Desde que abrió sus puertas en 2022, la “cocina sin etiquetas” de Somos Raro ha ido construyendo un pequeño catálogo de platos estrella muy heterogéneos pero que comparten el mismo desenfado, la mirada contemporánea y la inspiración viajera. La ensaladilla Olivier’s, que cambia la ventresca habitual por el pato confitado y huevas de tobiko, y la croqueta carbonara con guanciale crujiente y yema curada son buenos ejemplos de platos muy reconocibles a los que se imprime un importante giro de guión. En su carta hay platos deliberadamente estrafalarios y otros más comedidos, pero todos funcionan en la boca, que es lo que importa.
Hoy hablamos de uno de los últimos platos que se han incorporado a Somos Raro en el arranque de la nueva temporada. Junto a la presa de “Joselito” con fideos udon salteados con kimchi casero -delicioso y muy sutil, por cierto-, nos ha llamado especialmente la atención el crudo de lubina, inspirado en los tiraditos peruanos, pero con un cruce de ingredientes y técnicas inesperado.
“Curamos la lubina con sal y azúcar durante una hora, y luego dejamos que seque otras doce en la cámara -nos explican-. Elaboramos un escabeche con un caldo de pollo y muchas verduras, sobre todo zanahoria por el dulzor que aporta. Pintamos la lubina con una salsa kabayaki y acompañamos el plato con wasabi encurtido, furikake y aceite de oliva virgen extra”. El resultado es un plato ligero, elegante y con mucho sabor; un punto de encuentro entre la gastronomía mediterránea -el escabeche, la lubina de cercanía- y la asiática.
“La idea del plato nace de la búsqueda de una elaboración fresca y ligera de pescado, con la lubina tratada como un producto semi curado que mantuviera toda su delicadeza y textura. La inspiración llegó en parte de los tiraditos peruanos, tanto por la forma de trabajar y presentar el pescado como por esa combinación de frescura, acidez y diferentes matices que lo acompañan. A partir de ahí surgió la idea de llevarlo hacia un terreno más propio y reconocible, utilizando el escabeche de pollo como hilo conductor”.
La cocina divertida y sabrosa de Somor Raro ha sumado un nuevo hit a su todavía joven trayectoria.