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restorán de la semana

La Más Bonita

Yo soy ateo gracias a Dios (como Buñuel) y por la misma razón me es imposible no amar un sitio tan lejano de lo que yo creo creer. Pues sí: yo soy feliz en La Más Bonita.

Por | 23/06/2017 | 54 seg

Lo digo porque nunca me creí mucho aquel cuento del “las preocupaciones se las lleva la brisa del mar”, ni la música lounge ni mucho menos la foto cuqui de turno frente a la playa, pero... ¿qué es una persona sin sus contradicciones? La mía se viste de azul turquesa, cada tarde, frente a la playa de la Patacona en este chiringuito donde ya ven: soy jodidamente feliz con lo más pequeño.

Solo necesito (necesitamos) un libro, un Club Sandwich, una sardina ahumada, una copa de viogner o un zumo de esos de lima, manzana, jengibre y hierbabuena. Nunca tendrá una Estrella Michelin (¿la necesita?) pero hacen fácil lo difícil: aquí se para el tiempo y no queda más urgencia que el placer.

¿No iba de eso la gastronomía?

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