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el tintero / OPINIÓN

Los reyes de España

Cuando alguien alcanza éxito, notoriedad o ejemplaridad en alguna profesión o actividad, se suele decir de él que es “el rey”, es decir, el mejor de todos, el que más sabe de ese asunto, siguiendo la tercera acepción del término en el diccionario de la lengua.  

2/02/2022 - 

España como monarquía parlamentaria que proclama su constitución tiene como jefe del Estado a la figura del rey Felipe VI, como muchos países occidentales y democráticos que son monarquías. Su papel está muy delimitado por la carta magna pero su imagen debe ser impecable y su ejemplo intachable y el actual monarca así lo está haciendo, como exige su rango y como debe ser. Un rey es una “persona (…) que por su excelencia sobresalen entre los demás de su clase o especie”, como así encontramos en el diccionario de la Real Academia de la Lengua española. Y de ahí que los mejores en cada ámbito de la vida se les denomine así.

Podemos afirmar sin duda, que en España contamos con reyes en muchas disciplinas, pero esta semana hemos vuelto a comprobar que hay uno que sobresale, Rafael Nadal. La providencia quiso que se coronara (otro término que refiere a la realeza) como el tenista con más títulos de Grand Slam y probablemente como el mejor deportista español de la historia, el mismo día que cumplía años el rey Felipe VI. De hecho, desde Casa Real felicitaron el nuevo triunfo de Nadal con una fotografía entrañable donde ambos reyes se abrazan amistosamente. Y de alguna forma representan una generación de españoles que transmite valores como la disciplina, el esfuerzo y el honor, no son los que más de moda están hoy en día, pero sí que son y deben seguir siendo los que utilicemos como modelo o referencia.

La vida de Rafael Nadal, pese a su elegante y sensato anonimato que demuestra sentido común por su parte y la de su familia, es un ejemplo que debe ser contado en libros y en televisión, de lucha, sacrificio, pasión y sobre todo humildad. Su manera de afrontar cada triunfo desde que era un niño es el motivo por el que ha llegado a alcanzar el reinado del tenis mundial y del deporte español. Nunca se recrea en el éxito, no se emborracha con su triunfo y se ahoga en su ego, como suele ocurrir a la mayoría de los mortales. Nadal heredera y representa el pundonor, la bravura, la pelea sin descanso y la serenidad ante la victoria.  Sinceramente creo que es una persona para estudiar y analizar en profundidad porque mucho se puede aprender y también disfrutar de que sea uno de los nuestros.

El otro día pensaba que, hasta su imagen comercial, hecha a medida por la marca deportiva que le patrocina es el mejor reflejo de lo que Nadal simboliza: la bravura del toro español. Su fuerza, su aspecto físico de gladiador, su carácter indomable en la pista. Todo él representa una épica que conecta perfectamente con lo que debe ser un ejemplo de coraje y valentía para los más jóvenes. Y además de sus logros, que esperemos aún queden muchos más, su legado está garantizado gracias a la creación de su propia academia donde formar no solo a jugadores de tenis sino a personas con valores.

Y por el lado del Rey, el de verdad que diríamos, su constante trabajo y su profesionalidad como jefe del Estado desde que heredó de su padre tan alta responsabilidad es un continuo ejemplo de seriedad, de rectitud y de buen hacer. Aunque solemos decir eso de “vivir como un rey”, le aseguro que, si repasa la agenda de cualquier semana del año, no le apetecería llevar esa vida. Además de la difícil coyuntura que supone su función en un momento como el actual, y donde mantener el equilibrio institucional en todos sus actos y discursos parece cada día una nueva proeza. Su éxito es el de todos, como ocurre con los éxitos de Nadal donde toda España se emociona y se siente identificado con su lucha y su entrega.

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