DESAYUNO VP

Los datos abiertos, el reto de las ciudades del futuro

22/03/2021 - 

VALÈNCIA. La necesaria compenetración y colaboración de los diferentes agentes sociales e institucionales para el tratamiento y la utilización de los datos abiertos tanto en el presente como de cara al futuro de las ciudades fue el eje central del último desayuno organizado por Valencia Plaza en colaboración con la concejalía de Transparencia del Ayuntamiento de València y Facsa, que tuvo lugar en uno de los salones dle hotel SH Valencia Palace.

El objetivo de la cita era poner en común  diferentes impresiones sobre la mejor manera de producir y compartir datos en sociedades tecnológicamente avanzadas para la adopción de decisiones y respuestas en base a una información lo más apegada posible a la realidad. Para ello, se invitó a representantes de diferentes sectores, desde el universitario al institucional pasando por el sector privado.

Así, tuvieron papel protagonista el director de tecnologías de la información y sistemas de operación de FACSA, Jorge Fuentes; la concejala del area de Participación, Derechos e Innovación Democrática del Ayuntamiento de València, Elisa Valía; o el consejero Tecnológico de Smart to People, Matías de la Barra. También estuvieron presentes representantes destacados tanto de la Universitat Politécnica de València (UPV), la profesora y directora de la Cátedra de Empresa Governança de la ciutat de València, Eloina Coll; y del Instituto Tecnológico de Informática (ITI), su directora gerente, Laura Olcina.

Uno de los retos que se reveló a lo largo del encuentro fue la necesidad de llegar a homogeneizar el tratamiento de los datos abiertos para que los diferentes agentes puedan hacer uso de ellos de cara a una mejor toma de decisiones. La edil del Ayuntamiento de València, Elisa Valía, apuntó sobre la información que maneja el consistorio que hay que abandonar la idea de que "los datos abiertos son sólo del Ayuntamiento" y hay que comprender, por un lado, que "hay muchos alimentadores que pueden aportar datos abiertos", y por otro, que se pueden crear "comunidades de reutilizadores" de estos datos. Así, indicó que la administración debe estudiar no solo un salto cuantitativo sino también cuantitativo en las estrategias de datos abiertos.

A juicio de Valía, "las economías no miden su riqueza con la cantidad y valor de los recursos naturales como antes, sino por su capacidad de gestionar datos e información", por esto insistió en varias ocasiones en que "el open data no es transparencia" sino que con estos datos "queremos generar riqueza". Es decir, que los datos abiertos "no son para un usuario cualquiera " sino que "lo que se busca es conocimiento" para empresas o universidades por ejemplo. En este sentido, dijo que "hasta que no incorporemos que esto es transversal, no será verdaderamente útil" y que por ello es "fundamental" crear "figuras puente" entre quien genera los datos y quien toma las decisiones.

También apuntó la concejala de Transparencia del Ayuntamiento de València que "uno de los problemas es que la gente lo ve [los datos abiertos] como algo abstracto y no percibe su potencial", y para afrontar esto subrayó la necesidad de mayor formación a la ciudadanía "en estas cuestiones". "La administración ha de tener capacidad de planificación y hay que tener claro dónde queremos estar en 10 años", concluyó la edil, para añadir que en la práctica hay una "fiscalización mayor de la administración que del sector privado" e instó a utilizar raseros similares al respecto.

Por su parte, el director de tecnologías de la información y sistemas de operación de FACSA, Jorge Fuentes, admitió que pese a llevar ya varios años trabajando en el campo de los datos abiertos, "con la covid estos han cobrado importancia". En su caso, puso por ejemplo, han podido estar utilizando datos "de otros organismos" que, a la postre, les está ayudando a "hacer una mejor gestión de esta crisis sanitaria". En este sentido, detalló que FACSA gestiona infraestructuras y tiene "el compromiso de compartir los datos" con otros agentes: "Tenemos tantos datos que se le puede sacar mucho partido". Pero también buscan "consumir otros datos".

Así, aseveró que lo importante no se encuentra en "publicar conjuntos de datos a tutiplén", sino que hay que esforzarse en "ver el beneficio que generan": "Podemos colgar ficheros de diferentes formatos pero al final lo útil es el dato actualizado que dejas para que alguien pueda automatizar sus procesos". Al hilo de ello, admitió que el uso de esta información puede ser interno pero que también se puede utilizar "para generar nuevos servicios y nuevas oportunidades". En su opinión, "culturalmente cuesta darle valor" al hecho de compartir datos pero insistió en la necesidad de "ser generosos y ser proactivos ofreciendo cada uno nuestra información".

En otro momento de su intervención, el director de sistemas de operación de FACSA sostuvo que tanto la infraestructura como el mantenimiento de los datos "cuesta mucho dinero". De ahí que puso sobre la mesa la conveniencia de "encontrar fórmulas público-privadas para encontrar la vía de financiar el coste de estos servicios". Una colaboración que podría emplearse por otro lado para "combinar perfiles y socios y gestionar grandes proyectos, así como encontrar un tratamiento de datos adecuado que lo permita". A su juicio, y hablando sobre la administración, "la Compra Pública Innovadora pinta muy bien y sus frutos son bestiales" pero dado el riesgo que conlleva, "una alternativa pueden ser fórmulas de cooperación para la innovación abierta entre diferentes entes", algo sobre lo que hay ya casos que "están dando frutos". "Todo suma y revierte en generar riqueza", concluyó.

También tomó la palabra la profesora de la Universitat Politécnica de València (UPV) y directora de la Cátedra de Empresa Governança de la ciutat de València, Eloina Coll, para la que uno de los retos a perseguir es que los datos que ofrecen los diferentes agentes económicos y sociales "deben ser únicos". "Hay que saber qué datos servir y sobre todo es imprescindible que tengan calidad", señala la profesora. ¿Qué significa esto? "Que cuando alguien vaya a hacer un estudio de mercado, estos datos sean lo más próximos a la realidad posible", por ejemplo, porque de lo contrario -señaló- sirven de poco.

Otro de los problemas que hay que hacer frente es el de los formatos, sobre lo que subrayó la necesidad de homogeneizar el tratamiento de la información que hacen tanto instituciones como empresas y universidades. Esto es, estandarizar y diseñar una estructura común para facilitar la gestión de los datos y su interpretación. Sobre el debate abierto en torno a que las administraciones puedan cobrar tasas por ofrecer datos, Coll reiteró que "Europa establece la exigencia de que estos datos sean grauitos" y establecer algún tipo de gravamen a su utilización sería ir en contra de la normativa europea. En esta línea, también dijo que "el Ayuntamiento no tiene por qué dar la información interpretada" sino simplemente los datos "en bruto", pero sí insistió en la necesidad de "ir a más" en este camino.

Por otra parte, desde el Instituto Tecnológico de Informática (ITI), su directora gerente, Laura Olcina, centró la cuestión en varias ocasiones sobre lo beneficioso que sería caminar hacia un ecosistema donde trabajar con la fórmula del partenariado entre diferentes agentes. Por un lado, esto podría "ayudar a las empresas para interpretar los diferentes datos" y también a las administraciones también en este sentido. "Democratizar los datos es complicado", señaló Olcina, para indicar más tarde que se necesitan "organizaciones especializadas" en estas labores.

Así pues, continuó explicando que "puede ser relativamente sencillo" el hecho de contratar a consultores que hagan esta parte de la toma de decisiones, la interpretación de datos, pero lo cierto es que "en el sector de las tecnologías de la información hay una carestía tremenda de personal". Por ello subrayó que ahora mismo resulta "prácticamente imposible" encontrar personas especializadas en esta rama del conocimiento: "No salen suficientes científicos de datos", lamentó, lo que según la especialista, lleva a la necesidad de colaboración. Con todo, sí que puso de relieve que el sector tic es ahora mismo "muy potente" y que va a ir "a más".

En la opinión del consejero Tecnológico de Smart to People, Matías de la Barra, "el open data es un movimiento global y ya no hay quien lo frene", y además es "una fuente de economía digital". Por ello dijo que es imprescindible conseguir la "interoperabilidad de los datos" y admitió que "el problema de los diferentes formatos" está siendo "un gran caballo de batalla". Otra de las cuestiones a resolver es que "los hilos de información no están integrados", por ejemplo en un mismo ayuntamiento: "Las concejalías no tienen datos transversales para tomar decisiones pero hace falta que la información fluya más entre departamentos".

Ante todo ello, el representante de Smart to People quiso ahondar sobre todo en el reto que tiene la administración de cara a la gestión de datos y su mantenimiento en un futuro no tan lejano. "Si la demanda de open data se masifica, la administración va a tener que hacer frente a esto y deberá dedicar muchos recursos", explicó. Por ello, De la Barra defendió en el encuentro la necesidad de dar valor a la información que se ofrece y apoyó la idea de poder cobrar por determinados servicios de información prestados por el Ayuntamiento como existen tasas para otro tipo de operaciones: "La administración no puede dedicar todos sus esfuerzos a mantener la infraestructura".

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