es notable, especialmente porque en las últimas semanas había reiniciado su estrategia mostrando un mayor acercamiento al bloque conservador (PPCV y Vox) en la Comunitat Valenciana. Una aproximación que ambas formaciones habían recibido de buen grado.

En esta línea, fuentes de ambos partidos señalaron a este diario que el secretario general del PP, Teodoro García Egea, contactó con Toni Cantó tras anunciarse la moción de censura planteada en Murcia para conocer la opinión del coordinador de Cs en la Comunitat e interesarse también por la estabilidad del acuerdo que ambos partidos mantienen en la Diputación de Alicante con Carlos Mazón al frente. Aunque no se han conocido detalles concretos de este contacto, dirigentes de ambos partidos señalan que Cantó dio tranquilidad al 'número dos' del PP respecto a su alianza en la citada institución.

   

Un mensaje de calma que no solo se quedó en el plano privado, sino que fue ha ido en consonancia con las declaraciones públicas. Apenas un día después, el líder de los naranjas en la Comunitat aprovechó su intervención en la sesión de control al president de la Generalitat, Ximo Puig, para advertir de que el pacto de Alicante no peligraba. Unos minutos que también le sirvieron para mostrar su disconformidad con la estrategia de la dirección nacional de su partido, sacar pecho de la gestión que hasta ahora han hecho su formación y el PP en la Comunidad de Madrid y mostrar cierta complicidad con la síndica del Partido Popular, Isabel Bonig. Una exposición que no pasó inadvertida y que, tras sus comunicaciones con Egea, toma mayor relevancia. 

Este último, en el mismo sentido, abrió públicamente el jueves las puertas del PP a "todos los militantes y dirigentes de Ciudadanos" que se sintieran "defraudados" por la actuación de su partido en Murcia. Pero es más, internamente, fuentes del PP aseguran que esta invitación no será meramente pasiva, sino que en los planes de la formación que lidera Pablo Casado entra comenzar una intervención activa para sumar dirigentes y militancia de Ciudadanos sin contemplaciones. Una maniobra justificada por lo que consideran una "deslealtad" de Arrimadas en Murcia.

En este escenario, Toni Cantó puede ser un activo muy útil para el PP, por lo que el interés de la dirección nacional en esas conversaciones también puede ir dirigido a este tipo de fichaje. Si Ciudadanos desaparece -ya sea por inanición o por fusión- las fuerzas conservadoras principales pasarán a ser dos, lo que en términos electorales -Ley d'Hondt- es un avance muy importante para la ahora dividida derecha española. En la Comunitat Valenciana, Cs logró sólo un diputado menos que el PPCV, por lo que la incorporación de Cantó y otros activos al proyecto popular, con cierto déficit de caras conocidas en el partido, podría resultar mutuamente provechosa para el horizonte electoral de 2023.

   

Por el momento, en Ciudadanos prefieren evitar especulaciones y esperar a que se produzca una reunión de la Ejecutiva, donde las críticas apuntan a llegar, no sólo de Cantó, sino de otros referentes del partido como Begoña Villacís (Madrid), Juan Marín (Andalucía) o Francisco Igea (Castilla y León). Los escenarios que se plantean los críticos son diversos: desde exigir al menos la dimisión del vicesecretario general, Carlos Cuadrado, considerado el cerebro de las últimas operaciones, hasta abandonar la Ejecutiva o incluso el partido, lo que conllevaría una estocada casi mortal a las siglas. El PP esperaría con los brazos abiertos.

En la otra orilla, la posibilidad de que se viva una reunión tensa en la Ejecutiva pero que no conlleve ningún cambio relevante, tenía más visos de producirse si, al menos, la moción de censura de Murcia hubiera salido adelante. Sin embargo, si como parece queda abortada -ahora mismo solo podrían salvarla los votos de los expulsados de Vox-, Arrimadas tiene muchas menos probabilidades de no salir trasquilada en esa futura reunión de la Ejecutiva. 

Aún así, también puede ocurrir que los movimientos tuvieran que esperar hasta después de las elecciones madrileñas, si finalmente se celebran tras los recursos judiciales, dado que todavía hundiría más la marca el hecho de enfrentarse a la campaña en una guerra total. Todo ello posible tras la caja de Pandora abierta en Murcia.

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