VALÈNCIA (EP). La Concejalía de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de València rechaza que aplique "veto" a la música en valenciano o a determinados artistas en la programación de los Conciertos de Viveros y defiende que la selección se lleva a cabo "siguiendo exclusivamente criterios de calidad".
Así lo ha manifestado la edil responsable del área, Mónica Gil (Vox), después de que Compromís haya criticado que los conciertos, incluidos en la programación de la Fira de Juliol, "han perdido un 40% de público" en tres años y siguen "hundiéndose". El concejal de la coalición Pere Fuset ha acusado además al gobierno municipal de "esconder los datos reales de los conciertos, que solo se han conocido ahora porque el Síndic de Greuges ha exigido facilitarlos de acuerdo con las leyes".
Al respecto, Mónica Gil replica que "Compromís sigue intentando sostener un relato falso". "Desde que esta Concejalía está dirigida por Vox se estudian, escuchan y valoran todas y cada una de las propuestas que presentan las empresas promotoras. La programación se confecciona siguiendo exclusivamente criterios artísticos y de calidad para ofrecer un cartel variado dirigido a públicos muy diferentes", sostiene.
En su opinión, Compromís "vuelve a recurrir a la tergiversación de los datos para intentar desacreditar los Conciertos de Viveros mediante un relato construido sobre omisiones deliberadas, comparaciones interesadas y afirmaciones que no se corresponden con la realidad".
Según la edil, "en ningún momento se ha ocultado información" y "desde el primer día se explicó al Grupo Municipal Compromís, al Pleno y al Síndic de Greuges que los propios promotores habían solicitado, mediante un escrito conjunto suscrito por todos ellos, que los datos de venta no se difundieran mientras permaneciera abierto el proceso de comercialización porque entendían que ello podía perjudicar la evolución de las ventas de los conciertos todavía pendientes de celebrarse".
"Una vez finalizado el ciclo de Conciertos de Viveros, esta Concejalía recabó la información facilitada por las empresas promotoras y la trasladó al concejal solicitante. Compromís conocía perfectamente cuál iba a ser el procedimiento y, pese a ello, ha preferido construir una polémica artificial donde nunca la ha habido", ha sentenciado.
La responsable municipal ha recordado igualmente que la información relativa a la venta de entradas "no forma parte de los expedientes administrativos porque los pliegos no obligan a las empresas promotoras a comunicar al Ayuntamiento el número de entradas vendidas, la evolución de la taquilla, las invitaciones que distribuyen dentro de su actividad comercial o los ingresos obtenidos por la explotación de los conciertos".
"El Ayuntamiento pone a disposición de los promotores las infraestructuras y los servicios necesarios para la celebración de los conciertos, mientras que la contratación artística, la comercialización de las entradas y la explotación económica corresponden a las empresas promotoras. Ese es el modelo de gestión de los Conciertos de Viveros y el señor Fuset lo conoce perfectamente porque es el mismo modelo con el que él gestionó este ciclo durante su etapa de gobierno", ha añadido.
Asimismo, Mónica Gil ha lamentado que Compromís vuelva a realizar comparaciones "partidistas e interesadas" entre ediciones que no son equiparables. "No puede compararse una edición que se desarrolló íntegramente con otra marcada por la suspensión de dos conciertos por causas de fuerza mayor derivadas de las alertas decretadas por Aemet. Además, uno de los conciertos celebrados tuvo un aforo sensiblemente inferior al habitual al tratarse de un espectáculo en formato sentado. Obviar deliberadamente estas circunstancias demuestra que el objetivo no es realizar un análisis riguroso, sino construir un relato político interesado y alejado de la realidad", argumenta.
La concejal ha añadido que "tampoco es serio mezclar asistentes, invitaciones y entradas vendidas según convenga al discurso que se pretende sostener. Cuando se eliminan del análisis todos los elementos que desmontan ese relato, el resultado deja de ser una comparación objetiva para convertirse en un ejercicio de demagogia. Esa forma de hacer política, basada en seleccionar únicamente los datos que interesan y ocultar el contexto, se ha convertido en la seña de identidad de Compromís a la que nos tienen acostumbrados", concluye.