VALÈNCIA. El próximo 11 de junio a las 19:00, Fnac San Agustín acoge la presentación de Corderito, la primera novela del cómico y guionista Yunez Chaib, una de las voces más singulares del panorama cultural español actual. Conocido por su trabajo en televisión en programas como La Revuelta y por su trayectoria en el stand‑up, Chaib da el salto a la literatura con una obra que mantiene su mirada afilada, pero la traslada a un terreno más íntimo, delicado y profundamente humano.
Nacido en Melilla en 1994 y criado en Mallorca, Yunez Chaib ha desarrollado durante más de una década una carrera en la comedia caracterizada por su capacidad para abordar cuestiones complejas —como la identidad, el racismo o la inmigración— desde el humor y la observación cotidiana. Su presencia en programas como La Resistencia y, más recientemente, La Revuelta, lo ha consolidado como un rostro reconocible para el gran público, pero también como una voz propia dentro del discurso cultural contemporáneo.
Con Corderito, publicado en mayo de 2026, Chaib amplía ese discurso y lo transforma en narrativa. La obra se presenta como una autoficción —un territorio a medio camino entre la memoria y la invención— en la que el autor reconstruye parte de su experiencia vital sin ceñirse a los límites de la autobiografía. El resultado es un relato que conserva la autenticidad de lo vivido, pero que también se permite explorar la ficción como herramienta para alcanzar una verdad más amplia.
La historia sigue a Abde, un niño hijo de inmigrantes marroquíes que crece en la España de los años 2000. A través de escenas cotidianas —el colegio, la familia, el barrio— el protagonista se enfrenta a preguntas que no siempre tienen respuesta: quién es, de dónde es y por qué, pese a haber nacido o crecido aquí, sigue siendo percibido como alguien “de fuera”. Esta tensión entre pertenencia y exclusión atraviesa toda la obra y la convierte en un retrato generacional de enorme vigencia.
En Corderito, Chaib aborda cuestiones como la precariedad económica, la convivencia entre culturas o el peso de los prejuicios desde una perspectiva que huye del dramatismo fácil. La vida familiar, marcada por las dificultades para llegar a fin de mes o por la convivencia entre lenguas y códigos culturales distintos, aparece narrada con una mezcla de ternura, lucidez e ironía. Lejos de la denuncia explícita, la novela apuesta por lo cotidiano como espacio desde el que comprender realidades complejas.
Uno de los grandes logros del libro es precisamente ese tono: aunque el humor sigue siendo una herramienta clave en la escritura de Chaib, Corderito no es un libro de chistes ni un traslado directo de sus monólogos al papel. “Tiene momentos divertidos, pero no es un libro para hacer risa”, ha señalado el propio autor en distintas entrevistas, subrayando su voluntad de explorar registros más amplios. La risa, en este caso, funciona como un mecanismo de aproximación, una forma de abrir la puerta a temas que a menudo se abordan desde la distancia o el estereotipo.
En ese sentido, la novela se inscribe en una corriente cada vez más visible en la literatura española reciente: la de las voces de segunda generación de inmigrantes que comienzan a narrar sus propias historias. Aunque todavía minoritarias en el panorama editorial, estas miradas aportan una perspectiva imprescindible para entender la realidad social del país en el siglo XXI. Corderito se sitúa en ese espacio, pero lo hace sin voluntad de representatividad total: su fuerza reside, precisamente, en lo particular, en la construcción de un relato íntimo que, sin embargo, conecta con experiencias compartidas.
El libro avanza a través de episodios breves, casi escenas independientes, que capturan momentos significativos del crecimiento de Abde: desde los primeros días en el instituto hasta las preguntas incómodas sobre su origen, pasando por las pequeñas fracturas del día a día que acaban configurando una identidad. La mirada del protagonista, a medio camino entre la inocencia y la conciencia crítica, permite al lector adentrarse en esas vivencias con una cercanía poco frecuente.
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, Corderito plantea preguntas. ¿Qué significa pertenecer a un lugar? ¿Cómo se construye la identidad cuando se vive entre dos culturas? ¿Hasta qué punto el entorno condiciona la forma en que uno se ve a sí mismo? Estas cuestiones atraviesan la novela sin convertirse en discurso, integradas de manera orgánica en la experiencia del personaje.