Hablamos de restorán de postín, que es el único del país con dos estrellas Michelin y llegamos disfrutando bajo la nieve para darnos un festín. Con su opción de degustación que alargamos con emoción. Porque prometen tradición en conexión con lo de ser creativos. A base de ingredientes locales y recetas basadas en la memoria. De las que nos cuentan una historia, porque para nosotros todo es novedad y para sus gentes la verdad. Pase tras pase, complementado con una selección de bebidas que coinciden en nunca mentir y que son realidad empezando con la cerve Infinitum. Infinitamente costumbrista es oro puro sacado de la roca más corpulenta. Justo lo que necesitábamos para calmar la sed de frescor e ir iniciándonos en el hamor que va a ir creciendo según avanza una cena que querríamos eterna. Y la tomamos con los aperitivitos varios y entre ellos un pudin negro.
Pasamos a los platos fuertes con el pan con mantequilla que es imperativo necesario en la nación. Y nos sirven el Wieninger Chardonnay 2020 que da vueltas en redondo envolviéndonos de cálida pasión. Y chimpón, que toca sesión de intensa exaltación que es auténtica sinceridad con ese tartar de vaca con caviar sin par.
Vamos con la gewürztraminer polaca Saint Vicent 2023 de resultado florido y hasta fornido. Con ciruelos libres de azúcar, pero con montones de vida. Y con la alegría de no sentir la soledad, porque aquí hay muchas personas. O al menos las justas para tener la compañía que necesitan sus glicéricos y que es la trucha con calabaza.
Con el Haardter Herrenletten Spätburgunder 2023 nos crecen las setas sin enanos, porque es una gran pinot noir alemana de purito terruño. El monte que te llena de energía y nunca te deja fría. Lo que no es teoría, sino toda la realidad ofreciendo su vigor. Con sólo una suave presión, sin tensión, ciertopelo rojísimo y los pierogi con azafrán.
No nos movemos mucho con el Philipp Kuhn Kirschgarten Riesling 2022. Piedros petroleantes y tan campantes. Calizos minerales que te quitan los males. Tales que se caracterizan por ser gustazo de frutejos que, aun con su hueso, no se muestran duros. Amor bien entendido que se engrandece con el rábano picante con grosella espinosa y trufa.

Naranjitas rebonitas
Pasamos al naranjismo que continúa en la línea naturi con un Wino Biale Wytrawine J’22 Ultra 2022 bien chuli. De aspecto colorido y luminoso, no es en absoluto empalagoso. Porque es cuidadoso con las boquitas para no ser rasposo. Asemejándose más a un cariñoso raposo que te da mimitos y toda su cremosidad con la gallina de Guinea con calamar.
Pasamos al penúltimo pase y que ajolá no pasase. Para permanecer con el Heimann & Fiai Baranya Kékfrankos 2020 que es Hungría concentrada en pildorita regonita. De cerezas que se desperezan asegurando certezas. Las que le concede el estar concentrado y centrado en morder un chocolate que no es blanco, al igual que su pimienta. Y nos deja muy locos con la receta de caza y ternera añeja.
Terminamos con lo dulce que a nadie le amarga y un Tokaji Szamorodni 2018. Lujo de dorados que son retratados como reflejo de luz. El sol que no descongela, porque le revela sus mieles divinas. Sin esquinas ni aristas. Bebedizo de artistas que nos conquista en modo vainilloso. Como somos y seremos con el postre de algodón de azúcar y fresa salvaje. Final ideal que es una pausa hasta prontito.
