VALÈNCIA (À.D./ C.G./ EP). Un día más, un día menos. Los festivales de música que, hasta el pasado 25 de marzo, tenían previsto celebrarse en el lago drenado de la Ciutat de Les Arts i Les Ciències (Cacsa), siguen intentando encontrar planes A, B y C simultáneamente. Hay tanto en juego, que los movimientos son propios de una partida de ajedrez que, sin embargo, se acerca al final. No en vano, en apenas un mes están agendados los primeros conciertos tras la sentencia.
Con el tiempo agotándose, Cacsa se reunió de nuevo este miércoles con promotoras de festivales para seguir trabajando en un futuro que aleja cada vez más a los festivales del complejo de Calatrava. Los ‘noes’ se van acumulando, entre ellos el principal, el del vecindario implicado en la causa judicial que ha rechazado de lleno la petición del espacio de permitir la celebración de las citas musicales si estas certifican que puedes cumplir la normativa.
Cabe recordar que Cacsa presentó un incidente de ejecución en relación con la sentencia relativa a las actividades musicales desarrolladas en su entorno, planteando la posibilidad de que puedan mantenerse aquellas actividades musicales en las que se adopten por parte de los promotores medidas adicionales que permitan controlar y garantizar que no se vulnera la ordenanza municipal de protección contra la contaminación acústica.
Sin embargo, los vecinos de la zona han rechazado por completo está petición y han pedido al juez de la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de València (plaza nº8) que inadmita la petición. Frente a este escrito, los vecinos alegan que el artículo de la ley en el que se basa CACSA no es de aplicación, que la sentencia no es firme y se puede apelar, por lo que no cabe la ejecución de una resolución como si lo fuera. Lo que sí que cabe, afirman, es una ejecución provisional que únicamente podría pedir la parte beneficiaria de la sentencia que, en este caso, son los propios vecinos.
Por ello, en primer lugar, piden la inadmisión del incidente de ejecución planteado y, en segundo, que lo desestime porque consideran que lo que se pretende es que el juzgado acuerde cosas nuevas que no han sido objeto de pronunciamiento en la sentencia.
Los vecinos han aportado al juzgado un informe municipal del año 2017 del Servicio de Actividades del Ayuntamiento de València que, en su día, señaló a la Generalitat que existía un decreto de interés general del año 2006 aprobado por el gobierno autonómico que exime de licencias en CACSA, pero que se refiere a las actividades de concurrencia pública, recreativas, culturales o espectáculos públicos dentro de sus concretos espacios y que, a partir de la ley 14/2010 no puede alcanzar nunca actividades de espectáculos públicos o recreativas que explotan particulares.
Además, alegan que el Ayuntamiento de València ya está ejecutando provisionalmente el fallo porque un informe reciente de 31 de marzo de 2026 establece que se prohíban en el recinto estas actividades.
Torrent hace 'ojitos' a los festivales y Mislata los rechaza
Si bien desde Cacsa se sigue trabajando para mantener las citas, aunque adaptadas, el ‘plan A’ se antoja cada vez más complejo. Comienza a ganar fuerza el plan B, que es el de trasladar los festivales a otros espacios. Ya lo hizo el que más fácil lo tenía, FAR València, que se fue a Marina Norte. Desde entonces, muchos movimientos, pero nunca decisión en firme, siendo las citas más críticas el Festival de Les Arts y el Big Sound, a las que se suman Love the 90’s y I Love Reggaeton.
Los espacios alternativos en València son limitados, con el Estadi Ciutat de València o Marina Norte como alternativas, por lo que no pocos ojos han virado al área metropolitana. Que los promotores se han interesado por Torrent y que Torrent se está dejando querer es una realidad. Tal y como avanzó Levante-EMV, los promotores del Big Sound se han fijado en el Parc Central de la localidad para trasladar su nueva edición, que tendrá lugar el 26 y 27 de julio con Lola Índigo, Rels B o David Bisbal como cabezas de cartel, unas conversaciones que distintas fuentes municipales confirman a este diario.
El camino, en todo caso, se negocia a puerta cerrada y de manera oficial, desde el Ayuntamiento de Torrent, recalcan que son las promotoras y no el consistorio quienes "tienen que decir dónde van a ir y qué van a hacer”, aunque, a diferencia de Mislata, sí dejan la puerta abierta a la llegada de festivales en un espacio que ha acogido citas como el Germanor Fest o Champions Burger.
“Todos los eventos que vengan tienen que sumar para la ciudad y para los vecinos, y, por supuesto, garantizar la seguridad y respetar siempre a los vecinos de Torrent, como así han sido los eventos celebrados hasta el momento", remarcan desde el Ayuntamiento, desde donde celebran que “es una realidad" que la localidad "está despertando interés en los últimos tres años" para la celebración de este tipo de eventos”.
Otra opción sobre la mesa era el Recinto Ferial de Mislata, pero fue el propio ayuntamiento de la ciudad quien quiso acabar con cualquier rumor este miércoles. “El Ayuntamiento de Mislata informa de que la celebración en nuestra ciudad de eventos como el Big Sound o el Festival de les Arts está totalmente descartada. Esta decisión responde al compromiso de priorizar la tranquilidad de la ciudadanía”, difundió por redes lacónicamente.
El plan B en la ciudad de València, Marina Norte, pierde fuerza. Primero, porque el espacio no garantizaba su correcto funcionamiento teniendo en cuenta el volumen de público estimado. Pero en todo caso, la Associació Veïnal Grau-Port ha preferido marcar posición antes que oposición al mostrar "incomprensible, irresponsable e insultante” la posibilidad de trasladar el problema de una zona a otra.