VALÈNCIA. En los últimos años, se ha hecho muy popular un meme en el que un perro está sentado tomando un café tranquilamente en medio de un comedor en llamas. “This is fine”, dice en la viñeta. Esta aparente calma parece la de la búsqueda del nuevo director general del Institut Valencià de Cultura (IVC) por parte de la Conselleria de Educación y Cultura, que en uno de sus momentos más delicados suma cuatro meses sin líder.
Los plazos iniciales que dio la propia institución antes de verano (“principios de septiembre”, señaló entonces la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso) ya hace semanas que no se cumplieron. Y en estos cuatro meses del ente descabezado, el contexto lo ha hecho todo más urgente.
La última novedad del proceso de selección tuvo lugar pasado 7 de septiembre con la designación de la comisión que tendrá que valorar un total de 10 candidaturas. Desde entonces, no ha habido noticia alguna. Y es llamativo por dos razones: primero, apenas son seis personas, de las que cuatro son de la propia institución y las otras dos viven o son valencianas, por lo que los problemas de agenda se hacen más extraños; y segundo, porque cabe esperar de un proceso con una mayoría de cargos institucionales (son mayoría) podría agilizar los plazos.
Desde junio, cuando dimitió Álvaro López-Jamar por “motivos personales”, la mayor parte de las funciones de la dirección general del IVC las ha estado ejerciendo, de facto, Ignacio Prieto, director general de Cultura, hasta que se elija un nuevo ‘capitán’, unos meses en los que el escenario se ha vuelto más complejo.
Y es que la ausencia de director general llega en un momento especialmente delicado para el organismo. La reciente clausura del Teatre Principal debido al mal estado del inmueble, apenas un día después de la presentación de temporada escénica del IVC, ha abierto una enorme crisis de ámbito cultural, forzando a trasladar su programación a la sala Martin i Soler de Les Arts, perdiendo la mitad de aforo. Esquivada la urgencia, la Conselleria de Cultura todavía tendrá que aterrizar el modelo de futuro para las próximas temporadas.
No es el único ‘fuego’ que tiene entre manos el IVC, en el que la gestión de subvenciones y retrasos en convocatorias es motivo de crítica constante entre los sectores culturales, máxime cuando este verano también ‘perdió’ a la máxima responsable de ayudas en pleno proceso de tramitación de varias líneas de subvenciones. Además, no es ningún misterio que quien llegue, el tercer director general de la legislatura, lo hará en un año agitado por la propia convocatoria de elecciones autonómicas, que marcará la primera mitad del próximo año.