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LA CIUDAD Y SUS VICIOS

Generación V: Radiografía a los talentos extranjeros que se quedaron en Valencia

Del Eramus a la casualidad accidental. Un acercamiento a aquellos foráneos que han terminado siendo locales

13/02/2016 - 

VALENCIA. Los impulsores turísticos del reino los buscan, las nuevas campañas intentan atraerles, la Valencia dibujándose los sitúa en primera plana. Turistas, visitantes, curiosos, paseantes accidentales, cuyo tránsito por la ciudad fue tan aspiracional que terminaron quedándose. Así son, así ocurrió, asi vieron y ven la ciudad los talentos de allí que se quedan aquí. Spoiler: el Erasmus es una gran carta de presentación.

Monique Bastiaans, Holanda

Quién es. Escultora holandesa. Una de sus últimas intervenciones fue Ejercicios para crecer, las 4.250 espigas hechas con arcilla que brotaron en la Plaza de la Virgen. Valencia, dice ella, provocó que sus escultura comenzarán a tener color. “Y poco a poco empecé a crear obras efímeras. Aprendí de las fallas, no tanto de su lenguaje pero sí de su temporalidad”.

Por qué. “Iba buscando un sitio para vivir y no tenía muy claro a dónde dirigirme. Había visto un anuncio en un periódico que anunciaba una casa que se alquilaba en Alicante. Yendo hacia el sur me equivoqué de camino, cosa que me suele pasar, y en Chiva me di cuenta. Paré para consultar el mapa. Mi hijo de seis años pensaba que habíamos llegado e insistió que que quería comer porque tenía mucha hambre. Paramos, fuimos a comprar pan y pregunté de paso si sabían si alguien alquilaba una casa  Me dijeron que sí llamaron a la dueña y el mismo día nos quedamos a vivir. Ahora estoy tan agusto que no me cambiaría a ningún otro lugar".

Qué. “Ha habido dos aspectos del carácter valenciano que me sorprendieron desde el principio. El primero era que todos me decían 'aquí tienes tu casa para lo que quieras' y en varias ocasiones cuando fui a la casa en cuestión, me miraban con expresión de '¿quéhaces tu aquí?'. Lo que me sorprendió agradablemente fue cuando empecé a conocer a gente y me acogieron en su peña y todos del grupo de repente eran amigos que me ayudaban”.

Me gusta. “El 'pensat y fet', me encanta es la flexibilidad a la hora de cambiar de plan. Me acuerdo en Holanda que tenía en mi agenda cenas apuntadas dos meses antes de la fecha que habíamos quedado. Ahora sería incapaz de vivir tan programada”.

Un cambio. “Es una pena que con tantos edificios antiguos que Valencia tenía y tiene todavía, hayan tan poquitos destinados a fines culturales. Por ejemplo las antiguas tabacaleras de ciudades como Madrid, San Sebastián o Alicante se han convertido en centros culturales. La tabacalera de Valencia debería ser un gran espacio para la cultura”.

Cedric Bastin, Bélgica

Quién es. “Soy de Lieja y arquitecto, me he especializado en hacer reformas porque el exceso de viviendas no permite hacer construcciones nuevas. Hemos desarrollado una herramienta para hacer presupuestos online de reformas, de acceso libre”.

Cuándo. “Llegué en 2003 para empezar el Erasmus. Fue Valencia por su situación geográfica principalmente. Ciudad ‘pequeña’, playa, clima, fácil acceso…”.

Qué. “Admiro de Valencia el Turia, el Cabanyal y el Carmen. Me sorprendió de la ciudad su seguridad, nunca me he sentido en peligro ni en la calle, ni en los transportes públicos. La gente es muy tranquila a pesar de tener sus problemas. Eso no lo notas en Barcelona, Madrid, París, Bruselas… Pero luego a pesar de esto ves rejas en todas las ventanas”.

Un cambio. “Valencia sería una ciudad idónea si mejorara los modos de transporte. Debería ser cómodo ir en bici pero no lo es. Hay demasiado espacio para los coches”.

Emma Laurin, Suecia

Quién es. “Tengo un estudio de diseño, estrategia e innovación para empresas que se llama Laurinlab situado en un coworking señorial con muchísima luz en plena zona de Cánovas. He arrancado un nuevo proyecto junto con Macarena Gea para la realización de eventos que se llama Rocket Space VLC... y enamora a todas las personas que pasan por sus puertas”.

Cómo. “Siempre he sido una persona muy curiosa y viajera. Tras tres meses por Brasil y un año en Barcelona, volver al clima sueco no me llamaba. Estaba estudiando Ingeniería de Desarrollo del Diseño en Suecia y conseguí la famosa beca Erasmus para estudiar en el Politécnico de Valencia. Llegué a Valencia en el 2006”.

Qué. “En Valencia el cielo es más alto y más azul que en cualquier otra ciudad”, “Sigue siendo bastante “secreta”; es decir cuando voy de viaje poca gente conoce dónde está Valencia, pero todos saben dónde está Barcelona y Madrid. Eso es una virtud porque Valencia es una ciudad hecha para los habitantes locales y no para las turistas”.

Cambiar. “De Valencia y de España en general cambiaría la picaresca y las ganas de fardar”.

Claudia Alfonso, Venezuela

Quién. “Llegué a Valencia un septiembre de 2011, buscando alejarme de la paranoia de la violencia e inseguridad de mi ciudad querida, Caracas. Mi padre vivió en Russafa, migró a Venezuela y ahora vuelvo yo a liarla en Valencia. Soy socia fundadora de Lavisible; me encargo de la comunicación online en Social Nest; planificación estratégica y comunicación en Nunna online y, la coorganización del Festival Urbano Distrito 008”.

Qué. “Me sorprendieron pequeñas cosas de la vida: el cielo sin nubes, el sol radiante y la multitud de distintas generaciones paseando por la calle en la noche... Es que esto último ya no lo veía en Venezuela”, “admiro (y es de admirar) el tesoro de street art que consigues en la ciudad aunado a una incansable ganas de hacer cultura”.

Cambiar. “Cambiaría el agua de Valencia por la de Madrid (menos para la paella claro está). Y siendo un poco más profunda, cambiaría la visión provinciana por una visión cosmopolita”.

Oliver Johnson, Inglaterra

Quién es. Pionero del Erasmus que termina quedándose. Pintor contemporáneo, de Luton. “Mis trabajos son investigaciones sobre calidades excepcionales como la luz y la oscuridad, la transparencia y la luminosidad....”.

Cuándo. “Aunque había estado con anterioridad, de pasada, mi primera estancia larga fue en 1994, llegué en enero con una Erasmus que me dieron en la universidad de Southampton para seis meses. Se prolongó con varias visitas posteriores y cuando terminé mis estudios de Bellas Artes en Inglaterra, vine a estudiar el doctorado a Valencia. Ya no me fui…”.

Qué. “Mi mayor impacto en Valencia sin duda fue la luz. Esto cambia el color de las cosas, de manera real y metafórica”, “Viendo el panorama actual puede sonar irónico pero me gustó la calidad de vida que tenía cuando llegué en comparación con la que dejaba atrás”.

Un cambio. “Afortunadamente hay cosas que ya están empezando a cambiar pero si tengo que decir algo más concreto te diría que el tráfico o más bien la manera de conducir…”.

María y Milagros Gil, Argentina

Quiénes. “Somos hermanas, las dos hemos trabajado en restauración y tenemos un proyecto, Hinojo, que arrancamos hace cuatro meses. Desde siempre hemos estado muy ligadas con la comida, Hinojo es una manera de comer sano, rico y fácil”.

Cuándo. “Llegamos en el verano del 2002 con 15 y 13 años. Como muchos argentinos, tras la crisis del 2001 nuestros padres decidieron irse de Argentina y eligieron España por el idioma y Valencia por su tamaño y comodidad, todo lo contrario que Buenos Aires”.

Qué. “Solemos decir que al principio nos daba la sensación de estar viviendo en una maqueta, de lo prolijo que estaba todo. También nos sorprendió la tranquilidad y la seguridad con la que se vive acá. ¡Y hay mercados en prácticamente cada barrio!”.

Origen. “Llevados 5 años viviendo en Valencia nos dimos cuenta que por parte de nuestro padre tenemos raíces valencianas”.

Ronan Risselin, Francia

Quién. Diseñador y responsable creativo, ha sido manager de marcas como la empresa de mobiliario Axthor.

Cuándo. “Llegué a Valencia hace 12 años. Antes solía venir a veranear en la costa sur de la Comunidad Valenciana. Vine aquí porque pensaba que la vida en España era como en verano: sol, playa, chiringuito, buen rollo... Tenía 20 años y era bastante inocente. Cuando llegue para vivir ya era finales de octubre: no hacía tanto calor, la gente había vuelto a sus ocupaciones, los chiringuitos habían cerrado... En fin todo el paraíso que me había creado en mi cabeza había desaparecido”.

Qué. “Cuando llegué me sorprendía ver cómo fluía el dinero, las grúas por doquier construyendo edificios, todos los coches nuevos por la calle... También me llamó mucho la atención la tranquilidad y la seguridad que ofrece la ciudad. La gente aquí vive fuera de sus casas y sabe compartir el espacio público. Siempre me acordaré de mis primeras fallas, de estar a las 7 de la mañana en la calle Caballeros, a tope de gente, después de una noche de fiesta y sentir que no iba a pasar nada raro. Muchas cosas que hacemos aquí son impensables en otras ciudades de Europa, te lo digo por experiencia”.

Cambiar. “Los valencianos tienen un espíritu que yo llamo "de tribu". No es raro ver grupos de amigos que se conocen desde la infancia y el grupo sigue intacto 30 años después. Claro, eso se traspasa también a los negocios. Siempre se favorece al amigo, al vecino, al hijo de, al que siempre ha estado aquí... Muchas veces se mezcla lo personal con lo profesional”.

Por qué. “Siempre me ha parecido que aquí la gente te deja vivir si tú la dejas vivir. Siempre me ha llamado la atención lo orgullosos que son los valencianos de su ciudad. A pesar de lo que ha pasado a nivel político no conozco a nadie que fuera de Valencia no defienda a capa y espada esta ciudad”. “Siempre que me voy fuera a trabajar la gente me pregunta de dónde soy y nunca sé qué responder. Después de 12 años me considero totalmente de aquí. Sin embargo la gente escucha mi acento francés y entonces no lo acaban entender. Así que a una pregunta sencilla, siempre tengo que lanzarme en una explicación que acaba con "me encanta Valencia, deberías visitarla".

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