VALÈNCIA (Carla Aliño/EFE). La editorial Tintablanca ha sumado a su selecta colección de libros de viaje el de la ciudad de València, con la obra 'Valencia. Luz y ceniza', donde la editora valenciana Raquel Bada realiza un recorrido personal por su ciudad natal, que ha sido ilustrado por la artista Rosa Fuster.
Cumple así con una "asignatura pendiente", la de incorporar València a esta cuidada colección de libros, en los que se plasma la visión personal de un escritor o periodista sobre una ciudad, junto con las ilustraciones creadas ex profeso por un ilustrador y artista plástico contemporáneo.
"Una 'tintablanca' no es solo un libro de viaje, es una pieza de arte en sí misma, un objeto de lujo para los bibliófilos y para los amantes de los libros", asegura a EFE el editor Manuel Mateo, quien destaca que València tenía que formar parte de su catálogo, pues es una de las grandes ciudades de España, sin la cual este país no se entiende.
En la editorial apostaron desde el primer momento por Raquel Bada y Rosa Fuster, quienes, a juicio de Mateo, han creado una obra en la que se puede ver "el alma de Valencia" y que hará que el lector o lectora entienda y ame, todavía más, esta capital mediterránea.
En 'Valencia. Luz y ceniza', Raquel Bada (València, 1990) traza un recorrido que comienza a orillas de la Albufera y termina frente al drama de las riadas por la dana del 29 de octubre de 2024, que azotó la provincia de Valencia, especialmente los pueblos de l'Horta Sud, así como algunas pedanías de la ciudad.
Entre medias, recorre a pie los barrios populares de esta capital, sus monumentos icónicos y sus signos de modernidad; comparte con el lector su definición de Valencia, sus grandezas, fortalezas, deudas y debilidades, y lo acompaña por su memoria artesanal, sus celebraciones más reconocidas y su incesante actividad cultural.
Y, de fondo, la presencia de escritoras y escritores que han pregonado la ciudad, entre ellos María Beneyto, Vicente Andrés Estellés o Rafael Chirbes, o de artistas como Joaquín Sorolla, según explica a EFE la propia Bada, directora de la editorial Bamba, quien señala que ha tratado de huir de clichés y de aquellas cosas con las que se suele asociar tradicionalmente a esta ciudad.
La escritora asegura que ha sentido "mucho respeto" a la hora de elaborar esta obra, pues no quería "decepcionar a la ciudad", y destaca que el proceso de escritura le ha permitido "redescubrir Valencia" y cómo mucha gente de su alrededor ha estado involucrada en su desarrollo.
Raquel Bada ha estado acompañada en este trabajo, que ha durado algo más de un año, por la muralista Rosa Fuster, una de las creadoras valencianas más premiadas y reconocidas internacionalmente, que ha sido la encargada de ilustrar este libro entelado con algodón orgánico y tintes naturales color tierra.
Para ello, ha realizado cerca de sesenta ilustraciones originales, realizadas únicamente para ilustrar esta 'tintablanca', donde Fuster (La Font d’en Carrós -Valencia-, 1997) empezó apostando por el óleo y el lienzo, pero acabó utilizando "un montón de técnicas diferentes", según afirma a EFE.
"Ha sido el proyecto que más me ha emocionado del año", reconoce la artista, quien aunque se sintió abrumada y bloqueada en algún momento del proceso, siente "mucho orgullo" de haber podido retratar para esta colección a la ciudad que ha elegido para vivir.
Fuster recuerda que cuando llegó a Valencia para estudiar le parecía muy grande en comparación con el pueblo del que provenía -de unos 4.000 habitantes-, y en sus desplazamientos y rutas por la ciudad siempre buscaba ir a través de jardines para sentirse "arropada", aunque eso supusiese dar más vuelta.
Esta curiosidad ha quedado plasmada en este libro, que al igual que el resto de la colección consta de diez capítulos y de varias páginas en blanco destinadas a la caligrafía o el dibujo, y pretenden ser "una pequeña obra de arte" que aúna literatura, cultura, historia e ilustración y "el mejor compañero de viaje"