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NOSTÀLGIA DE FUTUR / OPINIÓN

Las olimpiadas del desarrollo urbano

Habitat III, la conferencia de las Naciones Unidas sobre desarrollo urbano celebrada cada veinte años, tiene lugar esta semana en Quito rodeada de buenas intenciones y sin presencia valenciana

20/10/2016 - 

Durante esta semana alrededor de 40.000 profesionales, políticos electos, funcionarios, académicos, miembros de instituciones internacionales y representantes de organizaciones comunitarias nos hemos reunido en Quito, la capital de Ecuador, para discutir y analizar el futuro de las ciudades y los asentamientos humanos. 

Habitat III es la conferencia de las Naciones Unidas sobre desarrollo urbano sostenible. Un encuentro, al que algunos llama ‘las olimpiadas del urbanismo’, que se celebra cada veinte años y sigue la estela de Habitat I (Vancouver, 1976) y Habitat II (Estambul, 1996).

Habitat III tiene por objetivo asegurar un compromiso político, desde los estados como firmantes a los gobiernos sub-nacionales y locales, para garantizar un desarrollo urbano sostenible alineado con los 17 objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Ese compromiso político se ha concretado en una Nueva Agenda Urbana que deberá ser ratificada mañana y tendrá una validez de veinte años. 

A través de un proceso relativamente opaco, estableciendo grupos de trabajo sectoriales de académicos y profesionales, seguidos de una revisión por parte de los estados, se ha redactado el borrador de esa Nueva Agenda Urbana. Un documento con 175 puntos de buenas intenciones difícilmente discutibles. 

La Nueva Agenda Urbana es un manifiesto básicamente estatalista y alejado de premisas de corte neoliberal. Propone reforzar las regulaciones y el músculo y la coordinación de los distintos niveles de gobierno para garantizar la inclusión, el acceso a servicios, la erradicación de la pobreza, el acceso a la vivienda, la igualdad de género o la lucha contra el cambio climático.

 

Es relevante la incorporación del derecho a la ciudad (el derecho de los ciudadanos a implicarse en los procesos de tranformación urbana), el ímpetu en fortalecer los procesos participativos y el énfasis en la inclusión y la satisfacción progresiva del derecho a la vivienda. La Nueva Agenda Urbana propone limitar el crecimiento urbano disperso y fomentar la diversidad económica y de usos en las ciudades. Va incluso más lejos, al proponer la recuperación pública de las plusvalías del sector privado ligadas al desarrollo urbano y la construcción de infraestructuras para erradicar la especulación. Otro aspecto importante es la centralidad de la cultura, las lenguas y las identidades para fortalecer procesos de crecimiento endógeno. En la imagen se puede observar los términos usados con más frecuencia en la declaración.

Aunque los puntos de la agenda difícilmente influirán en las políticas urbanas de los países desarrollados tendrán un impacto más relevante en aquellos países más sensibles a los dictámenes de organismos internacionales, lo que es sin duda una buena noticia para sus habitantes. 

La conferencia y Habitat III han supuesto, paradójicamente, la creación de una ciudadela amurallada y súper vigilada en el centro de Quito, regida por normas de la ONU, y cerrada a la vista de aquellos locales no inscritos. No obstante, la ciudad ha estado plagada de eventos paralelos, alternativos y de resistencia, tan o más importantes como el encuentro oficial. 

Una de las tensiones más importantes la generó la cuestión de la inclusión. A pesar de la presión de algunos países como Canadá para incluir una declaración sobre los derechos de la población LGTBQ, otros países como Rusia o Irán han impedido que se mencionara. 

Una comitiva muy importante del Ayuntamiento de Barcelona, otra del de Madrid (incluyendo a Ada Colau y Manuela Carmena), representantes del gobierno central, algunos alcaldes como el de Móstoles y un nutrido grupo de académicos y profesionales españoles han participado en la conferencia oficial. Colau, Carmena y sus respectivos equipos han debatido abiertamente también, después de generar una gran expectación, en los eventos alternativos. No he coincidido, en cambio, con ningún representante de la ciudad de Valencia o de la Generalitat. 

Urbego (la plataforma internacionals de urbanistas de las que soy fundador) hemos tenido la suerte de participar en distintas workshops y debates poniendo de relieve la importancia de la participación de los jóvenes en la gobernanza urbana, la relación de la movilidad sostenible con el desarrollo urbano y las posibilidades de oportunidades económicas para construir ciudades inclusivas.

 

A pesar de asemejarse a una lista de deseos a los reyes magos, la Nueva Agenda Urbana es uno de los documentos más importantes en cuanto a las políticas públicas de los próximos años. Si trasladáramos sus objetivos sobre la participación, la inclusión, la diversidad, el respeto a la cultura y los idiomas minoritarios, la contención de la especulación y la coordinación entre distintos gobiernos, las ciudades españolas, también las del cambio, difícilmente pasarían del aprobado. Aunque la Agenda tenga una validez de veinte años, no deberíamos esperar para ponernos las pilas. 


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