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informe educativo

La otra cara de los Bloques Portuarios

16/12/2018 - 

VALÈNCIA. Parece que el futuro de los Bloques Portuarios está decidido: serán reedificados en otro terreno cercano, en un radio de 100 metros a su actual huella. Ni serán rehabilitados, ni eliminados por completo, dos opciones que se descartaban de entrada por parte del área urbanística del Ayuntamiento de València, del socialista Vicent Sarrià. La propuesta actual pasa por la construcción de tres fincas: una para los propietarios privados, y otras dos para las viviendas públicas -de la Generalitat Valenciana, Ayuntamiento y Plan Cabanyal-.

Pero más allá del problema técnico, la cuestión social es la que invade pasillos, habitaciones, escaleras. Fuera la que fuera la decisión tomada, es de ineludible atención el día a día de sus gentes. El área de Servicios Sociales, dirigida por la edil Consol Castillo, ya está manos a la obra en la redacción de un informe para ofrecer una imagen clarificadora de la realidad humana del lugar y un censo de sus habitantes, muchos de ellos alquilados, otros propietarios y residentes, y otros ocupantes ilegítimos. Mientras, las negociaciones urbanísticas continúan con los propietarios.

Con todo, la delegación de Educación, que encabeza la concejal de València en Comú María Oliver, ya ha elaborado su propio informe al respecto, que acredita que ya se ha finalizado la intervención socioeducativa con cuatro familias residentes de los Bloques. Estos 13 jóvenes han acabado la monitorización del Ayuntamiento de València, pero por diversos motivos. La Fiscalía de menores deberá ocuparse de ocho de ellos. Los otros cinco, por su parte, han superado la edad mínima de escolarización, los 16 años.

Pero ahora mismo los esfuerzos, según señalan en el área, se centran en 23 menores de siete familias. Son 14 de ellos los que necesitan del seguimiento por parte de los técnicos del consistorio. El resto "presenta una escolarización normalizada", y aunque no existe un control tan férreo, los centros educativos comunican cada trimestre el grado de asistencia de estos jóvenes. "Se comprueba que siguen asistiendo", dice Educación.

Estos datos son un auténtico logro para los funcionarios municipales dedicados a ello. Los datos presentados representan "un porcentaje similar a la tasa de abandono de toda la población valenciana, ligeramente por encima del 20%", concluyen. En 2016, el Ministerio calculó que el abandono escolar en la Comunitat Valenciana era del 20,2%, seis puntos menos que en 2012. Con estos datos en la mano, y "pese a ser condiciones socioeconómicas y de formación de sus progenitores muy bajas" en los Bloques, se felicitan en el consistorio: todo parece normal en el edificio que algunos llaman 'El Clot'.

Los jóvenes de los Bloques que está monitorizando ahora el consistorio pertenecen a los colegios Santiago Apóstol, Les Arenes, L'Amistat, y a los institutos Sorolla, El Grao, Serpis, y El Cabanyal. Allí es desde donde se trabaja. Programas de integración, proyectos deportivos, actividades culturales. Todo con tal de enganchar. El CEIP Les Arenes, por ejemplo, ha puesto en marcha 'Las ganchilleras luchadoras'. Mujeres gitanas que viven en los Bloques se acercan para ejercitar el ganchillo. Pero esto no es sólo ganchillo, es mucho más: una auténtica red de cohesión y superación que, además, ha culminado en una Asociación.

Otro centro, el Santiago Apóstol, ofrece duchas y desayuno a las 7:30 de cada mañana. Padres y madres del alumnado ya han sido alumnos y alumnas de dicho centro. La confianza y el arraigo son clave. Aquí, tertulias literarias, una radio, un equipo de fútbol, y una biblioteca tutorizada, son las herramientas empleadas para facilitar las dinámicas educativas familiares en entornos con pocos recursos. Son estos dos ejemplos de cómo se está tratando la formación juvenil en un entorno de degradación.

Precisamente el arraigo, la pertenencia a un colectivo, a un entorno, era una de las razones por la que vecinos de los Bloques y la formación matriz de Podemos, València en Comú, pedía no desalojar el desgastado edificio, "y mucho menos" que "se produjera fuera del barrio que habitan", reza el informe educativo. El "éxito" de los proyectos implantados en los centros educativos y la "necesidad de arraigo afectivo y emocional" de los menores no se pueden obviar, a juicio de los técnicos.

Sin embargo, parece que la demolición de los Bloques y su reconstrucción posterior en el mismo barrio permitirá a los jóvenes vivir como hasta ahora, asistiendo a las clases que hasta ahora han llenado algunos. Otros, continuarán con las ayudas consistoriales, a la espera de una intervención más profunda a nivel de Servicios Sociales y de una decisión final y concreta sobre sus viviendas.

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