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cerámica valenciana

La reinvención del arte más primitivo del mundo: así tornean las nuevas ceramistas

La cerámica está viviendo su mejor momento, cinco ceramistas nos trasladan sus inquietudes sobre este arte cada vez más innovador

29/10/2019 - 

VALÈNCIA. Diez manos, algunos tornos y muchas máquinas calurosas de por medio. Flora Veiga, Eugenia Boscá, Marta Gea, Cristina Tejeda y Patricia Varea Milán conversan con nosotros sobre el arte de la cerámica. Nos desvelan sus procesos creativos, su opinión sobre el auge del fenómeno 3D, y sus inquietudes sobre uno de los procesos más primitivos de la historia del arte. Una disciplina que, a pesar de estar sujeta a todo tipo de innovaciones imaginables, siempre mantiene viva su conexión con lo artesanal.

Si hablamos de orígenes encontramos una familia de lo más diversa. Flora y Cristina fueron al sur (y más concretamente a Granada) para realizar el ciclo formativo de cerámica, Patricia estudió en la escuela de Manises y más tarde se trasladó a Korea para aprender la técnica godaeaegan junto al maestro Kim Daewoong, actualmente desarrolla la unión de esta técnica junto a la alfarería sobre porcelana en su taller. Marta se formó en el Taulellet de Velluters y Eugenia se aventuró con su marca propia hace ya más de 11 años. Todas decidieron reinventarse a través de la cerámica, una disciplina que cuenta con tantas posibilidades como les permitan sus manos (o sus máquinas). 

Obra de Patricia Varea Milán, foto realizada por Pascual Timor

El auge de las tecnologías

En un mundo en el que prima lo digital cada vez se busca más la originalidad, en este caso la cerámica busca potenciar la creación piezas artesanales únicas y sin réplicas. “Desde siempre hemos tenido miedo de las nuevas tecnologías porque pensábamos que serían contraproducentes para nosotros, pero míranos ahora” reflexiona Eugenia Boscá. Escuelas como la de Manises cada vez apuestan más por el uso de herramientas digitales como los modeladores 3D (con programas como Cura 3D o Rhinoceros).

Cristina Tejeda utiliza estos materiales en su proceso de elaboración, lo que le ha permitido crear el Coffee Cannon, una pieza que hace posible la generación del café mediante infusionado. Para esta pieza cerámica ha empleado un programa de modelación 3D que le permitía modificar parámetros como los “agujeros de filtración” gracias  a los cuales el café adquiere más o menos cuerpo. Para ella las herramientas 3D le permiten jugar con sus posibilidades creativas y experimentar sobre el producto: “El 3D es a la cerámica como el photoshop para la fotografía”.

'Coffe Cannon' de Cristina Tejeda

El método Coffee Dripper (empleado en su pieza) actúa a través de la técnica de infusionado. El filtro de papel se coloca encima del dripper, sobre este se coloca el café molido, finalmente se va añadiendo agua mientras va cayendo en la jarra de abajo. Los tamaños de las piezas son cruciales en este proceso, al igual que cuestiones como los materiales o su inclinación de 60 grados. Estos elementos solo se pueden controlar gracias a la precisión de herramientas como las que le facilitan los programas de modelado digital. 

“El 3D es a la cerámica como el photoshop para la fotografía”

Flora Veiga, sin embargo, no se siente nada identificada con este tipo de obras, para ella lo característico de la cerámica es que se vea el trabajo manual y los “defectos” que eso pueda conllevar: “Son dos procesos del camino, dos artes distintos. Es como cuando salió la cámara digital y dijeron que se iba a destruir la analógica". La artista Patricia Varea Milán plantea una nueva visión sobre las tecnologías. A ella le parecen fundamentales para mostrar su trabajo al público, sin embargo sigue defendiendo un proceso de creación tradicional y de exploración en lo que se refiere a sus piezas.

La moda emergente

El poder que ha adquirido la cerámica estos últimos años es innegable. Todas las entrevistadas coinciden en que la cerámica está viviendo uno de sus momentos cumbre. "Esperemos que esta moda llegue para quedarse", añade Boscá. Para ella la cerámica siempre ha estado ahí y, aunque a veces de capa caída, siempre ha vuelto a resurgir. “Aunque un alfarero parezca un animal en extinción no lo es, para nada”.

Taza de la serie "Insólitas" de Eugenia Boscá

Para Varea Milán esta moda puede ser tan buena como peligrosa: “Por el hecho de ser una moda mucha gente se lanza a ello”. Cabe tener en cuenta la cantidad de estudios que conlleva la creación de una pieza, además de cuestiones como el compromiso de la calidad, un factor que se tiene que cumplir siempre. En su trabajo juega con los límites de las texturas y la textura del material (sin que la porcelana se agriete), una elaboración basada en la cerámica más primitiva. Para esta artista es muy importante no dejarse llevar por la fiebre del buen momento que están viviendo los ceramistas: “nunca hay que olvidar la responsabilidad de la calidad cerámica. Entre todos los creadores alimentamos este concepto, si se cuida correctamente se puede llegar a aumentar el valor de las piezas".

“nunca hay que olvidar la responsabilidad de la calidad cerámica. Entre todos los creadores alimentamos este concepto, si se cuida correctamente se puede llegar a aumentar el valor de las piezas".

Marta Gea ve bastante relación entre las técnicas 3D y el factor "moda" de la cerámica. Para ella el uso de estas herramientas implica una innovación muy fuerte para el sector, aunque no la comparte: "me parece genial que haya gente que haya sabido combinar estas dos disciplinas, es una buena forma de despertar la curiosidad por la cerámica". También considera que el factor de crisis ha tenido bastante que ver con el auge de esta disciplina artística: "la crisis hace que se reflexione sobre la conciencia de consumo, esto a veces permite que se considere más el producto local".

Piezas de Marta Gea, foto realizada por Julia Reoyo

Vivir de la cerámica

A día de hoy sí que es posible vivir de este arte. Muchas veces cuestiones como las colaboraciones o la presencia en los comercios locales dan un pequeño impulso a las marcas, que comienzan a ser reconocidas visualmente. Para ceramistas como Veiga siempre va a haber distintos públicos para diferentes cosas, y hasta que no se acabe la arcilla en el mundo no tenemos nada que temer. Para ella “todo pasa y todo vuelve”, al final lo que transmite es lo que llevas dentro es lo que mejor termina funcionando ahí afuera. 

Otras artistas como Boscá optan por la colaboración con otros artistas, para ella hay gente que tiene una trayectoria muy larga como ceramista que vive solo de su producción. Ella disfruta también del trabajo con otros artistas: "dos cabezas pensantes con ganas de trabajar y aportar cosas puede ser un pozo sin fondo de creatividad".

Para artistas como Veiga y Gea todo lo que hizo falta fue un sencillo empujón de su entorno, sacar las piezas del taller y mostrarlas al público. Veiga por ejemplo había realizado una pieza escultórica a gran escala compuesta por "cabecitas", que luego resultaron ser lo que llamó la atención entre sus conocidos. Exponerlo a la gente fue lo que le hizo desarrollar su trabajo y habilitarlo hacia otro tipo de consumo: "yo hacía piezas grandes para experimentar y plasmar mis necesidades, pero al mostrarlo vi que lo tenía que adaptar". Considera que para vivir de la cerámica es crucial saber compaginar lo que se quiere hacer con lo que se puede hacer, además de dedicarle mucha constancia y paciencia.

"Cabezas" de Flora Veiga

Para Gea su impulso fueron sus amigos, quienes le alentaron a participar en los mercados de artesanía, más tarde se vio en una situación económica "apretada" y vio que lo que empezó siendo su hobby podía convertirse en su trabajo. A pesar de ello considera que en España no se considera tanto el valor de las piezas, y ve difícil que los clientes paguen por lo que de verdad valen. Sin embargo su combinación de piezas entre el metal y la cerámica le permiten seguir su pasión y expresarse a través de sus creaciones. Y es que el arte más antiguo del mundo aún tiene mucho que ofrecer y cuenta con muchas vías a través de las cuales puede reinventarse.

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