Virginia Bonet entrelaza la historia de tres generaciones con València como telón de fondo

Libros y cómic

CON 'LAS FLORES DEL AYER'
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VALÈNCIA. Entre Londres y València Virginia Bonet (Aldaia, València 1994) ha encontrado una ruta zurcida por las flores. Un lugar en el que conectar la ciudad en la que vive y la tierra en la que la vio nacer a través de las letras. En Londres trabaja en los equipos de producción de series como Killing Eve, Los Bridgerton y La Guerra, entre otras. Desde que apareció en los créditos de Doctor Who no ha parado de trabajar. Y ahora, desde hace cinco años, ha estado navegando por un jardín propio de lo más peculiar, el de su primera novela: Las flores del ayer (NdeNovela), una historia de mujeres de tres generaciones distintas entrelazadas y con València como telón de fondo. 

Este libro, y la conexión con el antiguo Mercado de las Flores de València, es el que le ayuda a conectar su vida en Londres con la que ha tenido en València toda su vida. La ciudad se vuelve casi tan protagonista como Aurora, Marga y Tina y se deja acariciar por las flores de este trabajo que se devora tan rápido como los capítulos de las series en las que ha trabajado. Algo que confiesa, le están “diciendo mucho” y que puede que conecte con su formación profesional actual. “Supongo que es inevitable que entre dos trabajos influya lo que haces, puede ser que el libro se lea con este ritmo dinámico, varias lectoras ya me lo han comentado”, destaca Bonet sobre su forma de crear y componer la historia.

 

En Las flores del ayer, Bonet, que se estrena como escritora, cuenta la historia de tres mujeres conectadas a lo largo de la historia desde la posguerra y la Transición hasta la España de los 2000. Lo hace siguiendo la pista de un misterio real, inspirada en cuando en la tumba de su abuela aparecían flores que no eran de nadie de la familia. “Cuando empecé a escribir, uní la historia a un recuerdo personal de mi adolescencia, que es que durante años aparecían flores que no sabíamos de dónde venían en la lápida de mi abuela materna. Esa historia y ese duelo están presentes en los primeros capítulos, y luego se conectan con mi propia investigación sobre el Mercado de las Flores de València”.

 

Dotando a la historia de un toque de misterio, Bonet señala también su amor por la terreta al escribir esta novela, que está inspirada en la Tortada de Goerlich, que albergaba el antiguo Mercado de las Flores, de las que salen las protagonistas de este libro. “Quería escribir un libro en el que València tuviera una gran huella. Incluyo las Fallas, la Batalla de las Flores y hasta nuestras tradiciones. Con este libro recuerdo mis orígenes y mis raíces a pesar de llevar más de catorce años ya en Reino Unido”, señala la escritora, quien en la Nota de la autora desvela la parte clave de la investigación de esta novela, que asegura que “se inspira en lugares, acontecimientos y personajes históricos reales que han sido moldeados por la imaginación para dar vida a la trama”.

 

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Para escribir Las flores del ayer crea una trenza de historias, que emplea el formato de diario para hablar de quiénes son Aurora, Marga y Tina y explicar cómo están conectadas. “Empecé a escribir la historia de Aurora entera, luego la de Marga y finalmente la de Tina. Al final entrelacé todos los relatos y comenzaron a funcionar, puede que parte del enganche venga porque al lector le pueden interesar los tres personajes, y hasta el final no se desvela cómo se conectan del todo”, señala la autora. Basándose en las emociones de Aurora, Marga y Tina y viviéndolas como propias, crea un relato inventado, aunque basado en lugares y acontecimientos reales, para escribir una historia única que le ha llevado cinco años de su vida, pero que ahora le aporta “muchas alegrías” y muchas flores.

 

Tantas como las que hay en su novela, que se relacionan de manera diferente con cada protagonista: “Aurora es florista y otorga cualidades humanas a las flores que le rodean. Su hija, Marga, emplea las flores para la medicina y tiene un pequeño jardín en La Cañada y a Tina, la nieta de Aurora, le gustan las flores y tiene sensibilidad hacia este universo”. Y entre ellas tres se encuentran en una ciudad en la que hay flores de todos los colores y se lanzan por los cielos en sus batallas. 

 

Ahora Bonet, mientras cultiva su propio jardín mental en Londres, espera que el mundo de la escritura y el que hay tras las cámaras conecten, y que ambos trabajos le sirvan para desarrollarse mejor en el otro. “Espero que ambos mundos casen y poder seguir dedicándome a la escritura también. Quiero seguir contando mis propias historias y continuar con mi trabajo en el mundo de las series”. Lo dice desde un descanso merecido en la playa, meciéndose con el mar y disfrutando de que la novela en la que ha estado trabajando durante cinco años -y que ha pasado por todas las fases de la floración- y que es el inicio de una carrera en la que seguir conectando las dos ciudades de su vida a través de la cultura. 

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