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panel de expertos

¿Qué escenario van a encontrarse los bolsistas en el mercado una vez acabado el periodo vacacional?

12/09/2022 - 

De izquierda a derecha en la primera fila: Francisco Varea (Edetania Patrimonios), Julián Badenes (Caixa Popular), Pilar Lloret (Nao Sustainable AM) y Antonio Aspas (Buy & Hold). En la segunda, siguiendo el mismo orden, Marc Leutscher (gCapital Wealth Management EAF), Amparo Belenguer (Ibercaja), Jesús Villegas (Renta 4 Banco) y Alejandro Martínez (EFE & ENE). En la tercera, Araceli de Frutos (Araceli de Frutos EAF), Christian Dürr (Ética Patrimonios EAF), José Gregori (Welzia Management) y Kevin González (Gesem AV). Y en la última, Vicente Carpio (Tressis), Ricardo González (GPM), Antonio Jiménez (GVC Gaesco Bolsa) e Isabel Gimémez (FEBF)

VALÈNCIA. Los mercados financieros, muy especialmente los de renta variable (bolsa), andan muy agitados por una inflación cada vez más disparada. Ello está obligando a los bancos centrales a seguir subiendo los tipos de interés... y lo que les queda aún a costa de frenar el crecimiento económico. O lo que es lo mismo: estanflación, es decir, altos precios y economía estancada. Así lo dejó caer Christine Lagarde el pasado jueves, cuando el Banco Central Europeo (BCE) endureció el precio oficial del dinero en la Eurozona un 0,75%

El final de año se antoja muy complicada, por cuanto se acerca el frío y Rusia mantiene cortado hasta nuevo aviso el gasoducto Nord Stream 1, la arteria que surte al centro de Europa. De ahí que este diario haya contactado con 16 expertos financieros para conocer sus impresiones de lo que se van a encontrar los bolsistas en el mercado tras el fin del periodo vacacional por excelencia. A continuación su visión, que fue recabada antes de la histórica subida de tipos por parte del BCE:

Francisco Varea, socio y cofundador de Edetania Patrimonios

Pese a la volatilidad experimentada en la segunda mitad de agosto, hemos vivido uno de los veranos más tranquilos de los últimos años. Las preocupaciones por la inflación, los problemas con el coste energético y la cada vez más cercana contracción económica se han ido agravando. Sin embargo, las compañías han sido capaces de seguir presentando buenos resultados, lo que ha contribuido a relajar las elevadas valoraciones a las que cotizaban los principales índices bursátiles.

Ante este entorno, el mes de septiembre puede ser determinante para el devenir de las bolsas de los próximos meses, con la vista puesta a ambos lados del charco:

  • En Estados Unidos, los indicadores económicos que se han conocido en las últimas semanas parecen apuntar a que la inflación podría estar tocando techo. Un hecho que podremos confirmar el próximo día 13 de septiembre con la publicación del IPC norteamericano. Una confirmación de mejora en los precios tranquilizaría mucho a los inversores, ya que podría contribuir a que la Fed empiece a moderar su discurso. En cualquier caso, su presidente Jerome Powell ha dejado claro que las subidas de tipos seguirán hasta que se aseguren que la inflación está bajo control, aunque esto suponga debilitar el mercado laboral y genere dolor en hogares y empresas. No podemos perder de vista la reunión de la Reserva Federal (FED), que tendrá lugar el 21 de septiembre.
  • En cambio, en Europa la situación es mucho más complicada. El retraso con el que el BCE ha iniciado la fase alcista de tipos ha sido determinante en el actual descontrol de la inflación. En la Eurozona se sitúa ya en el máximo histórico del 9,1%, que lejos de mejorar parece no haber tocado techo. Tal circunstancia va a obligar a que la institución monetaria europea deba tener que actuar con mayor rapidez y contundencia que la que hubiera necesitado de haber actuado antes.

En cualquier caso, estas subidas de tipos no podrán durar demasiados meses, ya que la recesión económica que inevitablemente se va a producir va a necesitar de la aplicación de medidas expansivas. Es por este motivo que, pese a que las bolsas puede que vuelvan a zona de mínimos anuales -siempre y cuando no aparezca algún 'cisne negro'-, no se pierdan esos niveles y que allí aparezca dinero comprador finalista.

Antonio Aspas, socio y cofundador de Buy & Hold

La publicación de diversos indicadores económicos mostrando una economía y un mercado laboral fuertes -junto a la publicación de una fuerte bajada de la inflación en EE UU- hizo creer a los inversores que el BCE y la FED iban a conseguir el complicado trabajo de controlar la inflación y el aumento del precio de la energía, sin hacer que las economías occidentales entraran en recesión y que, por lo tanto, las subidas de tipos iban a ser limitadas tanto en porcentaje como en tiempo. Este escenario ideal se rompió tras el discurso del presidente de la FED en el que indicó que el banco central iba a ser muy agresivo en su lucha con la inflación, con mayores subidas de los tipos y durante más tiempo, a pesar de lo que esto pueda suponer para el crecimiento económico.

El BCE ha secundado también este discurso de dureza frente a la inflación. Estos mensajes tan duros de los principales bancos centrales han provocado que los inversores se vayan a encontrar a su vuelta de las vacaciones con un mercado de renta fija que ha sufrido una de sus mayores caídas en décadas, con un dólar en máximos desde 1999 y un mercado de renta variable bajista.

Lo que ocurra de aquí a final de año va a depender en gran medida de los datos de inflación, crecimiento económico y paro que se anuncien en Europa y en EE UU. Al contrario de lo que cabría esperar, la publicación de unos datos débiles en cualquiera de estos tres indicadores será recibido con alzas por los mercados, tanto de renta variable como de renta fija.

Alejandro Martínez, socio director de inversiones y cofundador de EFE & ENE


Nos encontramos con el escenario más incierto desde hace 50 años y las razones son:

  1. Inflación disparada debido a 14 años de políticas monetarias expansivas.
  2. 200 días de guerra abierta en plena geografía europea.
  3. Crisis energética sin un plan para mitigarla.

Los tipos de interés no están subiendo al ritmo de la inflación, así que el fuego no se apagará pero la economía va a frenar, disparándose el desempleo y probablemente entrando en recesión. Esto es lo que hoy descuentan los mercados.

La crisis energética puede ser la palanca que haga que la guerra termine, o nos podríamos enfrentar a una situación socialmente inaceptable cuando llegue el invierno. Sin embargo, el discurso de la OTAN que repetimos en Europa no va en esa línea.

Los mercados entran ahora en sus dos meses estacionalmente más volátiles, mientras no hemos visto un pánico claro que indique capitulación. En conjunto, la tesorería será probablemente la mejor inversión.

Ricardo González, gestor de fondos de GPM


Por desgracia durante los últimos lustros las bolsas de valores han mostrado una correlación muy alta con las medidas de estímulo de los bancos centrales, un factor que no es casual. De forma que en los entornos de política económica expansiva, las bolsas han subido con fuerza; mientras que en entornos de mayores restricciones económicas por parte de los bancos centrales, las bolsas se han visto en apuros.

Por todos es conocida la política restrictiva actual a la que se han visto obligados los bancos centrales por la inflación. Hace un tiempo, cuando la inflación estaba bajo control y los mercados se veían en problemas, los bancos centrales podían permitirse el lujo de activar medidas de estímulo para salir al rescate de las bolsas. Esto es algo que no pueden hacer ahora ya que el control de la inflación es un mandato prioritario para los bancos centrales. Las políticas restrictivas a las que estamos asistiendo -y que vamos a seguir viendo- no son buenas compañeras de viaje para los mercados de valores.

Los bancos centrales inundaron de liquidez el sistema durante la pandemia, lo que permitió una fuerte recuperación de los mercados; pero esa política de impresión de dinero ha depreciado de tal forma el valor del dinero fiduciario que ahora estamos sintiendo las consecuencias en forma de inflación.

De cara a los próximos meses, la clave a la que deben estar atentos los bolsistas es a un cambio en la política monetaria de los bancos centrales. Esto llegará cuando la inflación se modere y se puedan iniciar políticas expansivas para salir de la recesión en la que estamos entrando. Cuando esto suceda -cuidado en no precipitarse-, la historia muestra que los primeros en recuperarse serán los mercados de renta fija y después vendrá la renta variable.

Pilar Lloret, directora general de Nao Sustainable Asset Management


Para nosotros la situación en la que se encuentran los mercados no ha cambiado respecto a la que veníamos viendo antes del verano. Es posible que durante las últimas semanas de julio y primeras semanas de agosto la renta variable se haya beneficiado de cierto optimismo pensando que la FED podía ser más laxa en su política monetaria, pero no había aún motivo para ello. El problema de fondo sigue siendo el mismo: el aumento sostenido de los precios de materias primas y energía, que continúa poniendo presión en los bancos centrales para que sigan subiendo tipos.

Los datos macro aún no han mostrado un gran deterioro en general y la temporada de resultados no ha decepcionado. Sin embargo, la confianza de los inversores y consumidores sí que lo está haciendo a la vez que las compañías comienzan a dar un mensaje de cautela. Esto es precisamente lo que los mercados odian: la incertidumbre porque ¿qué va a pasar con los costes?, ¿dónde se encuentra el pico de inflación? 

Hasta que no veamos datos de índices de precios revertiendo vamos a tener que lidiar con un entorno volátil donde la mejor forma de protegerse es con compañías que puedan verse beneficiadas de la inflación o tipos altos (bancos y aseguradoras), sectores defensivos (farmacéutico, aunque ojo con las valoraciones de algunas compañías del sector), que puedan repercutir el precio al cliente y con un claro componente diferenciador en sus productos o servicios (ASML, SAP, SIKA), también con poco endeudamiento y, por supuesto, hay que guardar algo de tesorería para aprovechar las oportunidades que pueden venir.

Chrstian Dürr, socio director de ETICA Patrimonios EAF


Con el retroceso de los mercados desde principios de año estaría justificado que una gran parte del complejo escenario económico se encuentre descontado en los precios. Aun así, el camino por venir se presenta inestable. Mucho dependerá de cómo las cotizadas supieron anticipar el impasse energético. Esta buena o mala gestión se pronostica como guía para el movimiento bursátil a partir de ahora, que lo comprobaremos en la próxima temporada de resultados empresariales. El empuje bursátil vendría en este caso por un menor impacto de lo esperado. Ya lo vimos en la última temporada y podría repetirse, aunque dependerá también de cómo se haya podido absorber el contínuo incremento de costes y salarios durante el trimestre en curso.

Si pensamos en todo lo demás, la política monetaria de los bancos centrales puede actuar como herramienta a favor, pero también en contra; esto último si el control de la inflación exige mayores medidas indeseables de los que estarían barajando y comunicando en estos momentos. Lo cierto es que el incremento de costes ahoga a los presupuestos -no solo de los hogares sino también el de las empresas-, lo que limita el gasto en consumo e inversiones. En este sentido se mirará con lupa los índices de confianza del consumidor como también los de confianza empresarial de los países más relevantes a nivel bursátil.

En cuanto a activos, pensamos que en bolsa no hay mucha alternativa a la renta variable debido al ciclo en el que se encuentran los tipos de interés. En la renta fija tradicional es mejor entrar cuando nos encontramos en el tramo final de subidas de tipos, cosa que no contemplamos en el entorno actual. Nos centraríamos más en la búsqueda de cotizadas ganadoras del mañana. Estas que ayudan a transformar a la tierra en un lugar más sostenible, proveedores de fuentes energéticas del futuro o las que promueven la transformación digital horizontal en todos los sectores de la economía global.

Kevin González, analista de Gesem AV


La vuelta de vacaciones me temo que no va a ser muy positiva para los bolsistas. Por un lado, estamos viendo que las tensiones internacionales están trayendo cada vez más miedo a los inversores, quienes temen que la situación de inflación pueda prolongarse más en el tiempo e incluso empeorar. Si observamos el comportamiento de las materias primas, vemos que estas han tenido unas fuertes subidas en las últimas semanas, lo cual refleja ese miedo a un posible aumento en la inflación. Siguiendo con esto, los banqueros centrales continúan muy preocupados por los altos niveles de inflación y Powell, presidente de la FED, ya dejó claro hace apenas unas semanas que el principal incendio que hay que apagar por ahora es el de la inflación. Esto provocó que aquellos inversores que hasta ahora descontaban una posible moderación en la política monetaria de Estados Unidos den un paso atrás, llevando los tipos a subir y las acciones a caer.

Aunque Estados Unidos esté oficialmente en recesión y determinados indicadores económicos como los PMI estén deteriorándose mes a mes, lo cierto es que tanto el empleo como el consumo permanecen fuertes. Es lógico, por tanto, que Powell desatienda un pequeño incendio que parece estar encendiéndose para apagar otro que parece estar controlándose y que no queremos que vuelva a descontrolarse. Por todo esto, creemos que los bolsistas deben tratar de reducir el riesgo en sus posiciones, yendo a empresas con ratios de valoraciones más bajos -con betas por debajo de 1-, de sectores defensivos y si pueden repartir dividendos mejor, ya que son empresas que en estas fases suelen superar al mercado.

Vicente Carpio, asesor financiero de Tressis


Los bolsistas se van a encontrar un sentimiento bastante pesimista y mucha volatilidad. Jerome Powell ha sido explícito: la inflación debe ser abatida, las medidas a tomar serán todo lo agresivas que sea necesario caiga quien caiga. Familias y empresas no tienen nada que celebrar cuando los bancos centrales toman medidas restrictivas en un escenario inflacionista y, por lo tanto, el mercado de valores en principio tampoco.

No hay acuerdo en cuál sería el tipo de intervención al que podría llegar la FED, porque nadie sabe dónde está el tope de la inflación en un escenario geopolítico tan delicado, pero no descartemos el 4% o más.

El impacto sobre la valoración de las compañías es relevante, más en el caso de aquellas más disruptivas. También es cierto que los precios han incorporado toda la información generada en un escenario muy negativo, estando abiertos a celebrar cualquier buena noticia que pueda llegar sea de tipo de menores expectativas de crecimiento de los precios -que podrían venir desde malos datos macro a una caída a plomo del precio de las materias primas- como desde el punto de vista geopolítico aunque ambas cosas van de la mano. Poco probable en 2022 pero no imposible y generaría un mercado alcista de lo más interesante tanto en Europa como en Estados Unidos. Tecnología y transición ecológica serían los sectores que se aprovecharían de este cambio. Mientras tanto buscaríamos dividendo.

Tomar posiciones largas  en renta fija hoy no es una alternativa salvo excepciones como pueden ser los bonos flotantes y vencimientos cortos, pero llegará un momento no muy lejano en el que podremos construir una cartera para vivir muchos años de los intereses, así que atentos a la pendiente. El dólar sigue siendo la referencia.

Jesús Villegas, director de Renta 4 Banco en Castellón


Hablar de inflación, subidas de tipos y recesión es el mantra que se está repitiendo semana sí y semana también, y nos está anticipando un otoño y un invierno complicado. Que la inflación se ha ido de las manos a los máximos dirigentes en política monetaria a nivel mundial es una obviedad, y que quieren matar las moscas a cañonazos subiendo tipos con tanta alegría como no redujeron los balances en su momento es algo que provocará una recesión a nivel mundial. Falta por saber si las alzas en los de tipos son las adecuadas -es muy posible que se pasen de subidas- y su impacto en el cada vez más languideciente crecimiento económico se resiente en exceso.

Pero tenemos otras cuestiones que han pasado este verano un tanto desapercibidas y que están relacionadas con la transición energética y con las inversiones basadas en criterios ESG en el sentido negativo. Así, que en algún estado americano -como el de Florida. se han eliminado estos criterios a la hora de tomar decisiones de inversión en fondos de pensiones. Elon Musk, voz claramente autorizada, sostiene que la economía mundial no está aún preparada para que el cambio hacia una industria basada en energías verdes y sostenibles en los plazos marcados, y que podría abocar al colapso. En este sentido recordar que a partir de 2035 solo se podrán producir coches eléctricos. Y China, por su parte, ha decidido dejar de cumplir con los acuerdos pactados con EE UU respecto al impacto de su industria y economía sobre el cambio climático para ser más competitivo.

Como podemos ver, las aguas vienen revueltas y tenemos un horizonte complejo. El escenario geopolítico, social y económico es el más complicado de los últimos años, lo cual nos debe hacer replantear y reajustar nuestras estrategias de inversión. Es necesario establecer plazos y objetivos de inversión acordes a una inflación que ronde el 10% -aunque empiece a revertir- y unos costes de financiación crecientes. La diversificación en áreas geográficas (EEUU y Suiza), en sectores (salud e infraestructuras) y empresas de calidad (Nestlé, ACS, LVMH) va a ser vital para que, a pesar del ruido del corto plazo, podamos configurar una cartera que nos reporte rentabilidad en el medio y largo plazo. A corto plazo, de aquí a final de año y dadas las circunstancias, es complicadísimo marcar niveles.

Araceli de Frutos, fundadora de la EAF unipersonal del mismo nombre


Se sigue en un entorno de alza de precios, de tipos de interés y por tanto daño previsible al crecimiento; parece que vamos a pasar de la preocupación por la inflación a la preocupación por el crecimiento. Las caídas de mercado han sido significativas en estas últimas semanas, que hacen que estemos en un mercado bajista. Los resultados publicados del segundo trimestre han sido buenos a ambos lados del Atlántico. No obstante, los analistas ya comienzan a revisar a la baja los del próximo trimestre, con el impacto en las cuentas que tendrá el incremento de los costes energéticos y financieros. Todo ello sin olvidar los confinamientos que continúan en zonas clave de China y la comentada ralentización del crecimiento.

Las caídas en valoraciones de los índices han dejado a sectores y empresas en buena situación para volver a repuntar. El mal comportamiento que todo indica que va a experimentar la economía real puede que no tenga igual reflejo en el corto plazo en la economía financiera. En cuanto al sentimiento de mercado, predomina el vendedor. No obstante, aún no se ha experimentado salidas de patrimonio fuertes en el mercado -ventas masivas-, con lo cual aún se podría ver caídas adicionales de mercado y aún no haber alcanzado el suelo.

Estamos en una situación complicada, pero si la Reserva Federal suaviza el ritmo de subidas de tipos para este año podremos ver alzas adicionales de mercado en la última parte del año, que sería el catalizador que estaría esperando el mercado. No obstante, pese a que la vista está puesta en los bancos centrales creo que actualmente ha surgido una nueva piedra en el camino: el endurecimiento de la crisis energética, sobre todo en Europa. En particular, el sector energético ha estado teniendo un muy buen comportamiento en este año, por demanda aún consistente y por subida de los precios del crudo. Estos dos factores han perdido fuerza en las últimas semanas, con ralentización de demanda por continuos confinamientos en China, y ello deriva una caída de precio, perdiendo ampliamente los 100 dólares/barril a pesar del recorte de la producción que anunció esta semana la OPEP. Además, el aumento del precio del gas consecuencia del corte de suministro ruso encarece la producción de electricidad.

Hay que estar en sectores que menos les afecten estas situaciones negativas y proteger la cartera. Sectores que tengan poder de fijación de precios, les afecte positivamente la subida de los precios y de los tipos de interés, defensivos y con alto retorno sobre el capital empleado que premie a los accionistas con dividendos constantes. Además, no hay que olvidarse del tecnológico que siempre ha de estar presente en mayor o menor medida. Más que nunca dentro de estos sectores hay que saber seleccionar a los ganadores porque no todas las empresas del sector valen.

Marc Leutscher, responsible de Inversión, Producto y Riesgos de gCapital Wealth EAF


Sin lugar a dudas, el tema más candente para las bolsas en el futuro próximo es la evolución de la inflación. Sin un control de la inflación habrá más subidas de tipos por parte de los bancos centrales. Para el inversor es importante en estos momentos evaluar la fortaleza de la economía, que sin pruebas de enfriamiento hará que los bancos centrales sigan una senda alcista en su política monetaria. Podríamos decir que vivimos momentos en la que las buenas noticias sobre la marcha de la economía son perniciosas para los mercados. Un enfriamiento económico demasiado fuerte tampoco sería buena señal. Por ello, de momento, los escenarios positivos para los mercados son escasos.

Actualmente el mercado ya ha descontado que habrá más subidas de tipos. Queda por conocer su cadencia y magnitud, lo que dependerá de cómo evoluciona la inflación. Habrá que estar muy atento a ciertos indicadores para formarnos una idea de su posible evolución. El más relevante a seguir sería la del mercado laboral en EE UU. Lecturas demasiado positivas en cuanto a nivel de empleo y salarios obligarían a la FED a seguir siendo agresivos.

En el momento que se tengan visos de un posible control de los precios, las posibilidades de compras son importantes. Nuestros modelos sugieren una infravaloración del 15% del mercado norteamericano, del 21% en el caso del europeo y del 26% de los emergentes. Pocas veces se presentan niveles de compra tan interesantes y siguiendo los indicadores relevantes de forma adecuada se podría aprovechar con una alta probabilidad de éxito.

Antonio Jiménez, director territorial de GVC Gaesco Bolsa en la Comunitat Valenciana


El nuevo curso bursátil arranca en septiembre con una inflación disparada y con los bancos centrales dando prioridad a las subidas de tipos de interés para atajarla, dejando en un segundo plano el crecimiento económico. A esto se ha de añadir las tensiones geopolíticas en Ucrania y las recientes tensiones entre China y Taiwán.

Tras el duro discurso de Powell en Jackson Hole se da por hecho que la FED tomará muy probablemente la decisión de aumentar el precio oficial del dinero en un 0,75% en su reunión del próximo 21 de septiembre. Será muy importante ir monitorizando todos los cónclaves de los bancos centrales hasta el final de año para ir viendo su sensibilidad a los datos macro en su proceso de normalización monetaria.

Por otro lado, en la publicación este verano de las cifras del segundo trimestre, las empresas han aguantado mejor de lo esperado, ya que sus resultados en general han sido buenos y con unas estimaciones sólida. Sin embargo, habrá que estar atentos a las primeras semanas de octubre donde comenzarán las próximas publicaciones, ya que estas mostrarán más claramente cómo afectará a los márgenes de las compañías la presión de la inflación y tipos de interés más elevados.

Todo lo anterior hace que haya que plantearse ser más cautelosos en los próximos meses hasta disponer de una mayor visibilidad de los mercados, dado el posible enfriamiento de la economía, que ya se ha visto en EE UU y que se verá con más fuerza en Europa debido a la crisis energética que puede imprimir aún más volatilidad a las bolsas. Por lo tanto, es recomendable plantear una estrategia diversificada y de selección activa que combine valores a precios atractivos -aunque sean cíclicos-, con valores tradicionalmente defensivos, pero que tienen buenas perspectivas.

Entre las energéticas nos gustan la portuguesa REN y Enagás; mientras entre las 'telecos' incluiríamos Telefónica y la lusa Nos. También constructoras como FCC, Sacyr, CRH y Saint Gobain. En otras industrias señalar a Cellnex, Leonardo, Veralia, Merlin, Acerinox, Stellantis, Diasorin, Veolia, Orpea, Cie e IAG.

Julián Badenes, gestor de Banca Privada de Caixa Popular


Asistimos a un final de año con muchas incógnitas y una volatilidad esperada elevada, lo que nos exigirá como inversores estar muy al tanto del desarrollo de los acontecimientos más relevantes. Al margen de la evolución del conflicto entre Ucrania y Rusia y sus efectos colaterales, consideramos como fundamental monitorizar el comportamiento de la inflación, por las consecuencias que dicho dato tendrá en términos de subidas de tipos de interés. 

Habrá que estar muy pendientes de las reuniones del BCE y de la FED de este mes para ver si se cumplen -o no- las expectativas de subidas de tipos por el impacto que éstas tendrán en el ciclo económico y, por tanto, en los mercados. Los principales gobiernos -también el estadounidense- están implementando una batería de medidas para controlar la inflación que debería ayudar a controlarla.

Atendiendo a criterios geográficos:

  • Cautela también para el inversor en bolsa española, mercado con un peso importante en un sector como el financiero, que debiera verse beneficiado por las sucesivas subidas en los tipos de interés, pero sobre el que también existe la incertidumbre respecto a un posible incremento de la morosidad.
  • En China, el confinamiento de la ciudad de Chengdu, una de las principales ciudades industriales del país por un rebrote en los casos de covid-19, junto con el mal dato del PMI, también ha hecho que comencemos este regreso vacacional con una caída de las bolsas asiáticas.
  • Para Estados Unidos se espera una moderación de precios y crecimiento por debajo de potencial, pero sin llegar a desencadenar una recesión grave, con la FED manteniendo los tipos en torno al 3.75%-4%.
  • Para la Eurozona, mientras Alemania pueda evitar cortes de gas a la industria (escenario previsible, por la buena evolución de las reservas de gas) la actividad económica podría sorprender al alza, si bien la alta inflación podría forzar al BCE a elevar los tipos de intervención por encima del 2%.

En definitiva, muchos interrogantes pero a la vez muchas oportunidades para entrar en buenas empresas con valoraciones atractivas. Pero eso sí, siempre desde una visión de medio y largo plazo, dado que los datos de confianza empresarial y de los consumidores -así como la presentación de resultados- son mejores de lo que el ruido existente en el mercado nos puede hacer pensar.

Amparo Belenguer, directora de Ibercaja Banca Privada en València


La volatilidad se incrementó en agosto, especialmente ante un cambio de tono de los bancos centrales. Los diferentes indicadores, a pesar de las caídas experimentadas a lo largo del mes, no han vuelto a zonas de excesivo pesimismo, por lo que necesitaríamos algo más de capitulación en el mercado para incrementar de nuevo posiciones de forma más consistente.

Por tanto, hace falta un catalizador claro para ese cambio de tono de mercados y serán los bancos centrales quienes tienen el protagonismo. Mientras tanto, el mercado seguirá en una fase bastante lateral, con recuperaciones y retrocesos, típicos de esta fase de mayor incertidumbre. En este sentido, nuestro posicionamiento en las carteras sigue en un tono cauto donde nuestra principal apuesta continúa siendo la exposición al factor dividendo, compañías globales, empresas generadoras de un dividendo consistente en el tiempo, empresas de calidad a múltiplos razonables, que pensamos van a seguir siendo las apuestas ganadoras a medio plazo en este entorno de alta inflación.

Hemos vuelto a reducir exposición a Europa, donde pensamos el foco de crecimiento e inflación muestra una perspectiva mucho más débil. Y en cuanto a sectores el farmacéutico y el financiero -principalmente seguros- siguen siendo nuestras principales apuestas.

A corto plazo, el sector energético, mientras sigan las grandes dudas sobre el suministro de gas puede seguir teniendo su foco importante. No obstante, y desde una perspectiva algo más de medio plazo, en cuanto se produzca de nuevo una estabilización de las curvas de tipos de interés-junto a un entorno de desaceleración/recesión-, pensamos que la inversión con un sesgo más growth puede de nuevo brillar, especialmente en el sector tecnológico.

Isabel Giménez, directora general de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros


El primer semestre de 2022 ha sido el peor para los mercados financieros en más de medio siglo, con recortes en acciones y bonos; mientras el respiro del verano fue temporal. Además, con las subidas de tipos de interés y la alta inflación obtener rendimientos reales positivos se ha puesto casi imposible. Pero seguimos en una 'superburbuja' con activos inmobiliarios, bursátiles y bonos sobrevalorados. El mercado bajista solo está en una primera fase, y la recuperación veraniega ha sido la antesala para correcciones muy superiores. El presidente de la FED, Jerome Powell, subrayó en Jackson Hole el advenimiento de un periodo prolongado de altos tipos de interés.

Nos enfrentamos a un entorno de freno del crecimiento económico, altos niveles de inflación y subidas de tipos. Además de ello, la guerra en Europa y los recortes en el suministro de gas y petróleo provocarán distorsiones en las cadenas de producción.

Ante este escenario, los pequeños inversores valientes tienen una oportunidad histórica para entrar a buenos precios en compañías de calidad. Los prudentes deberán reducir el riesgo abierto en sus carteras (reduciendo el peso de la renta variable), llevar a cabo un riguroso control de costes (revisión de contratos y comisiones), pudiendo incorporar fondos flexibles, contratar en renta fija bonos ligados a la inflación, o bien diversificar con activos reales (menos ligados a la inflación) o activos ilíquidos cuya maduración de largo plazo evite esta fase del ciclo.

José Gregori, director de Welzia Management en Valencia


A pesar del rally vivido a principios de este verano, en la 'vuelta al cole' nos encontramos con caídas cercanas al 20%, tanto en los índices americanos como en los europeos. Además, las caídas en renta fija han sido especialmente significativas para las carteras más conservadoras.

La situación macroeconómica sigue siendo incierta, las dudas sobre el crecimiento e inflación ofrecen poca visibilidad sobre la evolución económica. En esta coyuntura, los bancos centrales están tensionando la política monetaria, subiendo los tipos de interés, con el objetivo de frenar la inflación aunque esto suponga entrar en recesión. Desde nuestro punto de vista, los activos de riesgo ya han descontado en gran medida esta situación. Sin embargo, no podemos descartar que el movimiento bajista continúe en el corto plazo, por lo que habrá que estar muy atentos a los resultados empresariales y a la evolución de la inflación. 

Es por ello que seguimos con un posicionamiento cauto en las carteras de nuestros clientes, pero sin perder de vista la evolución de la inflación. Pensamos que en el momento que se 'controle' será el momento para incrementar las posiciones porque los mercados podrían rebotar con fuerza, anticipando la mejora futura de la economía real.

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