VALÈNCIA (EP). La periodista e investigadora Maria Palau Galdón (Bicorb, 1999) "amplía la mirada" que hasta ahora se ha dirigido a las fosas comunes donde yacen represaliados del franquismo para narrar las otras historias de las víctimas: las de mujeres fusiladas, los maquis sepultados o las de falsos enterramientos para ocultar tramas de bebés robados. Todas ellas conforman el "mosaico" 'Llavors en la terra', obra que publica Sembra Llibres y que advierte de que "una fosa no solo es un agujero en la tierra, "sino también un agujero en nuestra memoria".
Así lo explica Palau, quien, en una entrevista con Europa Press, recalca que, como periodista, su objetivo "no era hacer un manual sobre las fosas porque ya existen trabajos previos muy importantes". Su deseo era "contar historias e intentar ampliar la mirada que tenemos sobre esas fosas comunes".
Desde esta perspectiva, los capítulos en los que se estructura el libro ponen de relieve que, además de los muchos hombres fusilados, también hubo mujeres ejecutadas, maquis que acabaron sepultados junto a sus colaboradores. Se trata de "dejar constancia de aquellos que eran guerrilleros sin serlo", subraya.
La autora pone el foco igualmente en las tramas de adopciones ilegales durante la dictadura. En este sentido, expone cómo se ha podido demostrar, gracias a la investigación que impulsa la Asociación de Bebés Robados de Alicante, que en el cementerio de Alicante hay supuestos enterramientos de niños que realmente albergan un ladrillo, una extremidad adulta o, incluso, una caja vacía.
Pero, además de mirar hacia el interior de esos osarios, la autora observa "hacia afuera" para compartir relatos, por ejemplo, de "esas mujeres que no fueron fusiladas, que se quedaron, que fueron obligadas a sobrevivir". Asimismo, plantea preguntas de futuro y destaca la labor de las descendientes --nietas y bisnietas, principalmente en femenino, subraya-- que han heredado y cuidado esa memoria para legarla al resto de la sociedad.
Sobre estas generaciones posteriores, Palau --especializada en memoria democrática con trabajos como 'Indignas hijas de su Patria. Crónicas del Patronato de Protección a la Mujer del País Valencià', del que es coautora-- destaca que no transmiten en modo alguno revanchismo.
"Durante todos estos años investigando, acompañando a víctimas directas, a supervivientes, a familias... yo no he encontrado en ningún momento ninguna ansia de venganza o de generar dolor en el otro, sino un dolor propio muy grande que, aunque evidentemente no van a poder reparar, porque el daño ya está hecho, sí necesitan transitar este camino para paliarlo en la medida de lo posible. Y, sobre todo, tienen un deseo muy claro de querer cuidar esa memoria para transmitirla a la sociedad", asevera.
Como joven investigadora, Maria Palau comenta, sobre el auge de la ultraderecha y simbología franquista entre chicos y chicas, "que la gente muy poco informada hace mucho ruido". "Y a veces nos fijamos en el ruido y no vemos lo otro. Hay días en los que no encuentro explicación y hay otros en los que pienso que la gente joven necesitamos respuestas y certezas, y cuando no las tenemos, cuando sentimos que no pisamos tierra firme, pues a lo mejor nos agarramos a la promesa que más nos interese".
En cualquier caso, resalta que hay mucha gente joven interesada en multitud de temas, entre ellas la memoria. Por ello, ha instado a "mirar un poquito más hacia esos lugares donde no hay tanto ruido y ser más conscientes de lo que realmente está pasando".
Palau acaba poniendo en valor el "acto de inmensa generosidad" que realizan los familiares de los represaliados al "exponer ese dolor y hacerlo público para que se sepa". "Yo sigo aprendiendo cada día y siendo consciente, al igual que estas personas, que nos va la vida en ello porque cada día que pasa, cada minuto que pasa es un día y un minuto menos que tenemos para que todas esas supervivientes ya no estén vivas y para que esa línea familiar cada vez sea menos directa. Es urgente", ha concluido.