X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

restorán de la semana

Manaw

¿Nik...qué?

Por | 25/05/2018 | 2 min, 33 seg

VALÈNCIA. ¿De qué hablamos cuando hablamos de comida nikkei en València? La fusión entre las culturas de Japón y Perú, país donde la comunidad nipona alcanza las 120.000 personas, dio origen a este término. Ambas cocinas han logrado un gran reconocimiento en los últimos años, lo que ha propiciado que su matrimonio gastronómico se extienda por el resto del mundo, y por fin le ha llegado la hora a nuestra ciudad. El atrevimiento de otros establecimientos (Commo Fusion, El Observatorio) ha propiciado el nacimiento de Manaw. Un restaurante de reciente apertura, ubicado en el barrio del Mercat (calle Adressadors 10), donde se apuesta por la fusión asiática y latinoamericana; sobre todo por la nikkei, pero con reminiscencias tailandesas y malayas, y buenas dosis de aportación personal.

Detrás del proyecto se encuentran Mariana y Miguel, anteriormente propietarios de otro restaurante japonés en Valencia. “Manaw nace de la necesidad de expresar más cocinas, de las ganas de fusionar no sólo al estilo nikkei, sino buscando un estilo propio”, explican. La inspiración para los platos, ideados por el equipo de cocina que encabeza Miguel, parte de los viajes gastronómicos realizados por Asia y América Latina. Así es como el comensal encuentra entre los entrantes un ceviche peruano o un Kaarage japonés, pero también combinaciones originales, como un recomendable pulpo braseado sobre colchón de quinoto (esto es, quinoa preparada como si fuera un risotto) o un buta bao relleno de cochinilla pibil. Sin olvidar las piezas de sushi, que merece la pena dejar al criterio del chef.

“Nuestra carta está diseñada para que todo sea para compartir, que disfrutes de un buen momento con buena comida y buen vino”, indican. De hecho, la carta de bebidas es rotatoria, compuesta de bodegas de pequeñas producciones y que se ajustan a la cocina. "Queremos colaborar a la economía de los pequeños y medianos productores", precisan. Y acotan el sentido de todo esto en tres palabras: materia prima, sabor, pasión.

A pesar de gozar de una ubicación céntrica, la zona donde está Manaw todavía se está consolidando a nivel hostelero, con el Karak de Rakel Cernicharo como espolón. De ahí que combinen la oferta puramente gastronómica con un menú del día asequible (16 euros). Una ocasión perfecta poner a prueba la imaginación mediante platos que cambian cada semana. “En el caso del pescado, buscamos lo mejor que entra en el mercado, y con ello modificamos también las sugerencias de la carta”, desvelan. Suena bien, es diferente, ¿pero está València preparada para un concepto como este? “Claro que sí, de ahí que estemos apostando por ello. Hoy la gente viaja cada vez más, tiene experiencias culturales y gastronómicas distintas, y se muestra más abierta”, opinan con convicción Mariana y Miguel.

¿Será cierto que ha llegado la era nikkei a nuestro Mediterráneo?

Comenta este artículo en
next