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¿Humor sobre la enfermedad de la depresión? En Inglaterra tienen serie

Will Shape es un director japonés y británico. Considera que lo que comparten las dos culturas de las que procede es no hablar nunca de los sentimientos, de modo que las personas tienden a comunicarse simbólicamente con sus famosos silencios. Con esa premisa, asesorado por una ONG de enfermedades mentales, rodó una serie sobre la depresión que iba sobre un escritor hundido en la miseria en el rural inglés. El resultado fueron dos temporadas desternillantes de humor negro y atrevido que nunca obtuvieron el reconocimiento que merecían

2/01/2021 - 

VALÈNCIA. Se ha acabado el año más espantoso que hemos vivido en varias generaciones. Si nos hubiesen dicho en enero del año pasado que por estas fechas el virus ese raro del que se hablaba en China iba a cobrarse la vida de más de medio millón de personas en Europa, no daríamos crédito. Sin embargo, aquí estamos. Con el profundo dolor de la pérdida de seres queridos y un panorama por delante económicamente desolador, lo que equivaldrá a más dolor, problemas y desesperación.

En esta tesitura, clickeando por Imdb qué ver que acompañe al espíritu de estos tiempos, el ratón me lleva a una serie británica que se atrevió a tratar el tema de la depresión clínica. Aunque, como solo saben hacerlo en ese país, la aproximación fue en clave de comedia. Prueba de que la risa y la tristeza son dos fenómenos no necesariamente excluyentes. Su título, Flowers. Otra pequeña y atrevida genialidad de esa factoría inigualable que es Channel 4. 

La presentación es la típica. Una familia heterosexual con dos hijos, chico y chica. Viven en el rural inglés. El padre, Maurice Flowers, es un escritor de éxito que ahora se encuentra estancado. La madre está harta, busca desesperadamente sexo entre los lugareños, le da igual si son los obreros de una carretera. Y los hijos, hermanos gemelos de diferentes sexos, están igualmente desesperados. Son demasiado mayores como para vivir con sus padres, demasiado inmaduros como para volar por su cuenta. La chica, por ejemplo, a sus veintialgo sigue con bici de ruedines. Él tampoco ha avanzado mucho, solo se dedica a delirar planificando inventos ridículos que cree que cambiarán el mundo. 

Podría ser una comedia familiar, con su humor absurdo y su surrealismo, entre El milagro de P. Tinto y un Tim Burton, pero hay algo más, una premisa que marca la diferencia. El padre no solo está estancado creativamente, sino que sufre una grave depresión. De hecho, el primer capítulo, la primera escena, es él intentando suicidarse, algo que no consigue y se ve obligado a ocultar la soga a todo correr por la vergüenza que le da que le vean de esa guisa y se descubran sus intenciones. Solo le ve su madre desde una ventana mientras el murmura un universal: "joder".

Mientras la negrura de ese hombre arrastra a todos hacia el pozo sin fondo de la depresión, hay también un personaje japonés, interpretado por el autor, que pretende adaptar al manga las creaciones del escritor. Sus apariciones sirven para cierto humor de "choque de culturas" un tanto convencional y también para equívocos en los que la madre sospecha que mantiene una relación homosexual con su marido. Le interepreta Will Sharpe, que es también el director y escritor del guión de la serie. Su nombre completo es William Tomomori Fukuda Sharpe y nació en Londres en 1986. Un millennial harto de que en los castings le pidieran hacer artes marciales o manejar computadoras y destacar en matemáticas.  

En entrevistas declaró que los temas que trataba en la serie eran "cercanos" a su corazón y que quería "hacerles justicia". A lo que se refería es a que padece un trastorno bipolar y sabe lo que es lidiar con la enfermedad mental. De niño se mudó a un ambiente como el que retrató en Flowers, donde quiso mostrar la forma en la que veía a Gran Bretaña "desangrarse". En el título hay parte de la explicación. Dice Sharpe que las flores se muestran orgullosas, pero en realidad son muy delicadas y frágiles. 

En una entrevista para la BBC se extendió más sobre el particular: "Una cosa que encuentro bastante interesante sobre la cultura japonesa y británica es en qué se diferencian y en qué se parecen. Ambos somos países donde no hablamos de sentimientos con mucha facilidad, por lo que las personas tienden a comunicarse a través de gestos; silenciosamente estás haciendo algo que significará algo, en lugar de simplemente decirlo". 

El estilo que quiso imprimir a esa visión fue el de no reírse en ningún momento de las enfermedades mentales o de que los protagonistas lo pasasen mal como consecuencia de estas. "Siento que la esperanza no significa ignorar las cosas malas", explicó en la revista Huck. La respuesta que recibió de la audiencia sobre cómo reflejaba estos problemas fue muy positiva, lo que llevó a la cadena a renovar por una segunda temporada que se emitió en 2018. Si en la primera todo giraba en torno a la depresión del padre, en la segunda salta a la vista aún más el trastorno bipolar de Amy y sus fases maniáticas. Todos los capítulos contaron con la supervisión de una ONG llamada Mind para no perder sensibilidad en el proceso. 

Entre los secundarios, sin duda el personaje más atractivo es el médico ególatra, new age y depredador de mujeres del que se nos da a entender que está liado con su propia hija. Hay un diálogo que esta mantiene en el último capítulo de la primera, cuando explica lo hundida que estuvo en una mala racha y como salió adelante. Decía que fue gracias a la respiración anal. Una frase que muestra la pauta del humor de la mini-serie. 

Cabe destacar que muchos de los personajes estaban en las nueve temporadas de la genial Peep Show. La madre, Deborah, es Olivia Colman (ahora en las carteleras de todo el mundo con El padre, junto a Anthony Hopkins). La novia de Mark, el protagonista de Peep Show. El aludido médico, George, es Angus Wright, el novio catedrático de una de las mujeres que más deseaba el protagonista. Una grata sorpresa porque son siempre las mismas caras para el mismo tipo de comedias. Historias en el límite del gusto del espectador convencional, que siempre arriesgan. Aunque a veces sea con resultados desiguales, como en Adult Material, también de la factoría Channel 4. 

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