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EN EL CORAZÓN DE PATRAIX

Una antigua fábrica de papel convertida en espacio cultural: así es Proyecto Juby

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VALÈNCIA. En el número 7 de la calle Calixto III se encontraba una antigua fábrica de papel. Un enorme espacio en el que las palabras se daban la mano entre encuadernaciones para poder contar todo tipo de historias. Durante los últimos veinte años la que fuera una fábrica se había quedado en un bajo al lado de un deslunado, un espacio vacío destinado a acoger en el mejor de los casos un nuevo comercio y en el peor un Airbnb. Por suerte, un grupo de jóvenes argentinos lo vieron y decidieron seguir el legado cultural del lugar con Proyecto Juby, un espacio creativo para las almas creadoras de la ciudad de València.

Los protagonistas del nacimiento de este nuevo espacio son Alejo Fanego, Cecilia Armengou, Lautaro Molina, Facundo Ruiz, Solange Orfano y Lucia de Carlo, seis jóvenes “argentinos y expatriados” y que buscan encontrar su sitio en València mientras le brindan a la ciudad “un espacio para poder desarrollarse”. Tal y como lo explica Fanego este espacio, Juby, es el lugar perfecto para poder desarrollar la cultura en la ciudad mientras aprenden sobre una nueva ciudad que les acoge con los brazos abiertos. “Somos una plataforma viva que busca un lugar para desarrollar nuestro proyecto mientras damos la bienvenida a todo tipo de artistas”.

“Queremos abrir las puertas de Juby a generar un espacio en el que las personas puedan hacer de todo: desde ver una exposición hasta disfrutar de una obra de teatro pasando por proyecciones y conciertos”. Para ello, tal y como lo explica Armengou, trabajan siempre de forma horizontal dentro del equipo y con los artistas que llegan y van aprendiendo de cada nueva acción mientras siguen en “obra constante, aunque en funcionamiento”. “El sitio se puede mostrar al mundo, aunque nunca esté del todo listo, aunque ahí reside parte de su magia. Creemos que la perfección es utópica, pero nos gusta habitar un lugar como si fuera casa y abrir sus puertas a que pueda albergar cualquier tipo de personalidad y necesidad”.

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Es por ello que en su manifiesto, en el que se presentan como una asociación cultural independiente y autogestiva, explican que más allá de generar un espacio para acoger arte en vivo, exposiciones y talleres buscan presentarse como “un punto de encuentro para mentes inquietas y espíritus creativos” mientras conforman una comunidad que va en contra de los tiempos que corren: “En tiempos donde el individualismo predomina apostamos por la creación colectiva. Un espacio donde el arte, las ideas y la comunidad se encuentran para crecer, inspirar y transformar”, reza su presentación como Proyecto Juby.

En lo que fuera la casa del “papel y las ideas” los seis integrantes del proyecto han encontrado un nuevo lenguaje que les sirve para conocer la ciudad desde su arte y quienes le dan vida a la escena cultural. Con un espacio que está siempre abierto a nuevas propuestas de todas las edades, buscan generar un lugar en el que la curiosidad por el arte siga siempre en activo: “Queremos generar curiosidad sobre las historias que albergamos, creemos que el barrio estaba buscando y necesitando un espacio así y hemos recibido una buena respuesta por parte de los vecinos”, celebra Fanego.

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Con un nombre que recuerda al primer espacio del que se enamoraron, que estaba en la calle Cabo Jubi de València, rinden homenaje al significado de su nombre y su historia, aunque se hayan trasladado finalmente a la calle Calixto III: “Cuando estuvimos investigando sobre la calle Cabo Jubi -el primer emplazamiento de lo que sería Juby- descubrimos que es un paraje en el sur de Marruecos que pertenecía al protectorado español. Un espacio en el que los españoles paraban antes de salir de viaje hacia Latinoamérica, y pensamos en como nos conectaba a nosotros como argentinos con España”, explica Armengou.

“Decidimos llamarnos Proyecto Juby porque queremos concebir este espacio como un lugar donde el arte frena a repostar, cargar combustible y salir hacia otros horizontes”. Lo hacen así a pesar de que es la calle Calixto la que les acoge, aunque siguen conectados con la historia de Cabo Jubi. En cualquier caso, su proyecto les sirve para hablar de un lugar en el que poder repostar antes de salir a volar con más fuerzas.

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