Hablamos de blancos en selección de más de cinco, pero con Alta Fidelidad, porque son nuestros más queridos. Para salidas improvisadas, quedadas más planeadas o tardes pausadas de sofá y mantita. Una selección sin orden necesario, porque es para subir y bajar al y del piso de arriba. Para repasar hamores pasados, pero sólo los que nos tocaron de verdad. Y se van volviendo realidad empezando el compromiso con Galicia, Xurxo y su Albamar Ceibo 2021 (Albamar). Godello de Valdeorras para quitarse la gorra. O el sombrero, que lo puede llevar porque es un señor de altura y franqueza al que le irá de lujo la edad que está estupendo en la actualidad hablando con sinceridad. Con el poso cremoso que le dejan las lías y liándola con brillantez cuando se arrima a unos mejillones al vapor.
Continuamos cerquita, en las Rías Baixas con el Zárate Balado 2018 (Bodegas Zárate). Albariño hecho con todo el cariño. En primera persona, con sus manitas y trasladándote con ellas toda su identidad. Con sutileza, sin hacer ruido y tocando campañas que restallan en armonía de cítricos que sí y más aún con unos berberechos sin limón.
Volamos raudos a Villanueva de Alcardete para tomar su Calambur Pardilla 2021 (Bodegas Recuero & Co.). Reflejo de esa tierra de conejas saltarinas y divinas. En una Guzquía que da la vida a prinsezas que son certeza de que hay una cosa bien rica en la botella. Porque es pura veracidad y una barbaridad con un cuchareo leguminoso.
Seguimos con amigos, en el centro de nuestra existencia y ahora en Almorox con La Suerte de Arrayán Albillo Real 2024 (Arrayán). Albillo real que es la realeza personificada en eso de ser delicado. Paseando por sus montes de puntillas. Por caminos de matorrales tan especiales como geniales. Y nos parecen inmortales con unas patatas revolconas.
El Judas 2021 (Barco del Corneta) no nos traiciona porque es muy de fiar. Palomino, viura y verdejo en perfecto equilibrio. Vallisoletano que de tan cercano ya es casi hermano. Ese que te da toda su fuerza a base de sutil pureza. Con seriedad, porque es austero y ahora lo quiero con una asadurilla de lechal.

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Lugares que son el mundo
Nos acercamos a la belleza completa con La Escribana 2023 (Bodegas Luis Pérez). La de jerezano y su palomino que es finura sin necesidad de generosidad. Una costumbre que va creciendo en la zona, porque es molona. Historia muy bien traída tras lecturas de estudiar. Aprendiendo que es para mesa y mejor comiendo unas tortillitas de camarones.
Toca otro de nuestros lugares en el mundo con el Trenzado 2024 (Suertes del Marqués). De esa Orotava tan apropiada para hacer músculo subiendo cuestas como si de volcanes se tratara. Propuesta que no tiene tara siendo de variedades locales. Paraje que muestra todo el paisaje que le rodea. Y arrea, que llega una de carne de cabra.
Vamos ahora con una garnacha blanca muy chula y de bodega adorada: Viña Zorzal Garnacha Blanca 2024 (Viña Zorzal). La autenticidad embotellada tal como es. El medio con su ambiente. Con unos campos que te tan rupestres son absoluto horizonte. Sendero que no conoce traspiés y que es un absoluto diez con una chistorrilla.
Nos acercamos al final no deseado con El Soplón de Albillo Real 2021 (Bodega Finca Fuentegalana). Otro vino que se sale del montón en modo molón. Un disfrutón lleno de clase. La de los oriundos de esa Ávila pegadita a Madrid que llegan a abrazarse por cercanía. Albillo real y mucho árbol frutal que es total con esas patatas fritas de Cadalso.

Terminamos, ahora sí, con una bola extra, el extraordinario Viña Tondonia Blanco Reserva 2014 (López de Heredia). La Rioja concentrada en ser viura con su poquito de malvasía. Y qué delicia, tía. Máxima complejidad que aumentará según vaya sumando años. Una exquisitez lejana, porque es lujerío para ocasiones especiales y absolutamente espacial con una menestra. Cierre ideal que será temporal, porque volveremos.