VALÈNCIA. Este fin de semana Dorian ha visitado el Fórum de Fnac València con motivo de la presentación de Dorian: A cualquier otra parte, el libro en el que el periodista Álex Serrano reconstruye la trayectoria del grupo mientras traza, en paralelo, un mapa de la evolución del indie español en las últimas dos décadas. El libro parte de una doble ambición que lo distingue dentro del género biográfico. Por un lado, Serrano evita el formato clásico de historia oral —habitual en este tipo de publicaciones— y opta por construir un relato en tercera persona, con pulso narrativo y vocación literaria. Por otro, amplía el foco para convertir la trayectoria de Dorian en una radiografía de la evolución de la industria musical española en lo que llevamos de siglo. El resultado es un equilibrio poco frecuente entre lo íntimo y lo contextual, entre la intrahistoria de la banda y el ecosistema que la rodea.
A lo largo de sus páginas, el libro reconstruye el origen y la evolución de Dorian desde la Barcelona de principios de los 2000, una ciudad marcada por la ebullición cultural heredada del impulso olímpico y por una escena de clubs que encontraba en espacios como Razzmatazz, Apolo o Nitsa algunos de sus principales motores. En ese entorno, atravesado también por la influencia del Sónar y el auge de la electrónica, Marc Gili y Belly Hernández empezaron a dar forma a un proyecto que, con el tiempo, completaría su formación con Bart Sanz y Lisandro Montes.
Serrano sitúa a la banda en un contexto donde el uso de sintetizadores dentro del indie español no era todavía una norma, sino una excepción. El libro recupera ese momento en el que la etiqueta “indietrónica” apenas comenzaba a abrirse camino y en el que proyectos como Dorian exploraban nuevas formas de combinar el pop, la electrónica y una sensibilidad heredera de los años ochenta. Un paisaje sonoro que hoy puede parecer naturalizado, pero que entonces implicaba cierta vocación de riesgo.
La evolución del Indie en España
Durante la presentación en Fnac València, Dorian no solo hablarán de su trayectoria como grupo, sino de cuál ha sido la evolución de la escena indie en nuestro país. Desde los años en los que apenas existían unos pocos festivales de referencia hasta la actual proliferación de grandes eventos, pasando por la transformación digital y la irrupción del streaming. El libro de Álex Serrano traza una línea que permite entender cómo ha evolucionado el sector además de recoger el impacto de momentos clave como la crisis económica de 2008 o la pandemia, que redefinieron el funcionamiento de salas, sellos y circuitos de directo.
Uno de los ejes narrativos más destacados es la historia de “A cualquier otra parte”, la canción que da título al libro y que marcó un punto de inflexión en la trayectoria del grupo. Serrano reconstruye su origen situándolo en un momento de crisis personal dentro de la propia banda, demostrando cómo las tensiones emocionales pueden convertirse en el germen de algunos de los himnos más duraderos del pop español reciente. El tema, que con el tiempo ha superado la etiqueta de éxito puntual, se presenta como símbolo de una conexión generacional que ha trascendido modas y contextos.
El libro también pone el acento en la ética de trabajo del grupo. Lejos de ascensos fulgurantes, la historia de Dorian se plantea como un recorrido construido “a pico y pala”, con una progresión constante y sostenida en el tiempo. En este sentido, Serrano los vincula generacional y filosóficamente a otras bandas que han construido su carrera desde la independencia y la fidelidad a un proyecto propio, sin renunciar a evolucionar.
Una de las claves del relato es la manera en que aborda los conflictos internos del grupo, especialmente las crisis personales y sentimentales que han atravesado sus miembros. Sin caer en el sensacionalismo, el libro muestra cómo estas tensiones han influido en la creación artística y, en ocasiones, han puesto en riesgo la continuidad del proyecto. Sin embargo, también subraya la capacidad de la banda para sobreponerse a esos momentos y transformarlos en material creativo.
Para completar el retrato, Serrano recurre a una amplia red de testimonios que aportan perspectiva y contexto. Periodistas musicales, promotores y otros artistas — entre ellos nombres como Nacho Canut, Marc Ros o Jorge Martí— contribuyen a enriquecer una narración que no se limita a la mirada interna del grupo, sino que se abre al conjunto de la escena.