Música y ópera

Una pasión que dura décadas: Suede a través de la mirada de sus fans

La banda británica actuará el próximo 24 de marzo en el Arena Roig de Valencia. La cita se enmarca dentro de la gira de presentación de su décimo álbum de estudio, 'Antidepressants' (BMG, 2025)

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VALÈNCIA. “Humphrey Bogart decía que no confiaba en la gente que no bebía. Deben tener algo que ocultar, decía. Le daban miedo. A mí me pasa lo mismo, pero con la gente que no es fan de algo o alguien. Esa gente me pone nerviosa. ¿Tanto se aman a sí mismos que nunca sintieron una devoción pagana por alguien más?”. La cita pertenece a la periodista y escritora argentina Mariana Enriquez, en cuya producción ensayística y literaria se pueden rastrear análisis muy interesantes sobre el fenómeno fan y el papel que juega la obsesión por los iconos de la cultura popular en la construcción de la identidad y la exploración del propio deseo. La autora de Nuestra parte de noche es además una acérrima seguidora de la banda británica Suede; una pasión de juventud que plasmó en el libro Porque demasiado no es suficiente. Mi historia de amor con Suede, una mezcla de ensayo, anecdotario y testimonio generacional publicado hace tres años.

La cadena trófica de las devociones no tiene principio ni final; es una línea continua que conecta el pasado con el presente. Pongamos un ejemplo: a principios de los años noventa, Brett Anderson, el guitarrista Richard Oakes y el bajista Mat Osman decidieron bautizar su nueva banda como Suede, en claro homenaje a “Suedehead”, sencillo publicado en 1988 por los Smiths. Dos semanas después del desplante de Morrissey a su fandom valenciano, la ciudad se prepara para recibir a uno de los seguidores más emblemáticos del exlíder de The Smiths.

Muchas de las personas que acudan el próximo 24 de marzo al Roig Arena a ver a Suede escucharán temas como Animal nitrate, Trash o Beautiful Ones sin ser necesariamente conscientes de las miguitas de pan que Bowie, T-Rex o Morrissey dejaron en esas canciones. La cultura popular se construye gracias a las filiaciones emocionales de artistas que se inspiran en otros artistas, pero también gracias a la entrega incondicional del fan que escucha los discos de sus ídolos de forma obsesiva, compra las entradas de sus conciertos y porta con orgullo su logo en la camiseta.

Desintegrate, canción incluida en Antidepressants (2025)

Gema Peñarrubia (Putilátex): “Han sido una influencia vital”

Para mí Suede ha sido mucho más que música: ha sido una influencia vital, una manera de entender la creatividad y de colocar la música en el centro de mi vida”, nos cuenta Gema Peñarrubia, cantante y compositora y fundadora de bandas como Putilátex y Morreadoras. “Me crié en Albacete, en un entorno bastante cerrado culturalmente, y mi relación con Suede empezó gracias a mi hermana Cristina, que es seis años mayor que yo. Ella fue quien me abrió completamente la puerta a un mundo musical que no tenía nada que ver con lo que escuchaba la mayoría de la gente a mi alrededor. Recuerdo perfectamente el primer momento. Tendría unos once años y lo primero que vi fue el vídeo de We Are the Pigs en Los 40 Principales. Lo recuerdo casi como una fotografía. A partir de ahí empecé a escuchar el primer disco, Suede (1993), que mi hermana ponía constantemente en el salón de casa, y yo me dedicaba a imitar a Brett Anderson delante del espejo sin tener muy claro ni lo que estaba haciendo. No tenía ni idea de inglés, pero aun así intentaba interpretar las letras a mi manera. En aquella época no teníamos internet, así que ser fan era algo mucho más artesanal: escribíamos cartas a otros fans, buscábamos información en revistas como New Musical Express o Melody Maker, y llenábamos las carpetas del instituto con fotos de la banda”. 

“Musicalmente siempre me fascinó muchísimo Bernard Butler -explica Gema, en alusión al primer guitarrista de Suede-. Su influencia en los primeros discos es totalmente evidente. Brett, por supuesto, siempre ha sido un frontman increíble, con un magnetismo muy especial, aunque con los años mi fascinación por él se ha ido transformando en algo más sereno. También siempre me ha gustado mucho Neil Codling, el teclista: tímido, muy elegante como músico, siempre un poco en segundo plano, casi inmóvil sobre el escenario”.

Gema, que lleva tocando en bandas desde los 16 años, escucha la música también desde ese lugar. “En Suede siempre me ha impresionado la combinación entre intensidad emocional y una sensibilidad muy británica para la melodía. En los primeros discos hay una ambición musical enorme. Las guitarras de Bernard Butler tenían algo muy cinematográfico, casi dramático, pero a la vez profundamente pop. Y luego está la manera que tiene Brett de convertir cada canción en una especie de pequeño teatro emocional. En directo siguen siendo impresionantes. Siempre me pregunto cómo Brett consigue mantener ese nivel de energía y esa voz después de tantos años. Tiene una presencia escénica muy particular, muy física, y el público entra completamente en su juego. Es una banda que, incluso después de décadas, sigue teniendo una identidad muy clara sobre el escenario”.

Le resulta difícil escoger entre Suede (1993) y Dog Man Star (1994) como disco preferido de la banda londinense. “En cuanto a canciones, podría mencionar muchas, pero si tengo que elegir una me quedo con The Drowners. El disco que más me ha decepcionado es A New Morning”, comenta Gema en relación al LP previo a la separación del grupo en 2002, que se prolongó durante una década. “Recuerdo verlos en el FIB en 2002 durante esa etapa y tener la sensación de que ya no era exactamente la misma banda con la que yo había crecido. Fue un concierto que me dejó un poco fría. Aun así, con el tiempo volví a reconectar con ellos. The Blue Hour (2018) me parece un disco muy bonito, aunque a veces tengo la sensación de que recupera o recicla ciertas ideas de trabajos anteriores que ya eran extraordinarios”.

Encuentros en el camerino

El hecho de ser artista musical y vivir en Londres desde hace más de una década ha permitido a Gema tener bastantes experiencias más o menos cercanas a lo largo de los años. “Una de las primeras que recuerdo con mucho cariño fue cuando mi hermana fue a verlos al Arena de València durante la gira de Coming Up (1997). Yo tendría unos trece años y mis padres me dejaron acompañarla… pero me quedé esperando en una furgoneta con un enorme cartel de Herrajes Albacete. En aquel momento me parecía la cosa más vergonzosa del mundo. Con el tiempo he visto a Suede muchísimas veces. Uno de los momentos más especiales fue en el Low Festival de Benidorm, alrededor de 2012, cuando Putilatex tocamos en el mismo festival que ellos. Recuerdo estar viendo su concierto en primera fila y emocionarme muchísimo. Incluso tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con Richard Oakes en camerinos”. 

“Durante los últimos trece años viviendo en Inglaterra también los he visto en muchas ocasiones -continúa-. En una de sus giras abría para ellos una buena amiga mía con su banda, Desperate Journalist, así que pude seguir varios conciertos. Pero quizá uno de los momentos en los que más fan me sentí fue en un pequeño cine de Londres, el Rio Cinema, donde Brett hizo un Q&A tras una proyección. La sala tenía unas 300 personas y las entradas se agotaron en un minuto. Por pura casualidad conocía al manager del cine porque habíamos trabajado juntos antes, y consiguió colarme. Acabé en primera fila, a metro y medio de Brett durante toda la charla. Me habría encantado levantar la mano y decirle lo importante que ha sido Suede en mi vida, pero me bloqueé completamente. Estaba rodeada de periodistas y gente muy elocuente, y yo solo era una fan con acento español. No dije ni una palabra. Es algo de lo que creo que siempre me arrepentiré un poco”.

“Llegué a cortarme el pelo como Brett Anderson”

El testimonio de Gema nos lleva al de su hermana mayor, vinculada desde principios de los años noventa al primer club de fans de Suede en España, fundado por dos chicas de Barcelona. Una de ellas, Lydia Alonso, es de hecho la responsable de producción de las fechas españolas incluidas en la actual gira Dancing With the Europeans con la que Suede presenta su décimo álbum de estudio, Antidepressants (BMG, 2025).

“Corría año 1993. No había redes sociales y yo no tenía teléfono -recuerda Cristina Peñarrubia-. Toda la información sobre la banda la conseguíamos de lo poco que salía en la TV o la revista Rockdelux. En 1994 viajé a Inglaterra y compré todos los periódicos musicales, NME y Melody Maker… Me parecieron una joya. Dentro del club de fans nos mandábamos por carta fotocopias de los artículos que conseguíamos, intercambiando sentimientos. Todo era muy idílico”.

 

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Preguntamos a Cristina cómo empezó su historia de amor con Suede. “Lo primero que recuerdo fue ver el videoclip de Animal Nitrate en la televisión. Fue un shock, un flechazo. La estética, la música, las guitarras, la voz…. ¡Era algo tan diferente a lo que yo estaba acostumbrada! Me enamoré, literalmente, a primera vista. Llamé a una amiga por teléfono para que me acompañara a comprar el álbum. Solo tenía ojitos para Brett Anderson, hasta el punto de que me corté el pelo como él o algo parecido, aunque reconozco que mi pasión por Bernard Butler le seguía de cerca”.

¿Qué queda en ella de ese fanatismo? “No es que esa ilusión o ideal de juventud haya desaparecido, pero no se mantiene todo el tiempo. Sin embargo, no puedo evitar sentir una agitación, una sacudida, cuando suena un acorde, una nota. Por ejemplo, ahora que se acerca el concierto a Valencia y hace tiempo que no los veo en directo, me siento como si tuviese 17 años de nuevo”.

“Lo más cerca que he estado con ellos fuera del escenario fue un breve encuentro tras un concierto. Brett estuvo muy cercano y simpático, nos dio dos besos, a pesar de la torpeza de los británicos para este tipo de ceremonias sociales. El resto del grupo también parecía muy cercano y accesible. También estaban por allí Manic Street Preachers. A mí me parecía inverosímil estar codo a codo con tantos artistas que un tiempo antes eran inalcanzables”, rememora esta fan incombustible, que sitúa el LP Dog Man Star y la canción “The Asphalt World 8” como sus preferidas hasta la fecha. Por el contrario, Head Music (1999) es para ella su disco más decepcionante.

  • Caroline Helbert, con Suede en el backstage. -

Caroline Helbert (Desperate Journalist): “Siguen publicado grandes discos”

Hablamos ahora con Caroline Helbert, cantante del grupo de post-punk londinense Desperate Journalist, con quien Gema comparte su devoción por Suede. También ella descubrió a la banda gracias a su hermana mayor. 

“Recuerdo que me puso dos canciones, “Trash” y “Filmstar”. En aquel momento no me gustaban las grandes bandas del britpop: me parecían demasiado alegres. Suede sonaban y tenían una imagen distinta, y en ese momento resultaban muy cool: oscuros, subversivos, intensos, profundos, emocionales. Encajaban perfectamente con una adolescente gótica de suburbio que siempre se había sentido una outsider. Luego, por alguna razón, desaparecieron de mi vida durante muchos años. No los redescubrí hasta alrededor de 2011, cuando su música se convirtió en la banda sonora perfecta de ese momento de mi vida y me obsesioné con ellos, especialmente con el primer disco y Dog Man Star. Tuve la suerte de que ese año tocaron sus tres primeros álbumes íntegros en Londres y pude asistir a los tres conciertos. Verlos en directo consolidó definitivamente esa obsesión y los convirtió en una de mis bandas favoritas”. En su opinión, una de las virtudes de Suede es que musicalmente todos los miembros aportan algo único y esencial. “Me gustan todos, pero mi yo adolescente estaba claramente enamorada de Brett”, confiesa.

En su caso, ese fanatismo púber sigue intacto. “Es una de esas bandas cuya música se entrelaza tanto con tu vida y con momentos emocionales importantes, que permanece contigo para siempre. Ayuda también el hecho de que sigan publicando grandes discos y continúen siendo una de las mejores bandas en directo”. 

Ella es de las que piensan que el último álbum de Suede, Antidepressants, demuestra el buen estado de forma del grupo. “Creo que tiene esa energía post-punk potente y cruda que ahora mismo les encaja perfectamente; cuando los ves en directo, todo cobra sentido”. Si observa toda la trayectoria discográfica del grupo, destaca como cumbres creativas Dog Man Star y canciones como New Generation y My Dark Star.

También Caroline tiene anécdotas personales son Suede. “Tuvimos la enorme suerte de telonearles en su gira británica de Autofiction (2022). Puedo confirmar que ellos, y todo su equipo, son encantadores y nos hicieron sentir muy a gusto: fue una experiencia increíble. Brett incluso nos veía cada noche desde un lateral del escenario, lo cual para mí fue bastante surrealista”.

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