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punt de fuga / OPINIÓN

Ocho de ocho

4/11/2022 - 

Se ha iniciado la tramitación de los Presupuestos de la Generalitat Valenciana para el año 2023. Presupuestos expansivos sí, y con buena lógica tomando en consideración que la inflación también afecta a los costes que tienen que afrontar las Administraciones Públicas y el esfuerzo que estas deberán hacer para apoyar a las familias y a los sectores productivos más golpeados por los efectos combinados de la inflación y del incremento de los tipos de interés.

Llama la atención que los partidos de la oposición equiparen la expansión del gasto con la irresponsabilidad y el derroche al mismo tiempo que plantean una rebaja generalizada de impuestos (generalizada, para los más ricos, por supuesto). No debieron asistir a clase el día que se explicó que una política fiscal expansiva lo puede ser tanto por incrementar el gasto como por reducir los ingresos. De todos modos, tras el batacazo de Liz Truss, ya solo pueden exigir esa rebaja con la boca pequeña. El PP había preparado una campaña comunicativa sobre la bajada de impuestos que se ha afanado en retirar con la mayor discreción.

Más allá de las reacciones iniciales sobre el incremento de los presupuestos, hay elementos mucho más interesantes para quienes nos toca hacer una inmersión prolongada en sus profundidades. La primera consideración es que la Generalitat hizo un esfuerzo financiero extraordinario durante la pandemia que pudo pagarse, en buena medida, gracias a las transferencias llegadas desde el Gobierno de España. En 2022, ese esfuerzo pudo prolongarse gracias a los fondos europeos de recuperación y, más específicamente, del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. En 2023, si es posible mantener un esfuerzo económico de tal calibre es gracias a precisamente a que el esfuerzo de los años anteriores ha surtido efectos. Hoy tenemos la menor tasa de paro desde 2008 y no solo hay más empleo sino mejor y más estable. Los datos sobre el crecimiento del PIB han superado las previsiones de muchos organismos especializados a pesar de la complejidad creciente del panorama económico internacional.

La segunda consideración, es que la composición del gasto está cambiando notablemente en los Presupuestos. Como consecuencia de la infrafinanciación endémica que padecemos, la Generalitat había tenido que concentrar sus esfuerzos en atender los servicios públicos fundamentales (sanidad y educación) dejando relegadas el resto de sus áreas de gestión. Esto también cambió a partir de la pandemia porque nuestro tejido productivo solo pudo sobrevivir gracias al apoyo del sector público. Hoy, con la sombra de una recesión internacional cerniéndose sobre nosotros y con una inflación cebada por los elevados precios de la energía, esa apuesta que ya surtió efecto en 2020 y 2021, se ha redoblado. La Conselleria que más vez crecer su presupuesto para 2023 es la de Sectores Productivos que pasa de 571 millones a 702, un incremento que se concentra en los programas de política industrial, energía y el Labora, el servicio valenciano de empleo.

Justo por detrás se encuentra la Conselleria de Vivienda, gestionada por Unidas Podemos, con un crecimiento de 45 millones de euros cuyo reflejo más evidente se da en el programa de Emergencia Habitacional y Función Social de la Vivienda. Conselleria que además es una excepción por lo que se refiere a la gestión de los fondos europeos de reconstrucción, cuyo presupuesto no solo no se reduce, sino que se incrementa ligeramente. La reconversión del sector de la construcción hacia la sostenibilidad, la rehabilitación y la ampliación del parque público de vivienda están siendo una de las señas de identidad de esta segunda edición del Botànic.

Frente a unos Presupuestos keynesianos que refuerzan el Estado de Bienestar -el 83% del gasto no financiero- al tiempo que refuerzan el apoyo a los sectores productivos en una perspectiva más amplia de cambio de modelo productivo, la oposición no tiene mucho que decir ni mucho que hacer. Menos cuando estos presupuestos vienen acompañados de una reforma fiscal que reduce la carga de quienes menos tienen a cambio de exigir un esfuerzo adicional a los más ricos. En estos momentos, el PP ha perdido la iniciativa, Ciudadanos está ya noqueado y VOX ha sobrepasado su umbral de crecimiento y va en descenso. En contraposición, estos presupuestos le sirven al Botànic para marcar un nuevo hito que refuerza su perfil de estabilidad, de buena gestión y de transformación justo antes de iniciarse la carrera hacia las elecciones para asegurar un tercer mandato.

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