VALÈNCIA. Una de las experiencias universales más comunes de la infancia es haber formado parte de algún coro. Da igual si es el de la iglesia o el del colegio; miles de niños de todo el mundo han desafinado y mostrado su cambio de voz ante cientos de personas por el empeño de sus padres. Muchos de ellos quizás luego descubrirían su vocación musical, pero otros tal vez se desapuntarían nada más salir del colegio y guardarían en un recóndito cajón de su cerebro esta experiencia.
El director y compositor estadounidense Eric Whitacre se considera un amante empedernido de los coros, tanto es así que ha dedicado toda su carrera profesional a ellos y le ha valido hasta un Grammy. En el año 2009 empezó a crear los primeros acordes de Sleep, una idea de coro virtual que le levaría en el año 2010 a generar su gran obra: Lux Aurumbque, un coro virtual que contaba con 185 cantantes de hasta 12 países y que cuenta actualmente con 7 millones de visualizaciones en Youtube.
Un experimento mágico que le llevó a cambiar tanto su forma de crear como de componer, y que le abriría las puertas a seguir trabajando en este formato virtual y componer con hasta 100.000 cantantes de más de 145 países a lo largo de su trayectoria profesional. Un mérito que este lunes 6 de julio se celebra en Berklee Valencia, que otorga el título de doctor honoris causa en música a Whitacre. Unos días antes de recoger este galardón que celebra su carrera profesional, el músico, que ha redefinido la experiencia coral moderna, reflexiona sobre la música en comunidad y sobre su forma de crear 16 años después de su gran hit.
-¿Cómo ha cambiado tu vida desde que Lux Aurumque llegó a las redes?
-Mi vida dio un giro de 180ª, fue bastante surrealista. Piensa que yo al final era un director de orquesta y compositor normal, pero que gracias a esta idea empecé a llegar a nuevas partes del mundo. Al año de componer mi primer coro virtual -en 2010- di una Ted Talk sobre cómo lo había hecho, y estando ahí vi entre el público a Cameron Díaz y a Bill Gates.
Todo lo que pasó a raíz de la popularidad del coro en internet fue muy sorprendente. Creo que lo que funcionó bien fue la parte de unir a la gente y demostrar que podemos trabajar en comunidad para crear algo grande y precioso.
-Esta autenticidad se está diluyendo poco a poco a través de quienes emplean la Inteligencia Artificial (IA) para hacer este tipo de trabajos. ¿Cómo crees que afecta esta “herramienta” a la creación musical?
-Es muy preocupante que se pueda prescindir del factor humano en la música. Lo único positivo de mi carrera como director de orquesta es que es muy difícil replicar lo que hacemos: la música en vivo. Cientos de cantantes que se reúnen en una sala para crear algo mágico.
-A la hora de crear el coro virtual y contar con tantos perfiles diferentes, ¿cómo fue coordinar a todo el mundo?, ¿cuántos “noes” hubo?
-Aunque suene sorprendente, no hubo que dar ningún “no” en el coro virtual. Había gente que no cantaba muy bien, pero gracias al grupo se camuflaba estupendamente. Hay personas que cantan mejor y eso suaviza las asperezas. En mi proyecto lo que importaba era el sentido de la comunidad, la gente que se une para crear algo más grande y que les ayuda a conectarse.

- Foto: MARC ROYCE
-¿Con cuántas personas has podido trabajar en este tipo de proyectos?
-Pues es un rango muy cambiante, pero el coro más pequeño que hicimos fue con 185 personas y el más grande tuvo 17.572 y se realizó durante la pandemia. En los coros hay todo tipo de diversidad también, desde niños pequeños de tan solo cinco años hasta personas discapacitadas. La magia está en crear un espacio en el que todo el mundo se encuentre.
-Tus “voces” también han aparecido en composiciones como las de Hans Zimmer, en la que formas parte de la película Piratas del Caribe: en mareas misteriosas, dando vida al coro de sirenas, además de en otros 70 trabajos de otros artistas de todo el mundo que han empleado las bases de tus coros virtuales para sus composiciones. ¿Qué se siente al formar parte de estos proyectos?
-Me parece increíble pensar que hay piezas por ahí que son un “Whitacre”, es como encontrarme conmigo mismo por todo el mundo. Creo que este tipo de proyectos me ayudan a comprender el alcance que puede tener un coro.
-¿Cómo crees que ha cambiado la figura del director de orquesta a lo largo del tiempo?
-El director de orquesta moderno es más abierto. Hemos pasado de ser una figura que se asocia más con la de un tirano a ser perfiles más magnéticos. Hay personas como Gustavo Dudamel que son el ejemplo claro de esta cercanía. La actitud también forma parte de la reacción, y siento que es un buen avance que el director de orquesta deje de ser un perfil intocable.
-Los coros también han pasado a formar parte del imaginario popular, apareciendo desde la inauguración de la Sagrada Familia hasta en estribillos como el tema Berghain de Rosalía de su último trabajo: Lux. ¿Se están modernizando los coros?
-Los coros están tomando una idea primitiva y trayéndola al presente de una forma sorprendente. Si hablamos de la inauguración de la Sagrada Familia y del coro de Berghain, conectamos inevitablemente con la religión de alguna manera -por el tinte espiritual de Lux, el álbum de Rosalía-, y es curioso porque durante muchos siglos, tanto en Europa como en América, el coro se ubicaba en la iglesia para crear un espacio de conexión. La religión fue muy inteligente a la hora de conectar a sus fieles a través de una acción como el canto.
Lo que está sucediendo en el presente es que los cantantes se han dado cuenta de que pueden juntarse más allá de la iglesia, y que fuera de este edificio pueden tener también esta experiencia tan catártica. La música, al fin y al cabo, va más allá de las creencias; es una herramienta emocional más allá de lo intelectual.
-Y para cerrar, ¿qué sientes al recibir este galardón por parte de Berklee València?
-Me siento increíblemente honrado y agradecido. Me hace mirar atrás en mi trabajo y mi trayectoria y siento que aún me quedan muchas cosas por aprender. Para la ceremonia me pidieron que enviara algunos libros sobre mi trayectoria y ahí me encontré de nuevo con mi trabajo en el pasado. Pensé que si parara ahora podría sentirme muy orgulloso de todo lo que he conseguido.