VALÈNCIA. La Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana (FSMCV) ha presentado El bombardino que nunca dejó de sonar, el tercer volumen de su colección gráfica Las sociedades musicales en clave de cómic, dedicada a contar la historia, los valores y la dimensión social del movimiento musical valenciano.
La nueva obra, firmada por el dibujante residente en València Esteban Hernández y el guionista Javier Marquina, aborda el renacimiento de las sociedades musicales después de la Dana a través de una historia intergeneracional protagonizada por un músico veterano, un joven intérprete y un bombardino. Este instrumento se convierte en símbolo de una música que, incluso en los momentos más difíciles, encuentra la manera de seguir sonando.
El bombardino que nunca dejó de sonar es un volumen especial, con mayor paginación, de entre los publicados hasta ahora en la colección. Esta extensión ha permitido desarrollar con mayor profundidad tanto la relación entre los protagonistas como el esfuerzo colectivo desplegado para recuperar escuelas, instrumentos, locales de ensayo y actividad cultural.
Una historia de memoria y reconstrucción

El relato parte del encuentro entre dos músicos separados por la edad, pero unidos por una misma forma de entender la música. La llegada de la Dana altera esa relación y el curso habitual de sus vidas. A partir de ese momento, la historia muestra cómo la reconstrucción material de las sociedades musicales va acompañada de otro proceso más íntimo: el de recomponer los vínculos, recuperar la confianza y mantener viva una tradición construida durante generaciones.
“Creo que este tebeo expresa muy bien qué es la música en las personas: colaboración entre familiares, vecinos e instituciones. El pulso humano contra lo adverso. En este proceso creo que no hemos trabajado para la Federación sino con la Federación. Ha sido un bonito viaje juntos de creación”, ha apuntado el historietista Esteban Hernández.
Por su parte, la presidenta de la FSMCV, Daniela González, ha destacado que esta edición especial “nació con la voluntad de dejar memoria de uno de los episodios más difíciles vividos por el colectivo y, al mismo tiempo, rendir homenaje a las personas que protegieron instrumentos, limpiaron locales, buscaron nuevos espacios y trabajaron para que la música regresara cuanto antes”.
“La elección de un músico veterano como protagonista era muy importante para esta historia: los mayores nos traspasaron su pasión por la música y los valores de respeto, colaboración y fraternidad que rigen una sociedad musical: ese espíritu es el que brilló durante la reconstrucción. A ellos dedicamos también este cómic”, ha afirmado González.