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la de la tenia, la del algodón, la de la orina...

Las dietas más locas del mundo

Por qué sólo es posible adelgazar si no te importa demasiado

Por | 07/06/2019 | 4 min, 23 seg

Ya es hora de hablar de dieta. Es verano y en una semana me caso así que he decidido ser una novia esbelta y saltar por encima de la tarta, por encima del tiempo, por encima de la muerte como una medallista de oro de triple salto, como una cabritilla salvaje de la pradera.  

Estas semanas he decidido perder unos kilitos de peso.

Pero no sé ustedes, yo cuando hago dieta, engordo, si mido las calorías que mastico, engordo, si visualizo la idea de pasar hambre, engordo. Todo lo que sea pensar en comida me hace engordar, lo que viene a demostrar que la física cuántica tiene razón, ¡cuantica razón tiene la física cuántica!, que diría Hernández apoyando a Fernández.

Y es que el físico de Oxford, Vlatko Vedral, afirma que el verdadero componente del universo es la información, no la materia ni la energía sino la información. Un mismo objeto puede estar en una punta y otra de la galaxia a la vez y sin embargo compartir información, coexistir al mismo tiempo en distinto lugar. Muy loco todo.

También dice que nuestra interacción con el mundo es fundamental para que surja el propio mundo, algo que ya dijo Sylvia Plath: Cierro los ojos y el mundo muere.  

quiero creer que simplemente dejando de pensar en comida, adelgazaré

A mí me tranquiliza eso de que el pensamiento exista con rotundidad, que posea entidad física, que las ideas no sean paparruchas inconsistentes frente al gran superpoder de la materia. ¿Y si después de todo es la física cuántica la espía infiltrada que acabará con el capitalismo?

Volviendo a lo mío, lo que existe, quiero creer que simplemente dejando de pensar en comida, adelgazaré. No existirá la materia grasa, ni las calorías si las expulso de mi mente. Ese es el secreto. La única forma de adelgazar posible: no pensar mucho en ello, que no te importe demasiado. Sospecho que tras esa información asoma la punta de alguna sabiduría vital.   

Pero antes de llegar a esa conclusión, he consultado internet y me he encontrado con las dietas más locas que puedan imaginarse. Como la de la tenia, que consiste en comer huevos de gusanos, en concreto de cestoda o tapeworms, para que el bicho se aloje en las paredes de los intestinos y se alimente de las grasas y los excedentes del cuerpo. Una dieta basada en productos de la naturaleza, eso sí. Aunque luego al bicho haya que matarlo con veneno, con un potente medicamento.

Otra dieta que eligen algunas modelos es la del algodón, que no engaña. Consiste en masticar bolitas de algodón empapadas en zumo de fruta que luego se hinchan en el estómago produciendo un efecto sordina a la sensación de hambre. Salvando el detalle de que pueden provocar una grave obstrucción intestinal, hay que decir que hoy en día el algodón que se vende casi no contiene algodón- como el surimi casi no contiene surimi, no hablemos ya de cangrejo- sino fibras blanqueadas de poliéster, con una gran cantidad de productos químicos.

Otra dieta no menos monguer es la del tubo, también llamada dieta para novias- ¡esta es la mía!- que consiste en enchufarse un tubo nasogástrico, es decir por la napia,  por el que te suministran sólo líquidos durante diez días.

La famosa frase de abuela si quieres adelgazar, cierra la boca también tiene su correlato en le universo régimen: la dieta de coserse la boca, que no es una propuesta ciudadana para el parlamento sino una malla semirrígida que se coloca sobre la lengua mediante grapas o puntos de sutura y que la inmoviliza, convirtiendo la masticación en un auténtico suplicio.

Hay un sinfín de dietas delirantes, como la de la orina que consiste en beber un vaso de orina de embarazada en ayunas, todas las mañanas. Dicen que provoca tales náuseas que se te quitan las ganas de comer durante el resto del día, o la dieta de los alimentos morados que consiste en comer solo alimentos de ese color, ¡solo como lila!, ambas demostradas científicamente 100% ineficaces.

No, no es fácil adelgazar, al menos queriendo.

Dice la sabiduría popular que hay sólo dos dietas que funcionan: el desengaño amoroso y la gastroenteritis. “Estoy a una gastroenteritis de mi peso ideal” dice uno de los personajes de El diablo se viste de Prada.

Parece que hoy hemos sustituido el lema de vive rápido, muere joven, deja un bonito cadáver por vive rápido, muere joven, deja un cadáver delgado, desoyendo que la muerte nos adelgazará a todos por igual.

En fin, que delgada o gorda, yo me caso, me caso cuánticamente, como una forma de estar aquí y más allá al mismo tiempo. Y pienso alimentarme de amor el resto de mis días.

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