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CUANDO HABÍA UHF

Los ángeles de Charlie: la ley, el orden y el salón de belleza

¿Serie de explotación o alegato feminista de bajo perfil? Fuese como fuese, la televisión cambió en 1976 con la llegada de ‘Los ángeles de Charlie’

21/12/2018 - 

VALÈNCIA. «Había una vez tres muchachitas que fueron a la academia de policía. Se les asignaron misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí». Quien así hablaba era un tal Charlie, que repetía este sonsonete al comienzo de cada nuevo capítulo de la serie. Mientras, veíamos a Kally Garrett (Jaclyn Smith) dirigiendo el tráfico a la salida de un centro escolar, a Jill Munroe (Farrah Fawcett) asediada por la burocracia de la comisaría y a Sabrina Duncan (Kate Jackson) poniendo más multas que cuando se prohibió aparcar en el carril bus de València por las noches.

Ellas eran sus ‘ángeles’, es decir, las protagonistas de una serie histórica que trastocó el papel femenino en la televisión. Percepción esta sobre la cual jamás se agotará el debate, entre quienes acusan a la serie de explotar el atractivo de las protagonistas sin vergüenza alguna, y los que mantienen que a pesar de todo, con ellas, se rompieron algunos moldes. Así que olvidemos el comentario condescendientemente machista de su jefe —«había una vez tres muchachitas»— y retrocedamos a mediados de los 70 del siglo XX.

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Los ángeles de Charlie se estrenó en septiembre de 1976 en la cadena ABC, pero sus orígenes se remontan a dos años atrás. Aaron Spelling, que poco tiempo después se convertiría en uno de los nombres fundamentales en el mundo de las series estadounidenses —gracias, entre otros títulos, a Vacaciones en el mar o Melrose Place— y su socio Leonard Goldberg tuvieron una idea que pensaron que era brillante. En aquellos tiempos, la ficción catódica estaba superpoblada por detectives rudos y feos como Kojak o Baretta, que olían a sudor y necesitaban un buen afeitado. ¿Por qué no darle la vuelta a la tortilla? Así que idearon una serie en la que no habría investigadores sino investigadoras. Hasta entonces, el papel protagonista de la mujer estaba relegado a lo cómico, lo doméstico o al mero ejercicio de la bondad. Spelling y Goldberg le contaron su idea a los jefazos de ABC y estos les contestaron que les parecía pésima. Tuvieron que pasar dos años para que el proyecto cobrara forma.

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