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en paterna

Palma abre una escuela infantil  'montessori' en Valencia

21/02/2016 - 

VALENCIA. La educación basada en métodos alternativos al que habitualmente se imparte en las escuelas es cada vez más demandada en España. Y en este auge, Palma Centro Educativo decidió embarcarse en un proyecto de escuela infantil basada la pedagogía montessori.

Ubicada en el municipio de Paterna y anexa al Colegio Palma, Palma Kids tiene una parcela de 1.100 metros cuadrados divididos en espacios siempre pensados para la autonomía de los más pequeños. Según explica su directora, Silvia Folch, el proyecto arquitectónico del edificio está inspirado en el modelo de Herman Herzberger de Delft de 1966.

"Los niños vienen de forma progresiva, van probando poco a poco. Empiezan viniendo una hora al día hasta que acaban quedándose todo el día", explica, mientras camina por los amplios espacios diseñados para que los más pequeños puedan explorar y experimentar de forma autónoma, además de hacer todo por ellos mismo, como dormir en una cabaña que les permita entrar y salir. Salas que en su mayoría están amuebladas con madera, el material más natural al que puede acceder el niño.

Este método educativo se caracteriza por poner énfasis en la actividad dirigida por el niño y la observación por parte de la guía, palabra por la que se determina al profesor, y que en Palma Kids tendrá un auxiliar de habla inglesa. El propósito de esta fórmula es liberar el potencial de cada niño para que se autodesarrolle, aunque en un ambiente estructurado. 

En Palma Kids hay dos ambientes. Por un lado el nido, donde están los niños que van desde los 4 meses hasta que andan con estabilidad hasta los 14 o 16 meses. Una de las claves, es que los niños están mezclados por edades, porque montessori siempre sigue al niño, no a las edades. "Se mezclan edades para que los pequeños imiten a los mayores y los mayores se responsabilicen cuidando", explica Raquel Andrés, guía Montessori AMI de 0 a 3 años.

El otro ambiente es la comunidad infantil, donde lo que se fomenta en el niño es la autonomía, el aprendizaje individualizado. "El montessori fomenta aprender en la libertad disciplinada", asegura Andrés. Cuando los niños llegan por la mañana hay una serie de materiales colocados en aulas, que están preparadas para los niños. Ellos cogen el material que les interesa, pero solo hay uno de cada, así que en el caso de que no lleguen a tiempo tienen que esperar, con lo que trabajan la paciencia y la constancia.

¿Y por qué se llama comunidad infantil? Los niños deben andar despacio, no gritar, y es que son como una comunidad. La clase se divide en diversas áreas. La primera es la de alimentación, donde unos cortan alimentos, otros limpian, otra secan y otros recogen. "Todos deben respetar y cuidar su clase", apunta. Los materiales de los niños siempre deben estar colocados de la misma forma. "El niño necesitan un orden exterior para tener un orden interior y de esta forma no necesitan tiempo para orientarse porque se dirigen hacia donde quieren porque saben donde está".

Pero no todos los niños pueden hacer de todo, sino que debe ser la guía quiénes les presente cómo hacerlo. "De todas formas, no pueden trabajar todos con todo, sino que la guía debe presentarles cómo hacerlo. Un niño con 18 meses tal vez no puede lavar platos pero la guía lo orienta hacia otro material y cuando lo vea preparado se lo muestra", explica Andrés.

Entre las actividades, se muestras materiales como la pintura. "Pintar con ceras, en caballete, pero no se les enseña qué pintar, pueden hacer lo que quieran", apunta. Los niños pinta y lo cuelgan al otro lado de la clase o lo llevan al archivador. La intención es que sean lo más autónomos posibles."Montessori funciona bien cuando parece que el adulto no existe. El niño es el sujeto activo que decide qué quiere aprender".

Sobre por qué se utilizan cristales y no plásticos, destaca que sean frágiles y se rompan, ya que esto provocará que los niños tengan más cuidado en ocasiones futuras, obligándoles a refinar sus movimientos. "Esto provoca no crear niños descuidados", explica Andrés. "El propio material es autocorrector. Ellos deben darse cuenta de que el error forma parte de la vida". 

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