VALÈNCIA. La almadraba es el arte tradicional de la pesca del atún, que se remonta a tiempos de los fenicios, quizá más atrás. Vicente Zaragoza Casamayor es el último gran capitán benidormí. Tras pasar por varias almadrabas, dirigió la de Barbate desde 1974 hasta su jubilación. La leyenda del capitán Zaragoza, a quien se le atribuye la captura de 100.000 toneladas de atún rojo salvaje en aguas gaditanas, es el ejemplo de la trascendencia de los pescadores de Benidorm en la almadraba; capitanes como Jacinto Vaello, cuyo entusiasmo por inmortalizar el oficio constituye el germen de la última muestra de L’Etno, el Museu d’Etnologia de la Diputació de València.
La mar èpica es el título de la exposición que abre sus puertas este miércoles en la Beneficència, en un acto en el que han participado los presidentes de las diputaciones de Valencia y Alicante, Vicent Mompó y Toni Pérez, y los diputados de Cultura de ambas instituciones, Paco Teruel y Juan de Dios Navarro. Hasta el 13 de septiembre, la sala de exposiciones temporales de L’Etno acoge una espectacular muestra con 135 imágenes del valenciano Jesús Navarro, de profesión submarinista y aficionado a la fotografía. Navarro fue uno de los buzos que trabajó en la almadraba, sumergiéndose a 18 metros de profundidad para ayudar a los pescadores en el complejo arte de dominar el mar.
Vicent Mompó ha destacado en el acto de apertura que la Comunitat Valenciana “es una tierra extraordinaria de talento, industria, innovación y cultura; y esa personalidad propia, esa manera de ser que se abre al mundo sin perder las raíces, mirando al mar, la compartimos con la sociedad desde espacios como L’Etno y a través de exposiciones como la leyenda de la almadraba”. “Hoy reivindicamos la memoria colectiva de nuestra manera de ser, después de mucho tiempo hablando de lo que nos separa en lugar de hablar de lo que nos une”, ha expresado Mompó, quien rechaza la normalización de esa absurda competencia: “quienes creemos en esta Comunitat sabemos que la mejor manera de defenderla es trabajar juntos”, ha sentenciado el presidente valenciano.
Por su parte, el presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, ha puesto en valor “la difícil tarea de distintas generaciones de pescadores de Benidorm que, durante siglos, migraron cada temporada para ser contratados como armadores y capitanes por su conocimiento del milenario arte de la almadraba”. En palabras del presidente de la corporación alicantina, “la muestra recupera una parte imprescindible de la memoria colectiva de Benidorm y reivindica nuestras raíces y la identidad del municipio como cuna de grandes marineros”. “No sería justo olvidar la historia de esos maestros de la pesca”, ha concluido Toni Pérez.
Mompó y Pérez han coincidido en la riqueza de la colaboración institucional en materia cultural, en especial con exposiciones como la de L’Etno en la que es posible “compartir y mostrar las raíces de dos provincias hermanas, fruto de la lealtad y el respeto entre dos instituciones con valores y objetivos comunes”. Ambos dirigentes han celebrado la apertura de “una nueva etapa de trabajo conjunto”, así como el entendimiento entre las áreas de Cultura de la Diputación de Valencia, que impulsa y estrena la muestra, y de la Diputación de Alicante, que también la acogerá y se encargará de publicar el catálogo. La publicación será presentada en Benidorm, que ha estado representado en el acto de la Beneficència por su concejal de Cultura, Ana Pellicer.

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- Foto: Abulaila/ Diputació de Valencia
Marineros y buzos
La mar èpica podrá visitarse en la Beneficència hasta el 13 de septiembre, antes de iniciar la itinerancia con escala en el Ayuntamiento de Benidorm y destino en la Diputación de Alicante. Al respecto, los diputados de Cultura de ambas corporaciones, Paco Teruel y Juan de Dios Navarro, han avanzado de forma conjunta que la exposición de L’Etno será “el punto de partida de una estrecha colaboración que llevaremos más allá de la almadraba, con proyectos e iniciativas culturales que tiene todo el sentido compartir entre dos instituciones de un mismo territorio”.
La muestra comisariada por Jaume Fuster recorre la trayectoria de los arráeces alicantinos, especialmente de Benidorm, desde Tomás Cortés ‘Chefa’ hasta el ‘Roig de Candelaria’, José Zaragoza, y su hijo Vicente Zaragoza, nacido en 1926 y fallecido a los 97 años, con un sentido homenaje de Isla Cristina en sus tradicionales encuentros de capitanes. El director de L’Etno, Joan Seguí, ensalza “la labor de los ‘almadravers’ que dirigían a casi un centenar de marineros manejando el laberinto de redes caladas en el Atlántico sin ningún tipo de manual”, y también de “los ‘ranas’ que, con el tiempo, se sumaron a la almadraba para facilitarles el trabajo”.
La base de la exposición son las fotografías tomadas por Jesús Navarro, pionero de la fotografía submarina, pero la propuesta de L’Etno incluye también los materiales que utilizaba Jesús en su día a día, como las cámaras acuáticas o las bombonas de oxígeno; y objetos como el ánfora cedida por el Museu de Prehistòria de la Diputación que ilustran el trabajo de los buzos, que abarca desde la recuperación de piezas valiosas hasta sacar a flote un coche de las profundidades del Puerto de Valencia, sin olvidar la preparación de las redes bajo el mar para que los pescadores encierren a los atunes y los saquen a la superficie.
La propuesta expositiva, que se desarrolla en el marco de un convenio entre las diputaciones de Valencia y Alicante, se completa con cinco proyecciones: el documental sobre Zaragoza Casamayor, el último gran capitán; una película casera de los años sesenta grabada en súper ocho por el capitán Jacinto Vaello; la vista aérea de una almadraba captada desde helicópteros que explica el funcionamiento de cada instalación y su laberinto de redes; y las entrevistas a Juan Burriel, submarinista que acompañó toda la vida a Jesús Navarro, y al propio Vaello, arráez en Cádiz y Huelva y colaborador en la recopilación del material de la muestra. Documentos y libros relacionados con el arte de pescar el atún contextualizan una historia protagonizada por capitanes y buzos.
La memoria de la almadraba
El comisario de la muestra, el benidormí Jaume Fuster, es profesor de Fotografía Artística en la Escola d’Art i Superior de Disseny de València y doctor por la Universidad Politécnica en el Departamento de Comunicación Audiovisual. Durante 18 años ha recogido los testimonios que documentan y homenajean la historia humana, laboral y social de los últimos capitanes de Benidorm y sus tripulaciones. “Es un trabajo de recuperación de la memoria que se ha podido completar in extremis, porque muchos de los protagonistas han muerto estos últimos años y ellos son los grandes protagonistas de una práctica económica y social que ha dejado de existir a consecuencia del turismo”, explica Fuster.
La esencia del proyecto es “comprender la almadraba, un oficio duro y complejo donde los mayores expertos del mundo eran habitantes del pueblo de pescadores que era Benidorm, con grandes marineros y maestros en la pesca de grandes peces”, señala el comisario de La mar èpica, que añade que la pericia de los capitanes benidormís en la cacería del atún “multiplicó su fama y el interés por sus servicios, que eran solicitados a lo largo de las costas Mediterránea y Atlántica, y también desde Marruecos, Túnez, Argelia y Sicilia”.
La exposición nace de la propuesta del propio Jaume Fuster, tras localizar las fotografías del buzo Jesús Navarro, “un testimonio único del mundo marinero valenciano”. Lo apunta el director de L’ETNO, Joan Seguí, quien recuerda que el museo de la Diputación “lleva años trabajando para documentar ese mundo marinero tradicional, y este material era una oportunidad única para hablar de la almadraba, uno de sus aspectos más desconocidos”. Para Seguí, “la técnica de la pesca del atún es muy interesante, pero también lo es la historia humana de ese Benidorm que en otoño se vaciaba de hombres que se hacían a la mar, y que nos dejaron infinidad de relatos; algunos divertidos, otros dramáticos, todos ellos fascinantes”, expresa el director de L’Etno.
La muestra está producida por el museo de la Diputació de València, con la coordinación técnica de Antonio Herrero y diseño de Ángela Izquierdo, Juliana Javaloy y María Mulet. A través del extraordinario archivo fotográfico de Jesús Navarro, La mar èpica recupera un mundo ya desaparecido, un universo acuático apasionante y hostil donde se mezclan sal, arena, hierro, madera y sangre, los elementos que definen la almadraba.