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políticos al habla / OPINIÓN

Je suis prest

12/04/2019 - 

"Je sus prest" significa "Estoy listo". Es el lema del Clan Fraser de Lovat, uno de los muchos clanes familiares de las Tierras Altas de Escocia que se gestaron durante los siglos XIV y XV, pero que estuvieron presentes en nuestra historia más reciente. En particular los Frasers de Lovat jugaron un papel importante en las dos guerras mundiales, especialmente en el desembarco de Normandía, donde Lord Lovat lideró un comando escocés el día D, en el asalto a la playa. Los nazis no dieron crédito a lo que sus ojos veían. Frente a la metralla y el infierno, la música se abría paso sin caer herida al son de la gaita. 

La historia política contada a través de esos clanes nos muestra con crudeza el sentido de la lealtad, la traición, la tradición, el oportunismo, el odio y el amor incondicional. La serie Outlander nos acerca a ese tiempo que en lo esencial no es tan distinto. La política del siglo XXI sigue teniendo muchos de esos ingredientes e incluso del valor simbólico de esa gaita que, como la palabra misma, trata de abrirse paso en una campaña electoral marcada por los insultos, las provocaciones y algunas declaraciones políticas que son verdaderos gritos de guerra. Las contiendas electorales no dejan de ser campos de batalla. Hoy con tanto fango como el de aquellas tierras escocesas. 

Y es que algunos partidos –PP, Ciudadanos y Vox- pretenden que esta cita electoral la marque el miedo, la descalificación del otro, la realidad paralela que han tejido artificiosamente exprofeso para este momento teñida por la mentira y el odio. Frente a ellos estamos quienes como –Podemos, Compromís y PSOE- conscientes de su burda estrategia que ya hemos visto ensayada en otros lugares con éxito, buscamos no caer hagan lo que hagan en su juego perverso. Queremos centrar y concentrar todas nuestras energías en trasladarle a la ciudadanía la utilidad de la política para transformar a mejor sus vidas, ilustrarles con hechos: todo lo que hemos conseguido hacer en tan sólo cuatro años. Deseamos hacerle ver y entender lo importante que es consolidar los logros que tanto han costado y que parecían imposibles, pero también hemos de ser capaces de que entienda lo vital que es desarrollar políticas valientes de transformación económica y social en defensa de la mayoría.

Foto: EVA MAÑEZ

Recuerdo como si fuera ayer –el tiempo pasa tan rápido- la noche electoral de las autonómicas de 2015. No podía creerlo. Por primera vez en décadas los votos de la izquierda sumaban más. Nuestros votos superaban a los de quienes habían secuestrado conscientemente las instituciones valencianas, maltratado a su pueblo y robado a manos llenas recursos que debían haber ido destinados por entero al bienestar de todos y no al suyo mismo, personal o de partido. También nos dieron los números en la moción de censura al gobierno de Rajoy. Lo que nos hizo el Partido Popular en España y en la Comunitat Valenciana ha sido de tal gravedad que, por sus delitos, siguen cosechando cada día detenciones, imputaciones y condenas. No podemos olvidar que en esos gobiernos populares bajo sospecha y condena estaban también la mayor parte de quienes hoy lideran y dicen estar preparados para gobernarnos de nuevo. Quienes con silencios cómplices no señalaron en su día a quienes no eran dignos de representar a la ciudadanía desde las instituciones, hoy no tienen credibilidad ante la opinión pública como adalides de un nuevo tiempo.

La historia política, reciente y de futuro, se ha escrito sin lugar a dudas ya en tierras valencianas donde tres fuerzas políticas supimos huir de la confrontación estéril que tan pocos réditos ha dado siempre a la ciudadanía, y nos empeñamos en alumbrar, frente a la oscuridad que reinaba, el Pacto del Botánico. Construimos un espacio estable de diálogo y consenso en política gubernamental y parlamentaria, con la mirada puesta en las necesidades de la gente erigiéndola en protagonista. Un espacio no exento de tensiones lógicas entre quienes se saben diferentes y albergan distintos horizontes de cambio y transformación. Un espacio con significativos logros en derechos y libertades que hoy hay tres partidos de derecha que amenazan con destruirlos a su llegada: la Agencia Valenciana Antifraude, la Ley de Infancia y Adolescencia, el Pacto Contra la Violencia Machista, la Ley LGTBI, entre otros. Yo por  el contrario, me enorgullezco de haber hecho parte de la historia que avanza en positivo, de un modo de hacer que no es ni será nunca el suyo. Mi deseo es que ningún partido de los tres que entonces sellamos aquel Pacto, lo ponga en riesgo tras el 28 de Abril, si hay oportunidad de volver a renovarlo. Me refiero sin lugar a dudas al Partido Socialista.

Aún soy capaz de verme prometiendo el cargo de diputada autonómica, henchida de gratitud y respeto a la ciudadanía por darme la oportunidad y la responsabilidad de representarla. En mi ánimo esos días había temor, que no miedo, a lo desconocido que representaba para mí el funcionamiento de una institución como Les Corts Valencianes. Había incertidumbre en cómo lo haría, cómo me las ingeniaría, para defender y hacer llegar a buen puerto las ideas que me habían llevado allí frente a otras fuerzas políticas. Mi brújula siempre ha tenido como puntos cardinales: convencer desde los argumentos, ser honesta, no defraudar ni desconocerme en las acciones. 

Asamblea Podem. Foto: EVA MAÑEZ

En este tiempo en política de partido e institucional he sabido de lealtades, traiciones y oportunismos dentro y fuera de mis filas. Las he señalado cuando los intereses y derechos de la ciudadanía estaban en juego. He sido testigo de actos de verdadera entrega y generosidad, pero también de luchas de poder cargadas de odios y venganzas ansiando la llegada del amanecer que no han visto el mañana. He sabido de las resistencias, de los límites confesables y también de los inconfesables en todos los partidos. He oído dar por sentado acciones que nunca han tenido lugar o generalizar hasta el absurdo o lo burlesco. He sabido de vencedores y vencidos en cada relato.

Ha sido un tiempo de intenso aprendizaje, muchas emociones y lecciones de vida. Ha supuesto un orgullo y un placer inmenso haber tenido la oportunidad real de defender propuestas con vocación de servicio público. Confío en haber estado a la altura de las expectativas albergadas. Quedan dos semanas de campaña electoral para marcar las diferencias y esbozar cada quién su horizonte de futuro. Deseo que no nos conduzcan al fango, donde las derechas se mueven como pez en el agua. Espero que nos encuentren siempre en la propuesta y la crítica constructiva, en el mañana y también en el ayer que construimos juntos y que es bandera y patria en la que reconocerse frente a tanta gente a la que condenó un pasado reciente que no está tan lejos. Hemos sido capaces de hacer historia, ojalá volvamos a hacer épica. Agradezco a Valencia Plaza la oportunidad para acercarme a ustedes a través de una ventana digital cada semana. Con todo el bagaje personal y político acumulado y con la fuerza de quien ansía que el mañana vuelva a ser nuestro y que la música venza al miedo, les digo: "Estoy lista".

Fabiola Meco es diputada autonómica y portavoz adjunta de Podem en Les Corts.

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