Abre sus puertas en València Chiquita, una librería contra las prisas

Libros y cómic

REGENTADA POR GLORIA IZQUIERDO
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VALÈNCIA. En el Botànic se ha instalado una nueva inquilina. Vive en un bajo y sus colores favoritos son el rojo cereza y el azul clarito. Tiene flequillo, pelo rizado, una mirada tierna pero desafiante y le encanta el café y el matcha que sabe a matcha. Por su estatura, y de manera cariñosa, le llaman Chiquita, y entre sus muros llenos de libros ha empezado a vivir Gloria Izquierdo, una cordobesa -aunque afincada en València desde hace diez años- que ha abierto las puertas de una nueva librería-café llamada Chiquita. 

Antes de entrar a este espacio, en el que cualquiera querría quedarse a vivir, un poema de Gloria Fuertes da la bienvenida a los visitantes. “Pienso mesa y digo silla, compro pan y me lo dejo, lo que aprendo se me olvida, lo que pasa es que te quiero”. Una frase que se pega bajo el nombre Chiquita que la mira con orgullo. Esta librería, un “sueño hecho realidad” para Izquierdo, es una promesa cumplida que le debía a su amiga María, con la que siempre bromeó sobre abrir una librería juntas. “Ella es profesora de inglés y yo me dedico al diseño del producto, siempre pensamos en la librería como un plan a largo plazo que ahora se ha hecho realidad”, destaca Izquierdo.

 

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Aunque lejos de su Córdoba natal ha decidido cumplir la promesa que tenía junto a su amiga y atreverse a emprender en València, una ciudad con “mucha vida cultural” y en la que le encantaría convertirse en un espacio referente. “El sueño de aquí a unos años es ser referentes de la escena cultural de València. Tener nuestra clientela habitual que venga de todas partes de la ciudad y apostar por la novedad editorial para acercarla a los lectores”, un sueño que poco a poco empieza a llenar las estanterías de este espacio que acaba de abrir las puertas.

 

Tras ofrecer un -riquísimo- café a cada persona que pasa por la puerta y sin borrar la sonrisa de la cara, Izquierdo responde a las preguntas de Culturplaza entre llamadas y paquetes que le llegan. La librería ha empezado a dar sus primeros pasos y, aunque queda mucho por hacer, todo es un reto estimulante. Izquierdo recuerda que encontró el local por casualidad y que enseguida en el barrio se alegraron de que “no fuera a ser otro Airbnb”. 

 

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Aprovechando que había hecho un curso de la cámara de comercio sobre emprendimiento y con el apoyo de la asociación SECOT -de voluntariado sénior de asesoramiento empresarial- se atrevió a alquilarlo para conformar su hogar librero. “He creado la librería en la que a mí me gustaría estar. Quiero crear un espacio que sea bonito y que sirva para hacer barrio. Me gusta ir escuchando lo que la gente necesita y atender a sus necesidades”.

 

Una de sus consejeras más fieles ha sido Fiona Songel -quien fuera la capitana de la librería La Primera- que le ha ayudado a comprender cómo adentrarse en el complejo universo de las librerías. “Me ha ayudado mucho a comprender cómo hacer que esto funcione, y en parte me ha inspirado para inaugurar la sección de libro infantil -también inspirada por su sobrina- además de acompañarme en los primeros pasos”.

 

Chiquita también la conforman su barista Lourdes y su mano derecha, Kalina Ivanova que ha trabajado también en el diseño gráfico de la librería. Todas ellas se abastecen de los dulces del horno Mavi, de la calle Borrull y con el que han empezado a defender el espíritu local de Chiquita. “Quiero contribuir al barrio y apoyar los negocios locales que nos rodean. Nos interesa que Chiquita sea un espacio en el que estar sin prisa, que sea una librería que no sea solo de paso y donde se pueda disfrutar tanto de un buen café como de un buen libro”.

 

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Eso sí, de momento hace un llamamiento a que quienes hojeen los libros de la librería y se tomen algo allí vayan con especial cuidado porque “no queremos libros manchados”. Quien quien quiera puede llegar con su lectura habitual a Chiquita o adquirir un ejemplar de las estanterías para comenzarlo en el propio espacio. Una necesidad que nace del placer de leer en cafeterías que apasiona a Izquierdo. 

 

Para generar un espacio que no sea solo de paso la librera hace un llamamiento a quienes tengan un club de lectura -pequeño- y necesiten un hogar que acudan a Chiquita. “Aunque la idea es abrir un club de lectura propio en un tiempo estamos abiertas a acoger clubes de lectura de la ciudad que necesiten un hogar. Queremos ser un espacio con vida y diferentes actividades, sin perder la esencia de convertirnos en un lugar en el que relajarse y tomar un buen café”, señala la librera mientras en la balda de atrás se ve el lomo del libro Urraca, Urraquita, Urraquita de Jaime Riba Arango y editado por Dos Bigotes. 

 

Aunque no lo quiera, los diminutivos persiguen a Izquierdo, pero también forman parte de su marca. Izquierdo señala que Chiquita nace precisamente de un apelativo cariñoso que “se dice mucho por el sur” y que le decía siempre su “tita” Manola. Además, ella misma emplea muchos diminutivos en su día a día, aunque sorprende viendo la magnitud del espacio. Chiquita tiene lo mejor de los dos mundos: la comodidad y el cariño de un espacio bien cuidado y toda una vida por delante en la que hacerse grande, aunque no crezca en tamaño. Chiquita está en el nombre y en la esencia, pero tras las puertas de esta librería todo adquiere una nueva escala en la que sin duda caben, cientos de historias.

 

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