PLATO DE LA SEMANA

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Boomveja en Baserriberri (Pamplona)

Crujiente, humeante y sorprendente desde el primer bocado, la Boomveja de Baserriberri eleva el pintxo tradicional a categoría de alta cocina en miniatura, sin perder la esencia de la barra pamplonesa.

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Basta con pasear de noche por la calle San Nicolás de Pamplona para entender que aquí los pintxos se toman muy en serio —quizá tanto como las propias fiestas de San Fermín—. No son simples rebanadas de pan con algo encima, sino pequeñas piezas de alta cocina en miniatura. Hay técnica, creatividad y una evidente vocación por sorprender. En esta animada arteria del casco viejo hay una parada obligatoria: Baserriberri, donde la tradición dialoga con una cocina contemporánea sin complejos. Su creación más icónica, la Boomveja, es toda una declaración de intenciones.

 

La Boomveja nace inspirada en la bastanpa, una torrija salada elaborada con leche de oveja ahumada. Aquí se transforma en un bollo esponjoso al que se le inyecta lactonesa —una suerte de mayonesa elaborada con queso ahumado de oveja y aceite de trufa—. Sobre esa base se dispone un guiso de cordero al chilindrón reinterpretado con un sutil guiño tailandés a través de especias que aportan profundidad y matices inesperados. El conjunto se presenta en un recipiente impreso en 3D que imita una bomba a punto de estallar, envuelta en el humo del nitrógeno líquido que anticipa la explosión.

 

Y vaya si explota, pero con sentido y a través del sabor. El bocado es intenso, untuoso y equilibrado. Cada elemento está medido: la reducción lenta del guiso para concentrar sabor, el desgrasado preciso, la emulsión estable de la lactonesa, la integración de especias sin estridencias. No es artificio, es construcción culinaria que se basa en las raíces navarras.

 

Al frente de Baserriberri están Iñaki Andradas y Luken Vigo, que desde el inicio tuvieron claro que querían llevar el pintxo a un terreno más complejo y creativo sin renunciar a su esencia popular. De ahí que su cocina combine producto local con referencias a Asia o Suramérica, en una propuesta viajera que no pierde las raíces.

 

En estos diez años el reconocimiento les ha acompañado en el camino: tres primeros premios en la Semana del Pincho de Navarra, varios podios adicionales y galardones en otros certámenes. La Boomveja —entonces Boomvieja— les dio el Oro en 2017 y el premio a la innovación tecnológica. Después llegarían Resanndwhich (2019), Croooctopusss (2021) y Eguzkimole Lu’um (2025). A ese recorrido se sumó el Sol Repsol, que mantienen desde 2023.

 

En una ciudad donde el listón del pintxo es altísimo, la Boomveja demuestra que la innovación puede convivir con la barra clásica. En mesa alta, entre risas y recuerdos, este pintxo se disfruta aún más.

 

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