Beber

DE VIAJES Y SU BEBERCIO

Por Cracovia, de bar en restorán y que corra el champán

Hoy es viernes de viajar. Y lo que nos gusta, pero muy muy, oye. De bar en restorán y pimpán, que corra el champán o lo que surja.

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Hablamos de Cracovia y quién sabe si nos saldrá novia, pero no hacemos prisioneros, que lo que queremos es movernos. Por castillos que se levantan en paisajes de frescores tan totales que te quitan todos los males. Para continuar por calles peatonales y plazas de mercados espaciales. Sensaciones reales que nos conducen a la realidad de barrios que pasaron de ser fealdad al ambientazo que lucen en la actualidad. Porque estamos en una ciudad que es diversión sin ton ni son y en la que empezamos a darle al porrón con la Ksiazece IPA en Alchemist. Lo justo y necesario tras caminata de descubrimientos y poner una pica donde no pica. Porque es relente potente con su puntito irreverente. En el horario en punto y todo un punto con unas patatas fritas.

Continuamos en uno de esos establecimientos vinosos que sí, el Dzikie Wino y con su Winnica Przybyslawice 2024. Souvignier gris que es cosa bonita de secura segura. Electricidad con densidad y glicéricos que son de lo más buenos con unas galletitas saladas.

Es la hora de llenar la barriguita en Czarna Kaczka / Black Duck y cómo mejor que degustando un trío de vodkas. El Chopin de centeno a modo de vigor extremo. Lo mismo, pero de patata que nos toca la patata con esa dulzura que es cultura lugareña. Para rematar con el Ostoya de trigo que es severo testigo de cómo nos zampamos un zurek.

Toca ir de cocteleo con el meneo que nos da el Orkisz Avenue. Versión del Manhattan de vodka, cereza, campari, angostura, absenta y vainilla. Fortaleza en balanceo perfecto que nos invita a tomarlo con la calma y con unos cacahueses.

Volvemos el bebercio de uva con el Jutrzenka 2024. Blanco que, aunque no es nuestro preferido del mundo nos habla de plantas y tiene buena planta. Con sencillez y sin levantar la voz, por esta vez en el Wino Metal con unos kikos que si tal y crujiendo igual.

Espumosos hermosos

Con el primer espumoso de la excursión llega la sorpresa total, porque el Seyval Blanc 2021 no está nada mal. Afrancesado con sus bollitos cremosos y hermosos. Los cimientos bien puestos y dispuestos a seguir creciendo en la boquita con el dúo de ostras.

En el Old Fashioned no salimos de lo previsible pidiendo un Dirty Martini. Suavidad poco ortodoxa que nos parece rebién. Porque es de dar cariño con timidez y resulta ser un diez con unas olivillas, pardiez.

De allí nos vamos al clasicismo del Dry Martini de Piec'Art. Agitado, mezclado o meneado, que andábamos despistados. Pero riquísimo con su twist de limón para ser ideal emoción, aunque el camarero se ponga tontorrón porque le pedimos turrón.

Llega una nueva jornada y nos aventuramos a cruzar ríos y puentes de forma valiente. Para tomar una copa de Nachbil 2020 despacito en el Krakó Slow Wine. Naturi que te regala un ramillete con billete al Rin en vagón que hace rinrín. Periplo sin fin con tan solo un poco de queso.

Paseíto hasta Bar a Wino para darle al tinto polaco con un Winnica L’Opera Triada Wytrawne 2024. Variedades del lugar que dan lugar a fortaleza corpulenta y muy atenta a que estemos contentas. Lustre de fruta y chocolate que es dislate con la tabla de embutidos.

 

Se pone el sol una vez más y habrá que probar algún nuevo bar. Así que hacemos caso a los muchachos de Santos y Desamparados y nos amparamos del frío en Singer cosiendo a máquina y con un Passover Slivovitz. Licor de ciruela que chamusca las muelas y aun así es delicia con unas cortecillas.

Vamos a por el penúltimo, el Nº2 Método Tradicional Brut. Espumita rica rica. De tomar con vistas que son belleza mientras te cosquillea el paladar. En ese salón de Pod Norem. Fantasía de lo que fue algún día pasado y hoy con su arenque con crema.

Ahora sí, es momento de despedirnos de la ciudad (por ahora) con el South Bank Martini. Receta que parte de dry para volverse diferente al ser tocada por el vino. Seco y con un toque del fruto de la vid que se disfruta sin perder la esencia. En Cuit Cuit, con su jamón y chimpón.

 

 

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