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QUÉ COMEN LOS PERSONAJES DE ficción

Lembas o bistec de babosa… la comida ficticia de la que se alimenta la fantasía

Puede que los elfos, los maestros Jedi, los tripulantes de la Enterprise o los aprendices de mago en Hogwarts no necesiten comer tres veces al día. Tampoco hay constancia de que sigan los preceptos de la pirámide nutricional o sigan a rajatabla la dieta mediterránea. Pero los personajes de ficción también comen

Por | 19/01/2018 | 8 min, 23 seg

El cine, la literatura o la animación no han podido escapar a uno de los actos más elementales del ser humano, el de alimentarse. Además de crear tierras y seres imaginarios, planetas ficticios, conflictos entre civilizaciones interestelares, criaturas mágicas y conjuros, las mentes prodigiosas de J. R. R. Tolkien, Gene Roddenberry o J.K. Rowling también inventaron qué comen y beben sus personajes. En algunos casos la comida era necesaria para sobrevivir, en otros un mero suplemento que proporcionaría nuevos y fantásticos poderes o habilidades, casi siempre temporales.  

Un bocado de lembas, el pan del camino, es suficiente para recuperar las fuerzas y ponerte de mejor humor en El Señor de los Anillos. Lo saben bien los elfos ya que, antes de la llegada de la Compañía del Anillo a Lórien, sólo ellos podían comer lembas porque los Valar habían prohibido compartirlo con mortales. El motivo de esta prohibición no era que las lembas aumentasen el colesterol y los triglicéridos, había razones mucho más poderosas.

Si algún mortal las tomaba, desearía la inmortalidad de los elfos e ir a las Tierras Imperecederas, lo cual no estaba permitido.

Las habichuelas mágicas o semillas Senzu son semillas cultivadas por el maestro Karin en la mítica Dragon Ball. Son muy difíciles de conseguir, casi tanto como el wasabi de verdad o los guisantes lágrima de Getaria. Son utilizadas para curar al instante, mucho más efectivas que las mejores medicinas del mundo. Mejor que un combinado de enantyum, diazepam, nolotil y Redbull.  Los guerreros Z han recurrido a ellas en muchas ocasiones. Si no, muchas veces habrían muerto.

La primera vez que Goku sube a la Torre de Karin, el maestro le da una para saciar su apetito y le dice que esa semilla lo mantendrá diez días sin necesidad de comer de nuevo. Una pastilla con la que no tuvieras que comer en un largo periodo de tiempo. El sueño de todo aquel que compra Soylent, ese batido a base de polvos y agua que completa los requerimientos nutricionales diarios para mantenerse vivos y que solo toman las personas tristes. Volvemos al mundo real. Esto (por desgracia) no es ficción y está basado en el alimento que aparece en el film 'Cuando el destino nos alcance', 'Soylent green' en versión original. En un futuro distópico, el Soylent rojo y el Soylent amarillo son la única fuente de alimentación para millones de personas que viven hacinadas por culpa de la contaminación y el calentamiento global, ya que los alimentos naturales son un privilegio para los sectores dominantes. La compañía Soylent es una empresa que fabrica y provee los alimentos procesados de concentrados vegetales a más de la mitad del mundo. La acción transcurre en 2022 en la ciudad de Nueva York (la peli es del 73 aunque está basada en una novela escrita en 1966) pero desde 2013 el sustituto alimenticio existe gracias al ingeniero de software Rob Rhinehart. Lo más preocupante de todo es que el señor Rhineart inició una campaña de crowdfunding para producir Soylent; en menos de 3 horas consiguió cerca de 1,5 millones de dólares.

El universo Star Trek está plagado de referencias a alimentos y bebidas que aparecen durante la saga. Algunos solo son ingeridos por los tripulantes de las naves, otros están adaptados a los paladares extraterrestres y a primera vista parecen poco apetecibles para los terrícolas o humanoides. Es el caso del bistec de babosa, un típico plato ferengi que se sirve crudo y muy jugoso; o los palukoo, un arácnido grande nativo de las lunas de Bajor que fueron clave para que los integrantes de la Resistencia Bajoriana sobrevivieran durante la Ocupación de Bajor. Otro de los platos que sirve Neelix en varias ocasiones en el comedor de la USS Voyager es la pasta de cabellos Alfarian, una pasta rica en proteínas hecha a partir de los folículos pilosos de una especie del Cuadrante Delta llamada Alfarian, muy similar a una oveja terrestre, cuyo pelo debe ser extraído a principios de otoño.

Neelix, una talaxiano oriundo de Rinax, es el cocinero en jefe de la Voyager. Para los talaxianos, civilización humanoide del planeta Talax, la gastronomía es importante (igual que para vascos y navarros). Es tradición en la sociedad talaxiana compartir la historia de la comida antes de comer. Se ve como una manera de reforzar la experiencia culinaria. La cocina de Neelix es un recurso que se repite en la serie. Neelix cocina mientras que su novia Kes cultiva verduras en un jardín hidropónico instalado en una de las cubiertas de la nave. Neelix alimenta a la tripulación con platos del Cuadrante Delta, pero le gusta sazonar sus creaciones con un condimento muy pesado que hace que muchos oficiales deban pasar por la enfermería a menudo con severos cuadros de gastritis. Neelix tiene querencia por un tubérculo llamado raíz de leola, similar al jengibre, de gusto amargo y penetrante, que él considera irresistible. A pesar de sus gustos particulares, el cocinero pone especial cuidado en la comida ceremonial de las diferentes especies que tripulan la nave, como el pastel de sangre Klingon utilizado en la ceremonia del Día del Honor o las insípidas sopas vulcanas. Neelix mira con desconfianza la comida que hacen los replicadores, unas máquinas capaces de crear alimentos a partir de átomos. Son su competencia directa.

La comida también está muy presente en el universo del mago que ha superado en fama y followers a Merlín. Nos referimos a Harry Potter. En el munod de J.K. Rowling existen diferentes comidas, dulces y bebidas mágicas, pero la escritora sabía que con la comida no se juega y creó una ley que prohíbe  hacer aparecer o desparecer alimentos mediante magia, aunque estos si que pueden ser alterados y multiplicados. Existen unos caramelos con sabores un tanto peculiares: grageas con sabor judías cocidas, cera del oído, hierba, hígado, pimienta, vómitos… Casi casi tan repugnantes como el helado de paella (sí, existe). George, uno delos personajes, asegura que una vez probo una gragea de moco. En los libros y las películas salen muchos otros platos bastante más apetitosos, como las meigas fritas, bolas de helado que hacen levitar a quien las come; las plumas de azúcar, que los alumnos toman en clase mientras mientras fingen concentrarse o la cerveza de mantequilla, una bebida sin alcohol que se sirve caliente y espumosa en los bares. El alcohol mejor alejarlo de las sedientas bocas adolescentes de Harry, sus amigos y sus varitas mágicas. 

Tampoco los personajes de Star Wars, por muy galácticos que sean, escapan a los prosaicos actos de la pitanza y sobre todo del bebercio. El pan haroun es un tipo de pan que puede encontrarse en los mercados de Mos Espa. Shmi Skywalker sirve a Qui-Gon Jinn y a sus acompañantes pan haroun en La Amenaza fantasma. Durante la saga se citan bastantes licores y bebidas alcóholicas. El flamingero es unas de las bebidas favoritas de Han Solo, un líquido que puede quemar la lengua mientras congela la garganta. Menos arriesgada es la cerveza vinta, una cerveza producida por la empresa Tradium para apagar la sed en las famosas carreras de vainas, o la ale tarisiana, otra cerveza solo apta para valientes elaborada en Taris que provenía de las glándulas de los Tach. Solo una de estas cervezas era suficiente para tumbar a los bebedores con menos experiencia. Tal vez por esa razón, era popular entre los sith y las tropas que ocuparon Taris durante la Guerra Civil Jedi.

Más efectos perversos de la comida. La Alicia de Carroll aumentaba considerablemente de tamaño después de comerse un pastelillo recubierto con crema con las sugerentes letras de 'Cómeme'. En la adaptación que hizo del libro Tim Burton, el pastel recibe el nombre de Aumenpastel. También una bebida es el origen de las aventuras de la niña en el País de las Maravillas. La botella de menguativa, elaborada a base de una pizca de grasa de lombriz, orina de moscardón, dos dedos con mantequilla, tres monedas del bolsillo de un muerto, dos cucharadas de buenos pensamientos y un escupitajo, es la responsable de que Alicia encoja.


Existen muchos más ejemplos. Superman no necesita comer porque se alimenta de la radiación solar; en Matrix licuan a los muertos para dárselos por vía intravenosa a los vivos; los vampiros no prueban la comida humana porque puede debilitarles; el arrós amb bou era la comida favorita del temible Musculman y si tienen hijos pequeños, estarán hartos del pelma de Bob Esponja y la pasión casi enfermiza (yo diría que hasta fetichista) que profesa por la Burger Kangreburger.


Que no existan, o mejor dicho, que existan solo en nuestra imaginación, no significa que no compartan algunas de las necesidades que nosotros, pobres humanos, tenemos. Yo les aseguro que hace no tanto probé platos (en un estrellado restaurante vasco) casi tan extraños como el bistec de babosa o la pasta de cabellos de oveja. 


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