En Ca Seko se reconoce la cocina personal de López: elegante, delicada, refinada. Interpreta como pocos el producto mediterráneo y la memoria gastronómica de La Marina Alta. Ya lo hacía en Peix & Brases, donde ejerció hasta diciembre de 2025 como jefe de cocina. Allí, Zoryana Hlovak gestionaba la partida de fríos y la pastelería. Aquí, en su proyecto más personal, desempeñan los mismos roles. En febrero de este año abrieron Ca Seko. “Queríamos ver lo que era la otra parte del negocio, yo tenía inquietud por ver el mundo empresarial y por crecer como profesional. Ahora tengo 48 años, no quería arrepentirme más adelante de no haberlo intentado”, explica López a Guía Hedonista.
José Manuel López estudió cocina en Plasencia, donde nació. Le atraía el mundo de los fogones y tenía familiares que gestionaban restaurantes. Hizo prácticas en La Rioja y en San Sebastián. Trabajó en asadores y restaurantes de cocina tradicional. Unos años después, un amigo suyo le avisó de que en El Poblet de Dénia, que acababa de conseguir su primera estrella, necesitaban gente. “Yo no sabía ni lo que era la estrella Michelin”, confiesa. Le gustó lo que encontró. Estuvo cinco años trabajando allí con Quique Dacosta. Después se fue a una cadena hotelera: de Berlín a Murcia pasando Vigo para gestionar las plantillas de cocina. Pero en Dénia se había sentido cómodo y realizado cocinando el producto mediterráneo. Por eso, cuando le llamó Tomás Arribas, volvió para hacerse cargo de la cocina de Peix & Brases, donde estuvo durante 15 años.

“Ca” viene de casa en valenciano. Seco es el apodo de su familia en Plasencia y la k cirílica es un guiño a su mujer, que es ucraniana. ¿Su objetivo? Ser un restaurante para la gente del pueblo. Por eso en Ca Seko puedes pedir a la carta un buen pescado a un suquet de rape, porque López defiende una cocina sólida y tradicional con base marinera. Trabaja sobre todo con pescados de la lonja de Dénia. Aunque para quienes prefieran dejarse llevar y descubrir su vertiente más creativa, también propone un menú degustación (69€) que es un paseo por La Marina Alta y su vocabulario gastronómico: minxo, garum, tonyina de sorra, gamba roja de Dénia (hervida en agua de mar o a la brasa), pulpo seco, cereza, fenoll marí o mussola, un pescado muy humilde que normalmente se usa para frituras o guisos, con una personalidad muy potente y que él interpreta en un sugerente bullit. También sobresalen el Gazpachuelo de gambeta roja, almendra tierna y fresas del terreno o el guiso manitas de cerdo con sepionets a la brasa, una oda al sabor. Sencillo pero contundente. Por poner un pero, el local, la decoración y el ambiente no rezuman la misma mediterraneidad que la luminosa cocina de López.
